Una consulta con sentido

Diacrítico Chihuahua
Jorge Camacho Peñaloza

Desde que inició el actual gobierno federal nos hemos acostumbrado a consultas populares sin sentido ni propósito. No sólo es que esas consultas dirigidas a la población no tengan propósito, sino que el resultado está dictado de antemano para avalar la intención del ejecutivo. En estas circunstancias es indiferente la consulta porque el resultado es el que conviene al gobierno de López Obrador. Las votaciones que se cacarean como un ejercicio democrático son, en realidad, rituales que nada tienen de democrático aunque su apariencia sea la contraria.

En su irresponsabilidad o premeditación, las consultas desgastan el espíritu democrático. Una consulta popular no es necesariamente democrática. Lo es, en todo caso, si cumple con las condiciones de legalidad. Ninguna de las normas recogidas en la ley ha sido respetadas hasta ahora en las consultas realizadas. López Obrador y su gobierno representan una pantomima. Este tipo de vaudevilles se acostumbran en administraciones que no son democráticas. La apariencia democrática reviste un previsible autoritarismo.

Pero las consultas en sí mismas no son antidemocráticas, sino el uso que se hace de ellas. Hay consultas plenamente democráticas, amparadas por la ley, que expresan la voluntad de la mayoría. Al parecer, en Chihuahua y en Ciudad Juárez se celebrará un plebiscito acerca de las luminarias para ambas ciudades. Si estas consultas se apegan a la ley sin duda serán vehículos para conocer la opinión de la mayoría de los ciudadanos. Así, los municipios respectivos tendrán la obligación legal y moral de aceptar los resultados. Es necesario que tales plebiscitos se realicen en condiciones adecuadas puesto que además recuperarán ese espíritu democrático tan erosionado por el manejo irresponsable e interesado por parte del gobierno federal. Con todo, es una buena noticia que sean los ciudadanos quienes decidan sobre las luminarias puesto que son sus impuestos los que financiarán el nuevo alumbrado, al margen de los intereses políticos de los municipios implicados. El acierto también reside en una consulta sobre un asunto que realmente afecta a todos; un tema que no necesita que los votantes posean conocimientos técnicos o científicos como sucedió con el NAIM. Todos pueden votar porque todos de una manera u otra están interesados. La consulta está, pues, doblemente justificada si se apega a la ley: es un tema que concierne a todos los ciudadanos y, por tanto, sobre el que todos tienen opinión.

Si se realiza el plebiscito, Chihuahua y Ciudad Juárez demostrarán que la fuerza de una consulta popular reside en el asunto y en el porcentaje de afectación a la población. Este tipo de consultas, además de esclarecer y legitimar proyectos de los equipos que administran los municipios, elevan su espíritu a la mejor expresión democrática. De esta manera tanto Chihuahua como Ciudad Juárez utilizan un recurso de una manera ejemplar, rehabilitando el sentido democrático de las consultas populares. Los ciudadanos implicados están de buena nueva porque su voto tiene un valor real capaz de decantar la decisión de renovar las luminarias. Este tipo de consultas son verdaderamente democráticas y con seguridad abrirán el camino para que se realicen otras que respeten tanto la legalidad como el espíritu democrático.   

Tips al momento

Campanas al vuelo

Ahora sí, si festejó el gobierno de la 4T (por razones aún desconocidas) el "crecimiento" del 0.1% hace unas semanas, en esa misma lógica agárrese porque seguramente este viernes habrá pachanga en Palacio Nacional con el anuncio del INEGI sobre el PIB trimestral que hoy es del 0%.

Para los que conocen un poquito de este tema, la palabra crecimiento debería sustituirse por la palabra "estancamiento" en virtud de la negativa a reconocer la recesión económica para nuestro país.

 

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