El Paso

Diacrítico Chihuahua
Jorge Camacho Peñaloza

El reciente atentado en un centro comercial de El Paso no fue casualidad. No sólo hubo premeditación en el tirador, sino también en un discurso que alienta la violencia hacia los diferentes. El discurso del odio es uno de los recursos habituales de Donald Trump. Condenar a alguien por su origen, raza, lengua, estatus económico es un acto de odio. Pero no son sólo palabras las que alientan el rechazo a los diferentes, también las redes sociales abonan la ira hacia los inocentes. El odio divide y separa a la sociedad. El odio disuelve la convivencia. Declara una guerra silenciosa que, en ocasiones, presenta su expresión más extrema y brutal. No es necesario que haya muertos para advertir este enfrentamiento. Hannah Arendt hablaba de la banalización del mal. El odio banaliza el mal, lo vuelve rutinario, cotidiano, acostumbrado. Socava la razón para entregarse a la sinrazón. Matar mexicanos se convierte en una operación cinegética. Cazar, atrapar, abatir, aniquilar. La solución final instalada al otro lado de la frontera. No valen golpes de pecho, ni plañideras, ni pretextos, ni componendas.

El presidente de Estados Unidos tiene una parte importante de responsabilidad, también los ciudadanos de ese país que lo aplauden. El discurso con que llegó a la presidencia, que mantiene ahora para hacerse con la reelección, es uno de los detonadores de estos atentados. El discurso del odio sólo puede sustentarse en el agravio a una parte de la sociedad por diferentes pretextos (sexo, color, origen, posición social), sin considerar que así agravia a todo su conjunto. Pero esto encubre una falsedad más: la apariencia dominante del discurso del odio es sólo eso, una apariencia, pero se presenta de tal forma que se percibe como único justamente porque excluye a los demás. Esta inadecuación expresada por los simpatizantes exhibe sus carencias: ya en la estructura familiar, ya en la etapa educativa y de formación; pero también sus excesos: el todo vale de algunos medios de comunicación. Hay que exigirle a Trump responsabilidades no sólo por lo que dice sino por lo que otros hacen a partir de sus palabras. El discurso del odio transforma en culpables a todos a los que señala y en verdugos a quienes lo promueven.

Ese discurso, con otras características, también se vive en México, debido a nuestro presidente. Cada mañana difama, calumnia, acusa. Señala a Carlos Salinas, a Vicente Fox, a Felipe Calderón. No aporta pruebas de cargo, ni se molesta en justificar con evidencias sus denuncias. Desacredita a los que llama fifís que no son sino mexicanos que no comulgan con su proyecto de país. López Obrador separa, enfrenta, divide a nuestra sociedad entre buenos y malos. Los buenos son los que él decide y los malos también. La responsabilidad de nuestra crispada convivencia social reside en gran en Andrés Manuel López Obrador. A diferencia del país vecino, en México no es posible adquirir armas en cualquier super o armería.

Es urgente una acción de denuncia del discurso del odio por parte de todos, pero no para quedarse en la mera denuncia, sino para que ésta abra paso a los valores que defiende. Este otro discurso, el del respeto y la tolerancia, no es ya un alegato ni necesariamente debe presentarse como una reacción frente al discurso del odio, sino un discurso que en sí mismo es verdadero y legítimo.

Desde esta colaboración mi más sentido pésame a los familiares de los compatriotas asesinados, chihuahuenses en su mayorría, el pasado viernes.

Tips al momento

¿Con quién dialoga la Segob?

Después de que la Secretaria de Gobernación declarara públicamente que se está en diálogos con grupos criminales en diversas partes del país, se supo que el Subsecretario de la misma dependencia Ricardo Peralta habría acudido a Michoacán supuestamente para entregar apoyos a grupos de autodefensa aparentemente sin saber que con quienes se reunió pertenecen a grupos criminales.

Al menos eso fue lo que declaró Silvano Aureoles Conejo, gobernador de la entidad quién rechazó que en Michoacán haya grupos de autodefensa, y le recordara a la Segob que son precisamente estas personas las mismas que humillaron a elementos de la Sedena, soldados quienes fueron sobajados por quienes al parecer detentan el control de la zona.

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