“Histórico nivel de corrupción”: Francisco Javier Acuña

El comisionado presidente del INAI (Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales), Francisco Javier Acuña, acepta que en México “la corrupción se mantiene, desafortunadamente, en niveles históricos”, debido a la falla en el diseño de las leyes y las instituciones principalmente.

En esta segunda y última entrega que concedió Acuña Llamas a Crónica, el titular del INAI resalta los avances que significan la creación de organismos e instituciones dedicadas a la transparencia y el combate a la corrupción.

—¿Por qué se mantiene la percepción de que México no avanza en el combate a la corrupción?

—México ha caminado positivamente en lo que se refiere a la transparencia y el combate a la corrupción. Las instituciones creadas para ello, como es el caso del INAI, son una auténtica lupa a través de las cuáles se detectan y se hacen públicos los casos buenos y malos en materia de combate a la corrupción, pero en la percepción de la gente, obviamente, resalta más lo malo.

—¿Es grave lo que ocurre todavía en el país en lo que se refiere a la corrupción?

—La corrupción se mantiene, desafortunadamente, en niveles históricos y se percibe, y se asume en muchos casos, como una manera indebida de arreglar las cosas: Esa idea permea en la sociedad. No sólo en las autoridades, sino también, lamentablemente, en porciones de la sociedad.

—¿Qué está fallando?

—Falla el diseño de las leyes, de las instituciones, la correcta aplicación de las leyes. Por ejemplo, algo cotidiano en todas partes en el país: La economía informal, el mercado negro, revierte por sí sólo la legalidad y, sin duda, presume impunidad a la vista de todos.La sola existencia de la economía informal pervierte y propicia actos incorrectos, con el alto riesgo que significa para comerciantes y autoridades resguardarse en ese hoyo negro de la economía.

—Pese a la creación del Sistema Nacional Anticorrupción se siguen dando casos como los de los ex gobernadores de Veracruz, Quintana Roo, Chihuahua, Sonora, en fin, muchos otros. ¿Qué ocurre?

—En los casos de los ex gobernadores y otros que afloran frecuentemente en la prensa, se tiene que encontrar, primero que nada, la aplicación de la justicia. Pero insisto: Si estos casos han salido a la luz, es gracias a la acción de las instituciones de transparencia. Pero esto no basta para evitar que casos así se repitan eventualmente.

—¿Qué hace falta, si las instituciones no bastan?

—Desde luego que éstas realicen su trabajo fielmente a los compromisos y objetivos para los que fueron creadas. Pero se requiere, además, la participación decidida de la ciudadanía. En la medida que la ciudadanía no permita, con sus denuncias, que los actos de corrupción queden impunes, se habrá avanzado mucho más que ahora. Se necesita el coraje de la ciudadanía para denunciar, no abandonar la queja, porque también viene la burocracia, y en esa parte los medios de información son vitales para que ello no ocurra.

—¿De qué sirven, entonces, estas instituciones, el Sistema Nacional Anticorrupción, como cabeza de la lucha contra ese fenómeno?

—La corrupción que se ha podido ver y detectar en los últimos años tiene que ver con que hay cada vez lupas más grandes que sirven para ampliar la visibilidad de lo que es bueno y lo que es malo. Ley de Transparencia sirve para denunciar y evidenciar lo bueno y lo malo. Sin embargo, esto,  lo malo, es lo que más brinca a los ojos de la sociedad. Pero el Sistema va funcionando.

—¿Nunca se va a derrotar al fenómeno de la corrupción?

–Las instituciones creadas para ello, el Sistema Nacional Anticorrupción, del que forma parte el INAI, han contribuido a ese combate, pero pensar que esto va a acabar con la corrupción, o que va a generar un cambio en las sentencias que en ocasiones emiten los jueces y que parecen contrarias a lo que piensa o cree la ciudadanía en general, es una utopía.

—Son muchas las instancias dedicadas a inhibir la corrupción, pero la sociedad cree que el fenómeno se mantiene o va en aumento, ¿cómo ve usted esta situación?

—Lo que pasa es que las instituciones están hechas para determinada cosa. Es como en la cocina: No le puedes pedir a la licuadora que haga lo que la batidora, o a la trituradora lo que hace la lavadora de trastes. Cada institución tiene una finalidad, un camino y un método de intervención, y si una institución invade o pisa terrenos ajenos, entonces el proceso, en lugar de avanzar, puede detenerse.

—¿Cuál es el caso concreto del INAI en este punto?

—Por decirlo. Hay veces que nos pasan las cosas por enfrente. Que quisiéramos actuar de inmediato en lo que nos compete, que es la transparencia. Pero resulta que en ocasiones no podemos solicitar la información a otras instancias, por ejemplo, la PGR, porque forman parte de investigaciones en curso y los datos se encuentran en carácter de reservados. Este es sólo un ejemplo. Pero sin duda, nuestros alcances son limitados.

—¿No pueden ir más allá, entonces?

—Somos, el INAI, parte del Sistema Nacional Anticorrupción, pero al igual que el resto de las instituciones que lo conforman, tenemos límites. No podemos hacer lo que no estamos autorizados que hagamos. En cada procedimiento hay una intervención limitada. El INAI debe actuar sobre una claridad de objetivos. No puede ir más allá.

—¿Cómo observa el fin de la presente administración en materia de transparencia?

—En transparencia el Ejecutivo y sus 250 instituciones están inmersos en un procedimiento de intentar lograr la mejor nota. Es decir, si nos referimos al promedio de que obtuvo el Ejecutivo y su administración, donde se encuentran por ejemplo Pemex, la secretaría de Educación, el IMSS, entre muchas otras, el promedio es bueno, es superior al 70 por ciento de cumplimiento.

—¿Se va bien en ese terreno?

—Organismos como la Conamed (Comisión Nacional de Arbitraje Médico), que obtuvo la más alta nota, o el IMSS, que tienen los mayores registros de obligaciones de transparencia, permiten sostener que la intención del Ejecutivo federal en materia de transparencia, está en los cánones de lo que se puede considerar esperanzador y favorable.

Perfil

Abogado por la Universidad Regiomontana y doctorado en Ciencias Políticas y Sociología por la Universidad Complutense de Madrid, el entrevistado ha sido catedrático y promotor de los derechos humanos. La materia electoral no le es ajena y desde mayo pasado encabeza el Instituto Nacional de Acceso a la Información.

Utopía

Con el recién creado Sistema Nacional Anticorrupción, del que forma parte el INAI, se acentuará el combate a comportamientos que están enraizados en muchos ámbitos de la vida nacional. Pero, advierte el entrevistado, pensar que esto va a acabar con la corrupción, o que va a generar un cambio en las sentencias que en ocasiones emiten los jueces y que parecen contrarias a lo que piensa o cree la ciudadanía en general, es una utopía.

 

Crónica

Por: Redacción
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