Mejor vamos por el más débil

Por Federico Guevara

@Guevarafe

Es sabido e incluso entendido que los Republicanos como metodológica son proclives a crear políticas de guerra como mecanismo de posicionamiento, fortalecimiento, financiamiento y reactivación de su economía. esto desde que Ambrosio compró su carabina.

Donald Trump ha sido ofensivo, repulsivo, fascista, racista y todo lo que quieran sumarle, pero al final de cuentas nos guste o no es él presidente de la nación más poderosa el mundo y de que su política de guerra viene y está a la vuelta de la esquina.

Lógicamente que el panorama mundial no es el mismo que con Nixon, Reagan o Bush padre, Donald Trump ya intentó actuar en Siria, pero al ver lo inestable del terreno decidió dejar libre el camino ante la posibilidad de confrontar a Rusia en esa urgente necesidad de Putin de tener una ruta petrolera libre, y obligado a exterminar a Isis como el elemento “justificante” para continuar velando sus intereses.

Donald Trump a la vez intentó implementar su política de guerra con Corea del Norte y a pesar de que tiene y cuenta con todo como para arrasar con todo ese país, la realidad es que los Estados Unidos no correrían peligro alguno de ser atacados con los destartalados misiles, esos que siempre fallan del ejército coreano.

El peligro estriba en que en menos de 2 minutos en el que los Estados Unidos lanzase misiles en contra de Corea del Norte, la que chuparía faros sería el archienemigo Corea del Sur, Japón y la región en el entendido de que al líder norcoreano asumiendo su calidad de dios viviente en la tierra, con la mano en la cintura (es figurativo) decidiría causar el mayor mal posible, antes de sucumbir a la artillería yanqui.

Ergo a Donald Trump no le queda más remedio que seleccionar a un enemigo pequeño, tal y como ha sido su proceder durante toda su vida y voltear al sur, sin pasar el ecuador para fijar su mira en Venezuela.

El último choque entre los gringos y Venezuela fue cuando en 1903 cuando alemanes e ingleses bloquearon las costas de Puerto Cabello y Cipriano y Roosevelt mandó una flota a espantar alemanes principalmente y apuntalando aquella famosa Doctrina Monroe.

Ahora 114 años después Donald Trump autoproclamándose el policía malo del mundo, disfrazado de un negociador comercial decide “preocuparse” por la democracia venezolana.

Si bien el factor “ideológico-petrolero” de Venezuela al convertirse en proveedor del oro negro a países como Cuba, Corea del Norte y cuanta nación se autoproclame proclive a las ideas socialistas, revolucionarias o anti-yanquis, le han servido para obtener endosos políticos, la realidad es que ninguno de estos países le ayudaría a no señalar intervencionismos en las naciones unidas u otros foros internacionales, pero invariablemente Venezuela estaría sola o mejor dicho, Maduro.

Hace décadas que Estados Unidos tiene opciones militares para todo escenario imaginable.

Si estuviesen decididos a tomar el petróleo, hace rato que los Marines estarían por esos lados y sin preocuparse por atentados suicidas.

Pero como cambiaron su mezcla los estadounidenses ya no requieren de la mezcla venezolana para arrancar sus refinerías, y al contar con sus reservas petroleras hasta decir lonches, pues no hay interés específico si de petróleo hablamos.

Pero si EEUU decide invadir alegará que un mosquito estadounidense que pasaba por Caracas fue atacado y será la excusa justa para invadir a sabiendas de que inmediatamente contaría con el apoyo de la oposición venezolana que tan sólo quiere que a Maduro le vaya mal, aunque se lleven entre las patas la soberanía nacional.

Por Federico Guevara

@Guevarafe

Por: Eduardo León
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