El espacio no es neutral, está generizado

La perspectiva
Rita Muciño Corro

En días pasados se llevó a cabo en la Ciudad de México, el “Tercer Congreso Internacional sobre Género y Espacio”, organizado por la Facultad de Arquitectura, junto con el Centro de Investigaciones y Estudios de Género, ambos de la Universidad Nacional Autónoma de México.

Por cuatro días, personas académicas nacionales y extranjeras, especialistas en arquitectura, geografía, sociología, derecho, entre otras disciplinas, se reunieron para dialogar, sobre la ausencia de neutralidad de género de los espacios y sus efectos en las dinámicas sociales.

Durante el Congreso, las personas expertas manifestaron que dicha circunstancia, se debe a la constitución del entorno público, así como de hospitales, escuelas, centros laborales, etc, basada en una visión única del ser humano, de tal manera que, “las jerarquías y desigualdades entre varones y mujeres solo pasan a reproducirse en el orden de la espacialidad”[1].

Galia Cozzi y Pilar Veláquez, sostienen que la configuración física y la construcción discursiva dominante, impiden a las mujeres “acceder, percibir, imaginar y habitar los diversos espacios sociales en las mismas condiciones y circunstancias en las que lo hacen los individuos varones privilegiados”[2].

Lo anterior, excluye directa o indirectamente los intereses del sector no dominante, dejándolo al margen de un entorno que debiese estar conformado para garantizarle el acceso pleno al derecho a la ciudad.

Al respecto, ONU Mujeres ha referido que se debe “tener en cuenta la planificación urbana y la infraestructura desde una perspectiva de género, ya que estos aspectos repercuten en la vida cotidiana de las mujeres y las niñas”[3]. En consecuencia, los Estados están obligados a emplear el máximo de los recursos disponibles para eliminar los factores que obstaculizan la inclusión y movilidad de este sector poblacional.

Asimismo se analizó el vínculo entre la masculinización del espacio y la violencia comunitaria -particularmente la que experimentan las mujeres- la cual se define como “los actos individuales o colectivos que transgreden derechos fundamentales de las mujeres y propician su denigración, discriminación, marginación o exclusión en el ámbito público”[4].

De acuerdo con la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (ENDIREH) 2016, realizada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía, el 65.3 % de la violencia en la comunidad cometida en contra de las mujeres en México, sucede en calles y parques. Cabe destacar que el 66.8% de las agresiones, son de índole sexual, las cuales van desde los piropos, hasta la violación[5] y el feminicidio.

Ante la persistencia e incremento de la violencia feminicida en un territorio determinado, la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia prevé la Declaratoria de Alerta de Género, misma que conmina al Estado en que se dicta -además de otros elementos- a rescatar el espacio público. Esta Declaratoria ha sido emitida, en gran parte de las entidades federativas.

En Chihuahua, la existencia de un entorno carente de perspectiva de género, fue uno de los motivos por los que se responsabilizó internacionalmente al Estado mexicano, al no haber establecido medidas para prevenir la desaparición y muerte de las mujeres en Ciudad Juárez[6].

No obstante esta resolución, es de hace casi diez años, el espacio público sigue siendo poco accesible e incluyente, igualmente, las mujeres continúan sintiéndose intranquilas, considerando riesgoso transitar por el mismo.

Recientemente colectivos chihuahuenses, recorrieron el primer cuadro de la ciudad, para evaluar la iluminación, habitabilidad, percepción de peligro, entre otros aspectos. De esta manera pudieron constatar las diversas formas en que se experimenta la vulnerabilidad, siendo distinto para las mujeres que para los hombres[7].

Lo ocurrido el pasado 5 de abril en la Colonia Progresista de Ciudad Juárez, es indicativo de que las circunstancias no han mejorado mucho. Dana Lizeth, estudiante universitaria, fue encontrada sin vida, al parecer, víctima de un feminicidio.

En relación al caso, medios locales evidenciaron que si bien el sitio en el que ocurrió el crimen, está rodeado de escuelas y cercano a avenidas importantes, se trataba de un paraje en condiciones precarias, incluso al día siguiente, hubo necesidad de reparar el alumbrado[8].

Estos hechos resultan inquietantes, ya que de su análisis conjunto es posible advertir, que las acciones estatales emprendidas, han sido poco efectivas para eliminar la violencia y los factores que la originan.

En este contexto, el reclamo social por lograr una ciudad segura, amerita que las autoridades de todos los ámbitos y niveles, actúen de manera efectiva, coordinada y asertiva para hacer frente al problema. Deben destinarse los recursos económicos, humanos y materiales necesarios para dar respuestas integrales.

Estas circunstancias deben conducirnos a la indignación, pero también a reflexionar e identificar qué podemos hacer para contribuir en la construcción de un espacio público accesible, al igual que, “transformar el significado, los usos convencionales y las lógicas generizadas y heteronormativas”[9]; después de todo, la consolidación del derecho a la ciudad, es responsabilidad de todas las personas que nos encontramos en ella.

 

 

[1] Cozzi, Galia y Velázquez Pilar, “Desigualdad de género y configuraciones espaciales”, Universidad Nacional Autónoma de México, diciembre 2017, página 11.

[2] Íbid.

[3] ONU Mujeres, “Espacios seguros para las mujeres y por las mujeres, garantizando infraestructuras inteligentes para todas y todos”, 5 de marzo de 2019, disponible: http://www.unwomen.org/es/news/stories/2019/3/feature-story-building-safe-spaces

[4] Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, artículo 16, última modificación 13 de abril de 2018

[5] Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (ENDIREH) 2016, “Principales resultados”, 18 de agosto de 2017, disponible en: http://www.beta.inegi.org.mx/contenidos/programas/endireh/2016/doc/endireh2016_presentacion_ejecutiva.pdf

[6] Corte IDH. Caso González y otras (“Campo Algodonero”) Vs. México. Excepción Preliminar, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 16 de noviembre de 2009. Serie C No. 205, párrafo 282.

[7] Victoria, “Evalúan calles del Centro Histórico de Chihuahua desde una perspectiva de género”, 13 de marzo de 2019, disponible en: https://lajiribilla.com.mx/evaluan-calles-del-centro-historico-de-chihuahua-desde-una-perspectiva-de-genero/?fbclid=IwAR2bLAAMu2M_PZWqupBu08HhorUz03Yr8nQzusT5BR-7tZC4J98kaCk_rA4

[8] Luján, Francisco, “Deficiente alumbrado público en zona donde mataron a Dana Lizeth”, 6 de abril de 2019, disponible en: https://nortedigital.mx/deficiente-alumbrado-publico-en-zona-donde-mataron-a-dana-lizeth/

[9] Op. Cit. “Desigualdad de género…”, página 16.

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