De los desiertos a la desertificación

Por Iris Banda

Columna | Ambiente y Sostenibilidad

irisbandavillanueva@gmail.com

 

Lugares inhóspitos, inhabitados, secos e infértiles, son algunas de las características que se le atribuyen al desierto. Lo cierto es que solo el factor precipitación es decisivo. Los desiertos son ecosistemas naturales que se distinguen por captar una precipitación media anual menor a los 25 cm. Pese a lo que comúnmente se cree, los desiertos pueden ser sitios ricos en biodiversidad, que proveen numerosos servicios ambientales y constituyen los medios de vida de millones de personas en el mundo.

Los desiertos se encuentran en todos los continentes del mundo. Se estima que cubren una quinta parte de la superficie terrestre soportando a más de 2,000 millones de personas, siendo el 90% habitantes de países en desarrollo, como México.

En nuestro país tenemos el honor de poseer el tercer desierto más biodiverso del planeta, después del Great Sandy Tanmi de Australia y el Namib-Karoo en el sur de África, se trata del Desierto Chihuahuense. Con una extensión de 630 000 km2, el Desierto Chihuahuense es también el más grande de Norte América. Su nombre proviene del estado de Chihuahua, pues la mayor parte de su territorio se encuentra en esta entidad federativa, sin embargo, este desierto igualmente se extiende a los estados de Coahuila, Durango, Zacatecas, y porciones de San Luis Potosí, Nuevo León, así como a los estados de Nuevo México y Texas, en Estados Unidos.

En los pastizales, matorrales, dunas, ríos, manantiales y lagos del Desierto Chihuahuense, se han adaptado diversos organismos a las temperaturas extremas, a la baja precipitación y humedad, de una manera asombrosa. Se calcula que existen más de 3,500 especies de plantas en el este desierto, siendo una tercera parte organismos endémicos, esto quiere decir que no han encontrado las condiciones para sobrevivir fuera de esta ecorregión.

Sin embargo, existe un fenómeno que amenaza a las zonas áridas del planeta. Las vastas extensiones que contenían pastizales y matorrales en el Desierto Chihuahuense, por ejemplo, están siendo gravemente degradadas, fraccionadas y transformadas; mientras que los manantiales y lagunas están desapareciendo rápidamente junto con su fauna asociada. Los ciclos naturales de recuperación de los nutrientes en el suelo están siendo interrumpidos y la superficie de suelo compactado e infértil está incrementando. Estos son algunos de los signos de la desertificación.

Se le llama desertificación a la degradación continua de los ecosistemas de las zonas secas ocasionada por las actividades humanas y el cambio climático. Los desiertos y otros ecosistemas áridos son altamente vulnerables por la baja precipitación que reciben. La degradación implica como consecuencia la pérdida de la biodiversidad, la invasión por especies indeseables, la baja productividad de la tierra y la escasez de alimentos.

La Comisión Nacional de Zonas Áridas estima que más de 97% de México muestra algún proceso de degradación de tierras, y de este porcentaje, más de 60% manifiesta una degradación severa o extrema. Nuestro país, entró como signatario a la Convención de las Naciones Unidas contra la Desertificación en 1994 con el objetivo de “mantener y restaurar la productividad de las tierras y los suelos, así como para mitigar los efectos de las sequías en las zonas secas, habitadas por las personas y los ecosistemas más vulnerables del planeta”.

Algunas de las acciones que se están implementando son el establecimiento de obras de retención de suelo e infiltración de agua en zonas degradadas, la tecnificación del riego agrícola, la selección y rotación de cultivos mejor adaptados al clima local, lo cual reduciría en gran medida el riego y la aplicación de fertilizantes. Las tierras pastoriles, por su parte, pueden seleccionar razas de ganado mejor adaptadas al clima, utilizar modelos racionales de pastoreo, ajustes de carga animal, entre otros. Investigadores, técnicos y productores están cada vez más entusiasmados en recuperar el conocimiento sobre las prácticas tradicionales, pues se sabe que ya estaban adaptadas a los fenómenos de la sequía y a la desertificación.

Definitivamente, la mejor estrategia para combatir la desertificación que amenaza los recursos naturales del Desierto Chihuahuense, es aplicando la cultura de la prevención. Y para esto, los productores, o administradores de la tierra, en conjunto con los gobiernos, deben estar primeramente más conscientes de esta amenaza. Como ciudadanos y consumidores, también tenemos el poder de la demanda. Esto es a través de la preferencia de productos procedentes de sistemas más sostenibles, así como de la demanda de políticas que promuevan una mejor gestión de los recursos naturales. 

 

Por Iris Banda

Columna | Ambiente y Sostenibilidad

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El negocio de los uniformes... sí es negocio

Como se recordará, en días pasados el gobernador Javier Corral convocó a una reunión de gabinete, el la cuál estuvo incluso su representante en la Ciudad de México el dr. Agustín Basave, quien por cierto echó buenos bostezos en esa junta, donde la mayoría de los asistentes fueron captados jugando con su celular, chateando en el whatsapp mientras su jefe, el titular del ejecutivo daba instrucciones. 

También se recordará así mismo que uno de los puntos que se dio a conocer de manera pública fue que se había decidido que del presupuesto destinado a la manufactura de uniformes, el 30% fuera para empresas locales.

El dato no habría sido ni medianamente trascendente de no ser porque el propietario de una firma de uniformes con sede en Aguascalientes, vino a Chihuahua y por órdenes superiores ¿de quién? saque usted sus conclusiones, fue atendido por tres secretarios del gabinete, a quienes propuso encontrar a 40 artesanos locales que realizan hechura de uniformes... cosa curiosa porque en Chihuahua las empresas de este rubro están muy localizadas y no llegan ni a diez, a pesar de aquellas que son micro empresas.

El dato es sobresaliente porque el presupuesto para hacer uniformes es de 160 millones de pesos, lo que llamó la atención del sector empresarial de Chihuahua porque sonó muy extraño que se le diera una atención de esa manera a un tipo que, proviniendo de Aguascalientes, se llevaría al bolsillo más del 70% del presupuesto para uniformes, cuando de manera local y con la participación de empresas muy preparadas en el ramo, con gente que elaboran uniformes con gran calidad en ese tipo de proveeduría...

Así que un contrato millonario, que se gesta bajo esas circunstancias con la anfitrionía de tres secretarios de Estado a un empresario hidrocálido, llama bastante la atención y por supuesto a la suspicacia.

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