En memoria del maestro Jesús Chacón Rodríguez

Variables / Jacinto Gómez Pasillas

-Noticias en Comento

El cúmulo de información  diario en los medios tradicionales, lleva al lector  a fijarse en las noticias de mayor impacto mediático, de tal manera que en la información noticiosa cotidiana tienden a perderse o pasarse por alto noticias de “menor impacto” pero de mayor peso o trascendencia en la realidad nacional y en la vida de las personas.

Comentó una de ellas que a fines del mes de julio pasado (28/jul/20) dió cuenta de uno de los reportes del CONEVAL (Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social) que refleja una realidad estrujante para la mayoría de los trabajadores mexicanos y que confirma que la pobreza laboral se disparó al 55% de los mexicanos en el pasado mes de mayo.

Antes recordemos que “POBREZA LABORAL” es la situación en la que él ingreso laboral en un hogar no es suficiente para alimentar a todos sus integrantes. Con la acotación de que algunos de esos hogares en P.L. (pobreza laboral) pueden lograr ayudarse a partir de ingresos no laborales como por ejemplo las remesas del extranjero, transferencias familiares o por acceso a programas social (de ahí la importancia de estos).

Esta situación (P.L) debe eliminarse o reducirse al máximo y con la mayor celeridad posible porque genera un círculo vicioso, pues por la falta de recursos (o ingreso laboral) las personas no pueden acceder a alimentos básicos, educación, transporte, vestuario, etc., Y por lo mismo no pueden generar los medios para salir de dicha situación y ubicarse por arriba de una línea básica de bienestar.

Por ello la aspiración es (debe ser) la reducción en el menor tiempo del porcentaje de individuos en pobreza laboral a la mitad, conforme a los indicadores del CONEVAL.

En nuestro país, la PL es mayor en las generaciones más jóvenes, pues según la información estadística llega hasta al 53% de los individuos de 15 a 29 años, que en promedio ganan apenas 2,800.00 mensuales, con inestabilidad laboral y apenas en el límite de la línea de bienestar.

El ingreso que una persona debe recibir (en el medio urbano) mensualmente para no padecer pobreza y estar en posibilidad de salir de ella, es de tres mil pesos.

A precios de 2020 el costo de una Canasta Básica suficiente para una persona aumentó (con relación al año anterior) a 2 mil 780 pesos.

En México, solo para la Canasta Básica alimentaria, se gasta casi el 50% del ingreso de la persona, sin contar con los gastos de transporte, educación, vivienda, y vestuario. Por tanto, en un hogar al menos dos personas deberían contar con un ingreso superior al salario mínimo, para subsistir sus integrantes en condiciones mínimas.

De acuerdo a los datos del propio CONEVAL, un 18.6%  de la población no reciben ingresos y un 14.4%  obtiene hasta un salario mínimo; la suma resultante  nos dá un 33% de la misma, que va desde la pobreza extrema hasta la pobreza relativa que se desprende de que esté en el límite o ligeramente arriba de la línea de bienestar. Estos son datos preocupantes de la realidad socio-económica nacional, agudizados sin duda por los efectos derivados de la Pandemia que sufrimos; que hacen patente la necesidad de un mayor énfasis en las políticas oficiales de estímulo al empleo y acciones conjuntas con el Sector Empresarial para estimular una más dinámica reactivación de la economía nacional, ante la evidente prolongación de los efectos de la Pandemia en nuestro país.

Son muchos y abrumadores los datos económicos que reflejan las estadísticas e informes de CONEVAL; pero es claro que desde que inició la denominada CUARENTENA y las medidas sociales y económicas de restricción por el crecimiento de los efectos negativos del COVID-19 hasta el momento actual de semaforización de la vida económica y social de México, se ha ido agudizando una crisis cuyas repercusiones afectan a todos los sectores y que ante su presumible prolongación en lo que resta del año y el siguiente, se va haciendo cada vez más evidente que sin menoscabo de las acciones gubernamentales en marcha, tengan que considerarse nuevas y drásticas acciones de apoyo a la población en general y sus diversos segmentos, que sin descuidar a los sectores más desprotegidos de nuestra sociedad  tomen en cuenta y den cobertura a las complejas y heterogéneas clases medias en todos sus niveles y en sus diversos sectores laborales organizados, independientes e informales.

A riezgo de la aridez, abundemos algunos datos que reflejan la necesidad de la diversificación de apoyos y creación de programas para proyectar dichos apoyos a todos los mexicanos en proceso de pauperización:

  • En base a la Encuesta Nacional  de Ocupación y Empleo (ENOE) y a la Encuesta Telefónica de Ocupación y Empleo (ETOE), la Pandemia (COVID-19) provocó que el número de mexicanos en pobreza laboral creciera en 24.4 millones, sí se compara con los 45.2 millones registrados en el 1er trimestre de 2020 para un total en mayo pasado de 69.6  millones de mexicanos sin ingreso laboral suficiente para adquirir la Canasta Básica alimentaria.
  • Más del 90% de los que trabajan “por su cuenta”, carecen de seguridad social.
  • Más del 80% de quienes tienen empleo asalariado, carecen de organización sindical para su defensa y organización colectiva.
  • Antes de la Pandemia, 53% del total de personas con un trabajo asalariada no tenían contratación estable, este porcentaje se ha incrementado y se ha agudizado la inestabilidad laboral (falta de empleo seguro) y la inseguridad o falta de certeza para el retorno o reincorporación al mercado laboral (tanto de hombres como de mujeres, más de estas) una vez pasada la emergencia (cuando señala que esta pase).
  • Lo anterior ha derivado a un disparo en la “informalidad” laboral, con todas sus consecuencias.

Todo esto resalta la necesidad de medidas más que  alternativas adicionales a las de los Programas Sociales del actual gobierno (que han acreditado su valor y positividad para el apoyo a los grupos de población marginada) y que se han planteado tanto o a nivel internacional como nacional, tales como la creación de un seguro de desempleo (contributivo o no) o la Renta Básica Ciudadana focalizada a los Sectores Laborales y de MyPMEs que han quedado vulnerables por la crisis derivada de la Pandemia, o cualquier otro programa extraordinario de apoyo a la población económicamente activa (PEA) afectada.

Todo ello dentro de las posibilidades y limitaciones que impone esta crisis a las Administraciones Gubernamentales de los tres niveles, llevando al límite los programas de austeridad oficiales y quizá reajustando los proyectos en marcha de obras prioritarias y sus previsiones  presupuestales; y aún revisando (obviamente con toda prudencia) las políticas de no incrementar la deuda pública del Estado Mexicano (interna y/o externa).

Una interrogante simple al margen con relación a los contagios de COVID-19, que en lugar de disminuir, siguen en aumento:

¿No podría aplicarse en las entidades federativas y en sus ciudades mas grandes, como una más de las medidas de restricción vigentes; el Programa de “Hoy no circula” para los vehículos, exceptuando desde luego a los de Transporte Público y de Servicios esenciales, que aplica al Gobierno de la ciudad de México?

Tips al momento

Alianza entre González Mocken y Rafa Espino

Luego de su videopresentación, el aspirante a la gubernatura por Morena, Rafael Espino de la Peña dejó un encuentro que sostuvo con el juarense Javier González Mocken, el ex candidato a la alcaldía de Juárez y la imagen que ya circula en redes representa para muchos una alianza electoral. 

De entrada, se supo que González Mocken asesora al consejero independiente de Pemex sobre la situación en la frontera y también se rumora que es la carta más fuerte de Morena para, ahora sí, ganar Ciudad Juárez. 

Por su parte, Rafa Espino parace que cada vez gana más fuerza al interior de Morena y la alianza que se especula con Javier González Mocken sería prueba de ello, ¿usted qué opina?

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