Llevan caso Colosio a la novela gráfica

Cd. de México (23 marzo 2019).- "Matar al candidato... Supongo que esa fue la orden", repite para sí la joven periodista Elsa Cabrera a lo largo de su investigación retrospectiva sobre el asesinato de Luis Donaldo Colosio Murrieta.

Conforme va avanzando, la protagonista de la novela gráfica de Francisco Gerardo Haghenbeck y Bernardo Fernández, "BEF", se va encontrando con las mismas murallas que han mantenido aprisionada la verdad sobre el magnicidio que cimbró a México.

"(Matar al candidato) es una historia de lo que llaman los gringos true crime, como revisitar un crimen para tratar de dar nueva luz, no tanto sobre la investigación, porque eso es imposible, pero reflexionar sobre, 25 años después, qué pasó el 23 de marzo de 1994 en Lomas Taurinas (Tijuana)", explica "BEF", escritor e ilustrador.

"(Elsa) se encuentra con lo que nos encontramos nosotros desde el primer momento: una investigación amañada, una serie de confusiones, una gran ineficiencia, que lo que produce es que sea imposible saber la verdad", agrega sobre el libro publicado por Sexto Piso Ilustrado y prologado por Laura Sánchez Ley.

Al igual que Elsa, los creadores terminaron inmersos en el caso del ex candidato presidencial priista al ser convocados por su editor Eduardo Rabasa. Siendo ambos autores de novela negra, aceptaron la tarea y la desarrollaron de forma tal que saldara una deuda con el género policíaco en el cómic.

"Es un trabajo de ficción que nos sirve de guía o de ojos para sumergirnos en esta historia, y también un poco para preguntarnos nosotros dónde estábamos y cómo nos afectó todo eso a cada uno de los lectores", precisa Haghenbeck.

¿Mario Aburto es el verdadero asesino? ¿Acaso hubo más de un tirador? ¿El Aburto encarcelado es el mismo que fue arrestado en Lomas Taurinas? Estas son algunas de las incógnitas a las que se enfrenta Elsa, un personaje complejo que lidia con sus propios demonios al tiempo que hurga entre los del País.

En el estilo gráfico de Matar al candidato, "BEF" dejó atrás su sello habitual de caricatura con línea clara y optó por experimentar con diferentes técnicas, dando lugar a una mezcla que incluye collage con fotos antiguas, diagramas anatómicos y hasta capturas del video donde una bala calibre .38 impacta en la cabeza de Colosio, mientras La Culebra suena al fondo.

"(Decidimos) hacer un álbum tipo francés. Los cómics franceses son de pocas páginas con muchos cuadritos. Entonces, fue hacer una experimentación hacia un estilo de dibujo que nunca había publicado, este estilo realista. Y eso me dio mucha libertad, porque cada secuencia iba cambiando el estilo; entonces, debe haber como ocho estilos diferentes ahí", detalla.

A decir de Haghenbeck, autor de títulos como El diablo me obligó o Matemáticas para las hadas, este abanico pictórico refleja tanto las diversas formas en que cada persona atestiguó el fatídico evento como la gran variedad de ángulos posibles alrededor del hecho.

Tras el reto de discriminar entre la avalancha de información para saber qué plasmar y qué no, el resultado final fue un trabajo dedicado a la memoria -que empieza con el asesinato de Álvaro Obregón en 1928 y compara en varios momentos los paralelismos con el caso Colosio- y, principalmente, a la verdad.

"No va por la justicia, va por la verdad. Es también un poco un juego: regresar a la búsqueda de la verdad, porque en México la verdad es a veces más peligrosa que la justicia", lamenta Haghenbeck, aludiendo a los casos de periodistas asesinados, como ocurrió recientemente con Santiago Barroso en Sonora.

"La verdad en México sigue siendo un gran problema, y todos los grandes eventos de México siguen sin ser resueltos: Ayotzinapa, Aguas Blancas, Moreno Valle, Murillo, 68, Halconazo... Seguimos viviendo con eventos donde la verdad sigue siendo nublada totalmente".

Es así como los autores se limitan a poner todas las cartas sobre la mesa para que sea el lector quien saque su propia conclusión.

 

Israel Sánchez | Reforma

Por: Redacción

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