Manteniendo el orden a través del desorden

“El pequeño desorden que mantiene el orden y lo hace evolucionar”: Giorgio Nardone

En un mundo de constante evolución, tener el control de nuestras vidas puede llegar a significar éxito; sin embargo, cuando el control se vuelve una obsesión, puede llevarnos muy lejos de nuestro objetivo. 

La vida se encarga de recordarnos día a día que tener el control sobre todo no es posible, mas parece que al ser humano le cuesta mucho trabajo entenderlo.

Los sujetos que pretenden tener el control sobre las cosas, sobre las personas o sobre uno mismo, regularmente llegan a tener más problemas emocionales y psicológicos que aquellos que permiten que las cosas y personas fluyan a su propio ritmo.

Un ejemplo muy claro sería aquellos sujetos obsesionados por no mostrar emociones consideradas como negativas; en otras palabras, aquellos que reprimen sentimientos como la tristeza, la vergüenza, el dolor, el miedo, etc., por considerarlos sentimientos que te vuelven vulnerables. Cuando nos esforzamos en controlar aquellas emociones naturales del ser humano, terminamos en un ciclo paradójico, es decir, comenzamos temer sentir miedo.

De igual forma, aquellas personas que tienen la manía de controlar a otros al principio pueden parecer atractivas, seguras de sí mismas, inteligentes y capaces de manejar cualquier cosa que se les presente, pero lo que al principio parecía ser maravilloso, termina siendo controlador y asfixiante.  

La manía del control transforma algo sano, como es la organización, en un defecto insano, como lo es la obsesión. El control obsesivo es precisamente lo que lleva a la pérdida de control.

Nadie está exento se sentirse atraído por la sensación del control, pero antes de caer en este juego incoherente es importante comenzar por preguntarnos si el control es posible. Recordemos que tener un poco de desorden en nuestra vida fomenta el orden. Es otras palabras, si tuviéramos el control sobre todas las cosas y personas el ser humano se estancaría y dejaría de evolucionar porque no habría más problemas que resolver, lo que atrofiaría el intelecto y la vida en sí.

La forma más sencilla de tener control y orden en tu vida es permitir que las cosas tomen su propio curso, y ajustar tus sueños y metas al orden natural.

Por: Alicia Soto

Mail: alysotoc@gmail.com

Facebook: @alysotopsicologa

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