De aldeanos y déspotas

Por Alejandro Leyva Martínez                         

@AlejandroLeyvaM

El pasado viernes 4 de agosto el Gobierno del Estado organizó un evento denominado “Encuentro Chihuahua: problemas contemporáneos de México”, al cual convocaron a varios personajes de la política nacional.  La finalidad formal de dicho encuentro se supone era sostener una mesa de diálogo para delinear soluciones plurales y colectivas a algunos de los temas más relevantes del país. La realidad fue de que se trató de un foro para discutir una alianza electoral de cara al proceso de renovación de la Presidencia de la República el año entrante.

Las reacciones negativas por el desvío de recursos públicos con fines electorales no se hicieron esperar.  En todos los medios de comunicación se cuestionó la poca transparencia con la que se había manejado la información relativa al costo de dicho evento.  MORENA anunció que interpondría una denuncia ante la FEPAPE contra Javier Corral por desviar recursos públicos con fines partidistas, denuncia que por cierto hasta la fecha todavía no han interpuesto. 

Hago un paréntesis para mencionar que ante la indignación generalizada de la sociedad por el burdo uso de recursos públicos para fines electorales el nuevo dirigente estatal del PRI, Omar Bazán, lo único que pudo señalar es que Porfirio Muñoz Ledo había violado la normatividad ecológica por haber fumado dentro de un edificio público…  Bazán exhibió con esta declaración su estatura como dirigente político, Omar Bazán es demasiado chiquito… definitivamente lo que podemos decir del PRI, es que lo suyo lo suyo, no es ser oposición…    

Ante los cuestionamientos respecto al costo del evento Javier Corral salió a declarar que “el evento solo había costado $246,000.00”, cifra que suena muy poco creíble sí tomamos en cuenta los traslados en avión, hospedaje y comidas de los participantes, aunado a lo anterior habría que sumar el uso de los edificios públicos y la inserción del tema en medios de comunicación nacionales.  Sí lo anterior no fuera poco, en el evento estuvieron presentes todos los funcionarios de primer nivel del Gobierno del Estado, lo cual al haber sido en horas de trabajo, provee elementos constitutivos del delito de peculado electoral.

Debido a las críticas generalizadas que recibió Javier Corral declaró para justificar lo hecho con recursos públicos: “Los chihuahuenses no únicamente debemos ser actores de los trascendentales cambios por venir, sino ser punteros.  El Encuentro Chihuahua fue un gran paso para dejar atrás al aldeanismo político que nos había caracterizado”.

En pocas palabras Javier Corral nos dijo a todos los chihuahuenses aldeanos.  Corral piensa que todos los habitantes de este estado deberíamos agradecerle a la divinidad la oportunidad que tenemos que nos lleve a la “modernidad política” que él dice personificar.  Se olvida Javier Corral que fue el voto de nosotros los aldeanos quien le dio el triunfo contundente el 5 de junio de 2016.  Cuando buscaba nuestro voto no nos llamaba aldeanos, al contrario, “nos hacía promesas del corazón y no de la razón”.  Ahora que lleva más de diez meses al frente del Gobierno del Estado, sin resultados palpables para mejorar la vida de los aldeanos del estado, es cuando se quita su careta de demócrata con la cual en los últimos veinticinco años ha obtenido una diputación local, dos diputaciones federales, dos senadurías y una gubernatura, para mostrarnos su verdadero rostro, el de un déspota, definido por la Real Academia Española como “soberano que gobierna sin sujeción a ley alguna”.  Ejemplos de que Corral no se quiere sujetar al imperio de la ley hay muchos, desde el nombramiento de un ministro de culto para un cargo público hasta pasarse por el arco del triunfo la Ley de Adquisiciones para comprar lonas y medicinas a sus amigos. 

César Duarte tardó más de tres años en mostrar su verdadero rostro, Javier Corral en pocos meses ya nos mostró cómo es en realidad.

Hay que decir las cosas tal cual y como son.

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