Iñárritu invitará a políticos de EU a vivir experiencia migrante de Arena y carne

“Es bien fácil aplastar a quien no tiene identidad”, con esas palabras el cineasta mexicano Alejandro González Iñárritu arrancó la conferencia de presentación de su proyecto de realidad virtual llamado Arena y carne, que estrenó en Cannes, fue visto en Milán y Los Ángeles y que a partir del 18 de septiembre podrá apreciarse en el Centro Cultural Tlatelolco, para referirse a la coincidencia de su estreno en medio de las duras medidas en Estados Unidos.

“Es un proyecto que nunca concebí como una respuesta o algo político, para eso escribo artículos a título en otras instancias. Para mí es un intento de explorar la condición humana, porque hay una crisis de humanidad a nivel mundial”, dijo.

El realizador, figura del cine mundial con premios a Mejor Película y Dirección en los Premios Oscar, adelantó que uno de los destinos de su instalación será Washington, con la intención de invitar a políticos a enfrentar la experiencia de los migrantes mexicanos y centroamericanos en su intento por cruzar la frontera de Estados Unidos.

“Estamos recaudando fondos para poder llegar a la ciudad de Washington porque en los siguientes seis meses se tomará una decisión importante para 800 mil jóvenes. Invitaremos a los políticos que tengan prejuicios a que tengan la posibilidad de ser expuestos a esta realidad y que cambien esta ignorancia y la manipulación de la que han sido víctimas, y así puedan entender lo que atraviesan nuestros compatriotas”, enfatizó el cineasta.

Y es que por primera vez en México se puede vivir una experiencia de realidad virtual compleja que parece entender el lenguaje tecnológico y consumarlo con una experiencia artística y física. En casi siete minutos (6 minutos y 30 segundos), el realizador, en colaboración con el cinefotógrafo Emmanuel Lubezki, presenta una experiencia revolucionaria, políticamente urgente y artísticamente evocadora.

La experiencia de Arena y carne se puede apreciar en tres niveles distintos, de acuerdo con el cineasta: físico, virtual e intelectual. La instalación se limita a una persona a la vez, que vive el andar por el desierto y posteriormente tiene la oportunidad de conocer las historias de los personajes que lo acompañaron en la situación que vivió: “Yo entrevisté a estas personas, primero en una especie de trabajo periodístico, para conocer sus realidades, y era muy difícil subordinar la realidad virtual a un proyecto sobre seres humanos y su sensibilidad”, dijo Iñárritu.

Antes de entrar a la instalación se pide al asistente quitarse los zapatos y calcetines, en una sala en la que aparecen prendas, zapatos y cantimploras que pertenecieron a verdaderos migrantes. Desde ese momento se empieza a sentir la atmósfera. La experiencia consiste en una habitación que tiene arena de verdad, para hacerlo más realista.

Allí los auxiliares te entregan unas gafas de realidad virtual Oculus Rift, un par de audífonos… y una mochila. De ahí a la historia. Iñárritu te pone en el lugar de los migrantes, primero como un personaje ausente. Estás en medio de un desierto (en la que se aprecia el trabajo fotográfico de Lubezki), y de pronto ves llegar a un grupo de migrantes.

Tú no sabes si eres uno de ellos, pero pronto entiendes que son personajes que llevan semanas de travesía; están deshidratados y atemorizados, sobre todo cuando llega la policía. El cortometraje comienza a tomar fuerza en el nivel intelectual y artístico sobre todo ante la curiosidad de pasar por en medio de los otros personajes.

“No es muy fácil entender que todos estamos hechos de carbón, de oxígeno, de agua, de calor, que todos tenemos carne y sangre, pero que jugamos unos roles muy idiotas en esta vida de policía, migrante o doctor. Por eso si entras a cada personaje se ve el latido del corazón, para que veas que todos están hechos de lo mismo”, dijo el cineasta en la conferencia de prensa.

Es impresionante la reacción de los personajes migrantes. Desde los detalles del tono de su piel hasta los lamentos; el sonido juega un papel fundamental porque ahí se conecta con la emoción de terror que se genera. Puedes observar las reacciones de los migrantes, que son una anciana con el tobillo herido, la hostilidad de un coyote y hasta una joven con su bebé en brazos.

Los otros dos segmentos tienen otros valores, uno de ellos se mete al inconsciente de los migrantes y muestra una escena onírica en la que algunos de ellos están sentados en una mesa, contrapone a la realidad de la historia a que es una pesadilla, en un gesto poético. De regreso al brutal encuentro, la reacción de la policía migratoria va a subir de forma más agresiva hasta absorberte en una experiencia llena de histeria.

Al finalizar el cortometraje, el usuario tiene la oportunidad de conocer las historias de los personajes que lo acompañaron. La de la anciana, Lina; la de un joven mexicano que ahora lucha por los derechos de los migrantes en Estados Unidos, y hasta la de uno de los policías que se avergüenza de la situación. Toda una experiencia llena de emoción:

“La realidad virtual es todo lo que no es el cine. El cine es ese pequeño orificio que los cineastas utilizamos para invitar a observar y le damos un pequeño porcentaje de la realidad para interpretar todo lo demás; el cine lo observas de una forma pasiva y no participativa. Acá tú eliges cuál es el orificio de tu mente que abres, y tú participas activamente. Se rompe el encuadre”, explicó Iñárritu.

El director añadió que el proyecto incluye un homenaje especial a los migrantes de Europa, de acuerdo a las experiencias que ha llegado a conocer. Finalmente, destacó que espera que este proyecto pueda ayudar a generar conciencia en los asistentes, sobre todo espera que al presentarse en Estados Unidos los políticos se tomen el tiempo de vivir la experiencia.

“Entender es la otra palabra de amar. Si no eres capaz de entender, no puedes amar. Esa capacidad de entendimiento (de la RV) me parece que tiene un potencial. Y es que después de leer e investigar tanto sobre el tema, pienso que no hay mejor forma de sentir lo que vive un migrante que viviendo un fragmento de su vida”, concluyó.

En la presentación del arranque de la instalación estuvieron presentes el doctor Enrique Graue, rector de la UNAM; Miguel Ángel Mancera, jefe de Gobierno de la Ciudad de México; Alejandro Ramírez, de Cinépolis, y Ricardo Rafael, director del Centro Cultural Tlatelolco.

 

Crónica

Por: Redacción
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