La renovación del PRI no es la solución a sus problemas

Manifesto
Alejandro Domínguez
Twitter: @AlexDmgz

Cuando se habla de renovarse, implica una actitud de cambio, es realizar una reflexión personal sobre los elementos de conducta que se deben mejorar para estar en una agradable sintonía con el entorno social. Así pues, la renovación en una institución no es únicamente el cambio de personas que la dirigen, es un cambio de personas, con un cambio actitudes. En ese orden de ideas, la renovación de la dirigencia nacional del PRI tiene como principales enemigos a los aspirantes, sí me refiero a quienes buscan encabezar los esfuerzos de la militancia, poca o mucha, animada o desanimada, que está participando en las filas del partido.

Señaló que son los aspirantes, porque en ellos radica la prudencia, tolerancia, mesura; así como, el diálogo, los acuerdos y la definición de un proceso que lleve de manera explícita e implícita una conducta de respeto mutuo, a la militancia y al árbitro interno, que en este caso será la propia dirigencia del partido.

En días pasados el Instituto Nacional Electoral resolvió que el proceso interno del PRI debería pasar por varios filtros, el primero de ellos fue la obligación de llevar a cabo el análisis de su padrón de militantes, revisión que todos los partidos deben cumplir, con fecha limita el año 2020; pero que en caso del PRI, al pretender usar su padrón en este proceso interno, requería satisfacer la obligación de depurarlo antes del proceso interno; o bien, recibir una multa de 48 mil pesos por cada persona que manifestara estar afiliado sin su consentimiento; otro de los requisitos impuestos, era pagar por adelantado el costo de organizar el proceso interno, algo así como 230 millones de pesos.

Vistos así estos dos elementos, el costo del proceso resulta demasiado oneroso y con la posibilidad de caer, de manera ridícula, en un proceso caro y de poca participación. Así las cosas, en estos dos problemas que representaba la organización del proceso por parte del INE, la mayoría de los aspirantes se envolvieron en la bandera de la democracia interna y empezaron a exigir que el proceso no se cambiara, cuando nadie dijo que así sería; solo se requería analizar las condiciones que el INE planteó para organizar el proceso interno.

En sí misma esta actitud me lleva a preguntar ¿qué sucederá sí el resultado electoral no les favorece?; porque con un acuerdo del INE, de manera apresurada, sin un análisis de este, salieron a señalar a quien ahora será el árbitro del proceso, la dirigencia nacional.

Por eso, los aspirantes son los más peligrosos para el proceso y para la institución; la desconfianza, los señalamientos y la arrogancia puede llevar al PRI a un sótano más profundo del que actualmente tiene; unos hablan de la cúpula del PRI,  mi pregunta es ¿cuándo gobernaron ellos fueron cúpula?; cuando resultaron electos a sus cargos ¿fue de manera incluyente?; ¿todo fue por sus amplias capacidades?; hay que estar conscientes que el cambio de conducta que se requiere, lleva implícito el pensar en la institución y en la manera en que esta logrará un mejor acercamiento con la sociedad; ninguno de los aspirantes es mago, ni con su llegada se cambia una institución; se dará un paso, pero sí la actitud es igual, ese paso puede ser en retroceso.

La militancia tendrá que resolver quién dirige al partido, pero reflexionando en la institución y no en el interés personal o de grupo; imagínense ustedes que alguno de los aspirantes se suba, de manera legítima, en una aspiración presidencial; la respuesta de lo que puede pasar, está en los hechos posteriores a la derrota del 2000, en la dirigencia nacional de Roberto madrazo; o bien, lo que le paso al PAN con Ricardo Anaya; ambos casos buscaron, en aras de un proyecto personal, la destrucción de los adversarios internos, cuyo resultado final fue una amplia derrota electoral.

O bien, pensemos que algunos de los aspirantes deje un cargo de elección popular y, después de ello, se vea envuelto en señalamientos en relación a su ejercicio como Gobernador, pasándole lo que le sucedió a Humberto Moreira, a quien le dieron hasta con la cubeta por dejar el Gobierno de Coahuila; eso le pego a él, pero también a la institución, es algo que no debe pasar de nuevo.

Podemos tener también algún aspirante que no esté interpretando adecuadamente el momento histórico que vivimos, con un cambio de régimen que debe tener una oposición firme, no entregada a las manos del poder presidencial; se debe entender que Presidente de la República, ya no pone Presidente del Partido, este también es un riesgo y tentación latente en algunos que, dado el origen del PRI como un partido que nace en el poder, pretenden estar cerca del poder Presidencial, no como oposición, pero sí como apéndices del mismo.

Hay que ser mesurados, escuchar, valorar las ideas y postulados de cada uno; que su pensamiento y acción vaya encaminado a permitir que las diversas fuerzas internas transiten con diálogo y en la construcción de acuerdos, cumpliendo siempre la palabra.

Así que, a los aspirantes les debe quedar claro que no deben ahuyentar a la militancia, no deben asustarla con sus posicionamientos acusadores e intimidantes; porque, cualquiera que resulte ganador del proceso interno necesitará de los demás, y los que pierdan, en aras de un bien superior, deberán apoyar al que gane y sí hablaron de más, mal y le hicieron señalamientos infundados, entonces difícilmente la sociedad creerá en el respaldo que se brinde y eso mermará la credibilidad, ya de por sí deteriorada, de la institución completa.

La renovación del Partido Revolucionario Institucional no es la solución a la situación compleja que atraviesa; la solución vendrá después, sí y solo sí, se logran cambiar las actitudes, generando esperanza y siendo factor de solución a los problemas que está viviendo nuestra nación.

No estoy seguro de que se esté en tiempo y a tiempo, pero sí estoy convencido que es la única ruta que tiene el PRI, si verdaderamente quiere permanecer en el debate de las ideas, en la batalla electoral y, de manera prioritaria, en el ánimo de la sociedad como eje articulador de beneficios colectivos.

La Gente Opina

Notas recientes

Facebook
Comentarios