Votan afganos entre desesperanza

Cd. de México (28 septiembre 2019).- Luego de al menos dos convocatorias pospuestas desde abril, los afganos acuden hoy a las urnas para elegir a su Presidente número tres tras la caída del Talibán.

Una de las principales exigencias para una sociedad devastada por un conflicto entre los talibanes y Estados Unidos desde hace 18 años ha sido un acuerdo de paz, y pese a que todos los aspirantes dicen buscar dicho pacto, gane quien gane, las expectativas en cuanto al tema son mínimas, si no es que nulas, señalan especialistas.

En las boletas están inscritos 15 candidatos, pero sólo dos tienen una posibilidad real de ganar: el actual Presidente Ashraf Ghani y el jefe del Ejecutivo, Abdullah Abdullah, quienes formaron un Gobierno de unidad nacional tras las últimas elecciones, en 2014.

"No parece que vayan a producirse grandes cambios en el nuevo Gobierno (...) La población está más preocupada por lo que pueda suceder después de las elecciones que en el resultado de estas", explicó a REFORMA Carme Roure i Pujol, Doctora por la Universidad de Barcelona y especialista en Afganistán.

"(Además) cualquier Gobierno que salga victorioso lo hará con muy poca participación electoral y por ende con una legitimidad cuestionable ante los hechos de violencia en el terreno", comentó, por su parte, Moisés Garduño, profesor de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM y especialista en Medio Oriente.

Alrededor de 9.5 millones de afganos están registrados en el padrón electoral. En las elecciones parlamentarias de 2018, acudieron a las urnas 35 por ciento de ellos. Para estos comicios, se estima que vayan a votar entre 3 y 1.5 millones.

La gente que vive en distritos controlados por los insurgentes sólo podrá votar si se desplaza a Kabul y los talibanes advirtieron que atacarán sin piedad.

Los insurgentes se hicieron del control de Afganistán en 1996 y fueron sacados del poder en 2001 tras los ataques aéreos de EU en respuesta a los atentados de Al-Qaeda del 11 de septiembre.

Sin embargo, poco a poco han ido retomando partes del territorio, con el respaldo, según acusan algunos países, de Pakistán, el cual niega cualquier injerencia.

La guerra, que parece no tener fin, deja a su paso una estela de víctimas. Sólo en el primer semestre de este año, mil 366 civiles murieron. Un informe de la ONU en febrero de 2019 apuntó más de 32 mil civiles fallecidos de 2008 a 2018 por los ataques de los talibanes y las respuestas de las fuerzas afganas y estadounidenses.

"Por ahora, las elecciones son para ver quién va a mandar en Kabul y en pocos lugares más. La capacidad del Gobierno afgano para controlar el territorio es muy limitada debido a la guerra", señaló Gilberto Conde, profesor del Centro de Estudios de Asia y África de El Colegio de México.

Las negociaciones abiertas en octubre de 2018 entre representantes estadounidenses y talibanes -que por un periodo se mantuvieron en secreto- se rompieron el pasado agosto, debido a los ataques talibanes en Kabul que causaron bajas estadounidenses.

De acuerdo con Roure, la noticia fue recibida con agrado por el Gobierno de Ghani, pues no participaba directamente en éstas debido al veto del grupo insurgente.

"(Y) aunque Estados Unidos vuelva a la negociación, es difícil lograr un acuerdo de paz duradero sin la participación de todos los actores, incluida la sociedad civil y las mujeres", abundó la especialista.

"Además, la legitimidad moral de la Administración de Donald Trump para negociar acuerdos de cualquier índole es muy baja, pues el mismo Presidente se ha encargado de destruir acuerdos de paz altamente sofisticados como el mismo pacto nuclear con Irán (de 2015)", agregó Garduño.

Durante su tiempo en el poder, los islamistas radicales impusieron castigos forzados, que incluyeron ejecuciones, lapidaciones y amputaciones públicas. Además, prohibieron la televisión, la música y el cine, y se opusieron a la educación de las mujeres y niñas.

Aunque se ha barajado como una de las opciones para acabar el conflicto un Gobierno de unidad con esta facción, la ciudadanía teme que si esto se logra, exista un retroceso en materia de derechos humanos.

"La población afgana teme el retorno de los talibanes al poder y que formen parte de éste, ya que supone un retorno a un Estado Islámico ya conocido por muchos durante el período 1996-2001, que representa la pérdida de las libertades y derechos para la población en general y las mujeres en particular", sostuvo Roure.

El primer Presidente elegido democráticamente - aunque con acusaciones de fraude- fue Hamid Karzai, en 2004, y reelecto en 2009.

Luego le sucedió Ghani, por lo que el "proceso electoral sigue en pañales", según Juan Manuel de Faramiñán Gilbert, académico de la Universidad de Jaén (España).

"(No obstante) debo decir que estas nuevas elecciones, más allá de las conflictivas características que presenta, son otra nueva oportunidad para seguir afianzando el modelo democrático en Afganistán", apuntó el también autor del libro El conflicto de Afganistán (2009).

"Los talibanes quieren el poder tal como en su día lo tuvieron, pero ahora saben que con el modelo democrático que se ha ido afianzando con muchas dificultades su acceso al poder se les hace más difícil".

 

Estefania Escobar

Reforma

Por: Redacción

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