De chacales...y algo más

Las cosas comunes/José Luis García

No quiero decepcionar a quienes amablemente leen las cosas comunes, porque no le hablaré del chacal mamífero cánido que se alimenta de carroña y pequeños animales, y que vive en las regiones templadas de Asia, África y sudeste de Europa.

No. Le quiero hablar de los otros chacales, los que se han convertido en uno de los platillos más representativos de la sierra de Chihuahua. Es que, a propósito de la Semana Santa y aprovechando que hoy es viernes, el día de mayor significado en la liturgia cristiana, el tema es obligado.

La Semana Santa es una época en que, independientemente de la religión que cada quien profese, refiere al descanso; el viernes pasado, las vacaciones en el sector educativo iniciaron. Creo que bastante merecido para todos: maestras y maestros, padres de familia, los alumnos mismos.

Fue un año agotador. Lo digo en serio. Esta modalidad de educación a distancia fue todo un proceso de aprendizaje. Para todos. Las vacaciones se hicieron para disfrutar de un merecido descanso. Y tenemos que acostumbrarnos también a ver playas y centros turísticos con baja capacidad, al menos lo permitido.

La Semana Santa es un asunto que tiene que ver de forma irremediable, con la fe y la tradición cristiana. La reflexión en torno a nuestras creencias definitivamente debe ser importante. Necesitamos creer, es importante creer.

Nuestros padres y abuelos nos enseñaron a ti y a mí respetar estos días, que son mágicos, místicos, hermosos diría yo, porque llevan, además de ese santo y merecido descanso, la posibilidad de vivir con ganas y con fe, las tradiciones de nuestra cultura milenaria.

Hoy, cuando nos estamos alejando de nuestras propias familias, cuando la comunicación de padres e hijos es deficiente, cuando necesitamos un poco de calor familiar, nos debe ocupar, cuando menos en algo, esa reflexión íntima, personal que cada quien debemos hacer desde la posición individual respecto de la fe.

Lamentablemente a casi nadie nos interesa vivir la Semana Santa porque la dedicamos, los que pueden pues, a vacacionar. Y no es malo: el descanso es un verdadero placer. Pero estos días no pueden pasar nada más como la oportunidad de pachanguear.

Decían los abuelos que estos días deben ser para recordar el Viacrucis y vivirlo. Son días de guardar. ¿Recuerdas cuando, el jueves y viernes santos, los pasábamos en la casa de la abuela, llenos de comida de cuaresma y luego ibas a visitar los 7 templos?

¡Qué tiempos! Nada parecido con la actualidad, ¿verdad? Antes se juntaba toda la familia en una sola casa para comer de todo y todo es de todo: chacales, preparados con maíz que los abuelos desde temprano, el jueves, trituraban en el molino pegado al tapanco.

Lentejas con bastante cebolla y tomate, habas, torrejitas de camarón, nopalitos con huevo, espinacas con frijoles graneados, caldo de pescado (el de oso) o pescado frito y para rematar, el postre: ¡capirotada! ¡Nombre la capirotada era lo que estábamos esperando desde que servían las habas (y te las comías porque te las comías)!

La capirotada que hacía mi abuelita era de verdad un manjar, a pesar de que en su humilde casa, con pisos de tierra y paredes de adobe, no había muchas posibilidades de manjares. Pero ese sí lo era: pan tostado con piloncillo envuelto en grageas de sabores, coco, nuez y pasas bañado todo en delicioso queso.

Y yo creo que esa cultura gastronómica no se ha perdido del todo: ¿Recuerdas que aquella comida de cuaresma rendía para todos? ¿Qué raro no?: alcanzaba para que comiéramos absolutamente toda la familia. Mínimo siete platillos y todos preparados con la mano de una mujer que renegaba desde el amanecer hasta que se escondía el sol, pero a la hora de hacer comida de cuaresma, no había otra cocinera más experimentada que mi abuela.

Antes… antes se juntaba toda la familia estos días. Hoy la familia está esperando a que lleguen estas fechas para despedirse, porque cada quién tiene sus propios planes y su muy particular agenda: los chavos se quieren ir por su lado, los papás quieren irse a Mazatlán y los niños quieren ir a Disneylandia.

 Antes, nosotros -seguramente me darás la razón-, sentíamos temor de Dios, porque nuestros abuelos y padres nos enseñaron a respetar las creencias; hoy permitimos que nuestros hijos se alejen de la fe y, además, los alentamos a que abandonen poco a poco las tradiciones que son tan mexicanas como nuestra sangre.

Nuestros hijos tienen todo el derecho a divertirse, como tú y yo cuando éramos jóvenes; pero antes, para tener derecho a divertirte, primero cumplías con tus obligaciones de hijo, de cristiano y hasta de ciudadano. Hoy parece que entre menos compromisos tengan los jóvenes, es una mejor vida para ellos y más cómodo para nosotros.

Insisto: ni mocho ni moralista. Pero es justo el momento, la Semana Santa, cuando la mayor parte de nosotros queremos relajar la disciplina, más que un merecido descanso. 

Por lo pronto este viernes, si puedes, disfruta los chacales, habas, lentejas, pescado, torrejas, capirotada… y si aún no es tarde, hasta por cultura general, infórmate de la representación del Viacrucis que por cierto, vía zoom o cualquier otra plataforma se podría ver.

Nunca es tarde para compartir el Viacrucis, incluso el que podamos llevar dentro. De verdad. Son solo cosas comunes. Feliz viernes Santo.

 

 

Tips al momento

Con mensaje se sabría qué militantes de Morena apoyan a su candidato

A través de los mensajes de las redes sociales como el WhatssApp se dio a conocer un promocional del aspirante por Morena, Juan Carlos Loera de la Rosa donde presenta lo que él llama “Mis 5 por Chihuahua”.

Juan Carlos Loera, está promoviendo una cadena para que los contactos de los chats reenvíen a  sus amigos y familiares. Pretende que esta estrategia sea viral y generar comunidad con fines electorales.

Hasta el momento, las campañas llevan activas 15 días, donde el candidato ha recorrido varios municipios y comunidades en el estado de Chihuahua, se ha dicho que está tocando puerta casa por casa con sus brigadas.

Sin embargo esta nueva modalidad virtual de su campaña bien podría medir a los simpatizantes y militantes  de Morena que verdaderamente están con el candidato. No se descartaría les pidan cuentas sobre quiénes sí reenvíen este mensaje.


Vacunas en la Sierra enfrentan una negativa de ciudadanos y delincuencia

¿Cuántas serían las vacunas anticovid que se echaron a perder en la zona serrana del estado de Chihuahua? Pues pobladores de distintas regiones señalaron que muchos  de los residentes en aquellos lugares en su mayoría rarámuris se negaron a que les aplicaran la dosis.

Además en los poblados más cercanos al estado de Sonora, las brigadas de vacunación fueron retenidas por varias horas por grupos armados donde también trascendió que las dosis de vacunas que llevaban se echaron a perder

Todo esto ante una mala organización, en lugar de aplicar en las zonas más concurridas y a los médicos particulares a quienes se les han negado las vacunas

Ver todos los tips

La Gente Opina

Notas recientes

Facebook
Comentarios