¿Dejaremos de conocernos algún día?...

Por Federico Guevara Ramos

@GuevaraFe

En una metrópolis tan poblada como Nueva York, la gente se mueve, trabaja y vive a menudo en esferas muy cerradas, con pocos espacios para la socialización.

En los condominios o vecindarios es muy común que los residentes ni se conocen ni se tratan en un plano de cercanía o intimidad porque cada cual vive para atender o responder a sus propias prioridades.

Es en pocas palabras vivir sin convivir en una urbe de cemento en donde la indiferencia es norma y la soledad eterna compañera. Con la llegada de la tormenta invernal Stella que según los expertos sería la más fuerte en la historia de NY, los políticos crearon una inusual estrategia para romper el “hielo”.

De esta manera el gobernador Cuomo y el alcalde Di Blassio solicitaron a los habitantes de la ciudad tocar las puertas del vecino y presentarse para que en caso de ser necesario se presten ayuda mutuamente durante la compleja situación de emergencia creada por la tormenta Stella.

Con millones de personas encerradas en sus hogares, muchas tendrían la necesidad de suplirse de cosas elementales para soportar las dificultades de la tormenta, y de ahí que para evitar que salgan innecesariamente a las calles, las autoridades gestaron un “acercamiento” entre los vecinos a sabiendas de que es una ciudad en donde el individualismo es una norma de vida.

“Llamen al vecino y pídanle lo que necesiten” “tócale la puerta al vecino y ayúdense”, fueron mensajes muy difundidos a través de distintos medios en Nueva York, poniendo de relieve lo importante que resulta la solidaridad humana en circunstancias como estas.

Si bien estamos a años luz de que los mexicanos lleguemos a esos extremos de los neoyorquinos, de implementar estrategias para que los vecinos se conozcan y puedan ayudarse en caso de emergencia, si sería como una estrategia que va en contra de la mismísima identidad del mexicano, digo somos parlanchines, dicharacheros, nos encanta hacer comunidad y estar atentos al grado de ser llamados metiches de todo lo que ocurre en el barrio, en pocas palabras somos los mexicanos seres gregarios amantes del chismorreo y dignos representantes de esa solidaridad muy nuestra que nos une y hermana en la tragedia.

En fin, así está el mundo lleno de realidades a las que debemos de enfrentar para bien o para mal. Y hablando de esto, resulta increíble el llamado “vanguardista” perfil de un país como Colombia que ha logrado vender infinidad de proyectos y modelos de eficacia, como puede ser el control de la violencia y la lucha entre cárteles pero sin reducir la producción de cocaína, eso es estar a la vanguardia (sic).

Ahora resulta que cualquier persona puede en aquel país sudamericano andar hasta las chanclas o bajo los efectos de las drogas si su condición de pacheco o teporocho no afecta la productividad en su área de trabajo. Esto de acuerdo con la Corte Constitucional, máxima instancia jurídica de aquel país.

Si bien la argumentación fue que dichas sustancias no siempre son motivo de afectaciones en el desempeño del trabajo, por lo cual si te tomas un par de copas o le quemas las patas a Judas no habrá problema alguno. Esperemos que aquellos entusiastas promotores de esta ley, al rato no exijan áreas para fumar o una barra al lado de la cafetería para poder libremente hacer uso de este derecho.

Por Federico Guevara Ramos

@GuevaraFe

Por: Eduardo León
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