Sconto Bimbi Educati

Todos hemos estado en algún restaurante sin poder conversar, debido a los gritos, llanto u otra forma de ruido provocado por niños; y esto sin contar la molestia que implican sus carreras por los pasillos del establecimiento o las famosas guerras de comida en las que termina uno como daño colateral. Terminamos dando gracias por aquellas secciones dedicadas a los infantes, aunque en ocasiones no son suficientes para contener la euforia de los críos. No se a qué se debe que teniendo pulmones tan pequeños pueden gritar con tantos decibeles.

Por todo esto, me pareció sobresaliente la nota que recientemente leí, en la que se elogiaba a un restaurante italiano por haber tenido la idea de premiar la buena conducta de los hijos.

Resulta que en el restaurante La Padua, su dueño, Antonio Ferrari, decidió aplicar un descuento especial a un grupo de personas que se presentó a comer.  Dicho grupo se componía de seis adultos y cinco niñas, con lo cual se esperaría una gran algarabía, pero en lugar de eso, las niñas se comportaron ejemplarmente. Mantuvieron, a dicho del señor Ferrari, muy buen conducta entreteniéndose con pinceles y colores, incluso sin ayuda de medio electrónicos, tan usados hoy día como salvavidas de la presión infantil.

"Se pasaron todo el tiempo tranquilas, haciendo multiplicaciones y dibujos que después se llevaron a casa", decía asombrado el dueño del restaurante al diario 'Corriere de la Sera'. Debido a ello a Antonio se le ocurrió la idea de premiar a los comensales descontándoles 13,05 euros en la cuenta por tener "bimbi educati" (niños educados). 

El descuento en un restaurante es sólo uno de los muchos beneficios que recibirán, no sólo los padres, sino también los hijos a lo largo de su vida, por una buena educación. Por otro lado, los gastos, tanto financieros como de vergüenza que deberán sufragar padres e hijos ante una educación deficiente es incalculable. Educación que, dicho sea de paso, son la formación paterna y no necesariamente la escolar.

Ligado a esto, una vez me tocó ser espectador de algo semejante. Estando esperando vuelo en el aeropuerto de la Ciudad de México, mi esposa y yo vimos salir del túnel a los pasajeros de un avión. Primero venía un niño de escasos cinco o seis años de edad como bólido corriendo, incluso pasando por encima de los asientos a su paso. Esta especie de demonio de Tazmania, venía seguido de una mujer joven, su mamá, quien gritaba como buena latina desaforada y un tanto histérica amenazas al pequeño, quien por supuesto la ignoraba. Después de ellos el resto de los pasajeros. Entre ellos, venía una familia de marcada cultura judía. Un hombre vestido de negro con sus clásicos caireles o rizos en el cabello, luego su esposa a su lado y quizá medio paso detrás de él por estar embarazada. Ambos seguidos de una escalerita de tres niños más en edades aproximadas de 12, 8 y 5. Todos perfectamente ordenados, uno tras el otro sin aspavientos. Al ver la escena, mi esposa y yo vimos la diferencia en la educación de los hijos, mientras el primero está siendo deformado sin límites y dedicado con esto a la mediocridad, la familia judía caminaban como si el mundo fuese de ellos y por como se ve en la historia, si terminan quedándose con él.

Permíteme la pregunta: ¿estás educando a tus hijos para el éxito o para el fracaso? Esto es mucho más que un descuento en el restaurante, es la riqueza de la vida.

Facebook.com/PastorRobertoTinoco

Por: Andres
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