¡Lo fragmentamos, pero ganamos!… yessss

Por Federico Guevara

@guevarafe

Siempre que se ponen grandes expectativas en algo y las mismas por equis o zeta no se dan, producen el desengaño, sentimiento que incluso es mayor que la satisfacción que produce si esas expectativas se cumpliesen.

Esto a colación por las grandes expectativas que se presentan en el proceso de selección interna del Revolucionario Institucional, el cual sin pretender ser modelo democrático a seguir, insiste en no olvidar sus orígenes y echan mano (algunos de los suspirantes) del infalible recurso de la distracción, otros del engaño y los menos de la manipulación a través de ese arte de hacer grilla mediante el uso de la cargada o lo que es lo mismo generar ecos que señalen a alguien de los “suspirantes” como el ungido, el beatificado, bueno el vulgarmente denominado Tapado con el cual se garantizará el avance democrático de esta institución política.

Realmente al PRI se le está olvidando, al menos en Chihuahua, lo que representa realmente y algunos insisten en presentar un partido derrotado, cabizbajo en decadencia crasa y por así decirlo, jodido y sin posibilidades.

O sea que para enfrentar los compromisos del 2018 se puede trabajar como sea, ya que al fin y al cabo de jodidos no van a salir.

El delegado nacional no logró sacar una radiografía real, no tan solo de los grupos que intentan coexistir, mucho menos entender que llegó a “afinar” los detalles de su partido, no a pretender convertirse en el dirigente estatal de los priístas, a grado tal de que neutralizó por así decirlo, a la totalidad del priísmo y a pesar de carearse o auto-presentarse como un experto opositor, este su partido y su dirigencia, no han podido trocarse en una oposición verdadera, de entrada porque hay muchos militantes VIP temerosos por la enorme y larguísima cola que les acompaña y otros los menos, por la sencilla razón de no “exponerse” en una temporada en donde al que saca la cabeza se la cortan.

Es tan vergonzoso el proceder del delegado e incluso del mismísimo Guillermo Dowell que ni un dedo, bueno ni una uña han metido al fuego por defender abiertamente al ex alcalde Javier Garfio quien, sin temor a equivocarnos, se encuentra pagando platos rotos por muchos, tan solo por pertenecer a un Consejo y solo en su figura recayó todo el peso, no de la ley, sino de la venganza y los priístas como si nada.

Ahora llegan los tiempos de cambiar  riendas y la presidencia de este partido se ha convertido aparentemente en el único puesto importante dentro del Revolucionario Institucional, los grupos que insisten en ver al partido como un pastel, no se dan cuenta que con tantos golpeteos, cargadas, estrategias mayoritarias de amarres, declaraciones anticipadas de endoso, cargadas balines y a la vieja usanza, lo que obtendrán al final de cuentas será no un pastel, sino un pingüino marinela el cual tendrá que ser repartido y el mismo no satisfará a ningún comensal y peor aún, cuando ni de Coca-Cola será acompañado.

Los tiempos de jaloneos, de impugnaciones de amenazar con llevar hasta los tribunales este proceso, aunado a los reniegos de quienes ostentan poder y relaciones en el centro del país, quieren hacerse sentir, dejar huella y con esta serie de “nobles gestos” hacer de este proceso uno transparente.

Se les olvida a todos que los retos del 2018 para su partido son complejos y difíciles, no quieren reconocer que ese PRI otrora triunfador está siendo rebasado por Morena y que el revolucionario junto con el PAN serán los grandes perdedores en la carrera a Los Pinos, si insisten en gobernar sin tomar en cuenta a su militancia.

El problema para el priísmo chihuahuense es el no contar con tropa suficiente ni con nuevos lideratos, ya que la hasta ahora corriente de jóvenes con posibilidades, la otrora generación de muchachos con posibilidades son todos mayores de 45 años, han ocupado todas las posiciones imaginables, pero no lograron o no quisieron crear nuevos prospectos y proyectos, crecieron y se desarrollaron a la sombra de sus “padrinos mágicos” pero sus esfuerzos a su entender son por méritos propios.

Un partido sin lana, con la obligación de seleccionar candidatos desde sencillas regidurías, sindicaturas, presidencias municipales, renovar congreso local, federal y las senadurías, con una lucha más que férrea en la selección de los plurinominales ya que en el peor de los escenarios estos serán los que lleguen con voto o sin él. Llegarán tiempos de controlar rebatingas en las candidaturas federales ya que todos querrán convertirlas en premios de consolación, por bajarse del tren o por apoyar en este proceso de cargadas, y finalmente tan solo quedará la pregunta: ¿Con cuáles candidatos armamos equipo, con más de lo mismo o con los mismos de siempre?

Y ahora la militancia está obligada a escuchar verborreas que hablan de democratizar al partido, de transparentar acciones, del ahora si vamos a jugar limpio, señores se trata de cambiar una dirigencia no de fundar un nuevo partido.

Lo importante aquí es recobrar ese espíritu perdido, el volver a enamorar a la militancia, el volver a ser alternativa, ya que al final de cuentas uno puede pelearse con quien quiera, menos con la cocinera.

Por Federico Guevara

@guevarafe

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