Ama, suelta y sé feliz

Gajes de la vida
Alicia Soto
alysotoc@gmail.com

La vida está llena de momentos, algunos maravillosos, algunos neutros y otros muy dolorosos. Cada día llegan personas nuevas a nuestra vida, que dejan marcas importantes, maracas que influyen en nuestra manera de ver el mundo y de interactuar con él, pero así como llegan, también se pueden marchar.

Las personas estamos en constante cambio, un cambio lleno de contrastes, de alegría, de ira, de tristeza, de madurez, de incertidumbre, de deseo, de crecimiento, de aprendizaje, de cosas muy buenas y otras no tanto. Pero a pesar de todos esos cambios, seguimos cometiendo errores, seguimos siendo humanos errantes, en búsqueda de la felicidad.

Pues bien, a través de esta líneas te voy a revelar un secreto para la felicidad (uno de tantos que hay) sin embargo, no garantizo que sea de tu agrado.

EL primer principio es amar. Amar sinceramente, amar con el corazón lleno, amar los defectos, amar las sonrisas, amar los silencios, y todo aquello que se cruce en nuestra vida... Pero esta es la parte difícil, porque para amar algo sinceramente, primero tenemos que entender que nada nos pertenece, que no somos dueños de nada ni de nadie, excepto de nosotros mismos.

Los hijos no nos perteneces, somos responsables de traerlos al mundo, de cuidarlos, protegerlos, educarlos y amarlos, pero son nuestros, se pertenecen a sí mismos, es decir, que van a seguir su vida a su estilo, bajo su propias creencias, sus propios ideales, siguiendo sus propios sueños, que quizás sean diferentes a los nuestros, por tanto no debo venderles la idea de que deben satisfacer mis necesidades, sueños o expectativas, haciéndolos responsables de mi felicidad, si no que debo soltarlos, y permitir que ellos solo sean responsables de hacerse feliz a sí mismos. Porque al mismo tiempo yo, soy la única persona responsable de hacerme feliz.

De igual manera, nuestra pareja no nos pertenece y tampoco es la responsable de hacernos feliz. Cuando estamos en una relación, nosotros ya debemos de ser felices y compartir esa felicidad, pero no debemos suponer que el otro tiene la obligación de adivinar y adelantarse, a nuestras necesidades: si quieres flores, comprarlas; si quieres ir al cine, ve; si quieres sentite querida (o) mimate. Pero no esperes que sea otra persona quien lo haga.

De igual manera, los amigos no nos pertenecen, no están obligados a estar de acuerdo en todo con nosotros, no están obligados a estar 24/7 para nosotros, también tienen su vida, sus preocupaciones, sus ocupaciones, ellos están porque quieren estar no porque deban estar.

Así que si quieres ser feliz, ama, pero suelta. Deja ir a las personas, a la pareja, a los hijos, a los padres, a los nietos, entiende que no son responsables de hacerte feliz, no les des esa pesada carga. Acepta que nadie nos pertenece. Sé feliz por tu cuenta y enséñale a los demás a ser felices por cuenta propia. 

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