El duelo: Parte de la muerte esencial para la vida

por Alicia Soto

Correo: alysotoc@gmail.com

Facebook: @alysotopsicologa

La muerte de un ser querido, llega a causar desconcierto y tristeza en la mayoría de las personas, y sobre todo cuando el fallecimiento es inesperado. No es ajeno a las personas, el saber que el fin del ciclo de la vida es la muerte, sin embargo, sigue siendo un proceso difícil de asimilar.

Cuando sufrimos la pérdida de una persona amada, comienza un proceso llamado duelo, el cuál es dinámico, irrepetible y se experimenta de diferentes maneras, dependiendo la edad, sexo, cultura, medio social, personalidad, etc. Además, existen dos factores importantes que influyen mucho en la manera en que afrontamos la muerte.

El primero se conoce como apego, es decir, entre más fuerte sean los vínculos afectivos con esa persona, más doloroso y difícil es el proceso. Es más fácil superar la muerte de un tío que rara vez vemos y con el cuál tenemos poca comunicación, que la pérdida de una madre cariñosa, con la cuál tenemos contacto frecuente.

El segundo factor que influye en la manera en que vivimos el duelo, es el modo en que sucede la pérdida, en muchas ocasiones la muerte es esperada, sobre todo cuando se trata de una persona de edad avanzada que tiene tiempo enferma. Esta situación permite que la familia y amigos tengan oportunidad de despedirse, de sanar viejas heridas y hacer las paces con su familiar. Aunque, no deja de ser un proceso doloroso, es más sencillo de procesar y aceptar.

Sin embargo, hay duelos más difíciles y desconcertantes, por ejemplo, cuando la muerte se trata de un niño o adolescente o fue a causa de un accidente inesperado. Este tipo de situaciones, toma por sorpresa a los seres queridos y amigos de la persona fallecida. Este tipo de proceso es difícil de enfrentar y superar, debido de prematura de la contingencia, las personas cercanas no tienen tiempo de despedirse, de hacer las paces, de decir palabras de amor, etc. A decir verdad, cuando suceden este tipo de pérdidas, en los funerales hay más personas que lloran de arrepentimiento que de dolor. 

Independientemente, de cómo suceda la muerte, la mayoría de las personas atraviesan algunas de las seis etapas dentro del duelo:

  1. Shock. Lo que conocemos como shock, es el desconcierto del suceso. Cuando las personas están en esta etapa, parece aturdida, irreal, indiferente, como si no estuviera presente. Existen personas, a las cueles esta etapa les dura algunos minutos o horas, mientras que otras parecen en estar en estado catatónico por días.
  2. Negación. Durante esta etapa, la persona afectada por la muerte, parece evitar la realidad como mecanismo de defensa. Muchas personas fingen, que no ha pasado nada, o evitan hablar del tema para proteger sus emociones. Existen personas, que continúan con esta etapa incluso meses después del funeral de su ser querido.
  3. Rabia. Después de un tiempo, comienza la ira; comenzamos a utilizar freses como “¿Porqué Dios?”, “No es justo”, “Era tan joven”, etc. Las personas que pasan por esta etapa están tan enojados con la vida, con Dios y en ocasiones incluso con el familiar que falleció, por haberlas dejado solas. Las personas que están alrededor de estas personas, debe comprender que es un momento natural del familiar y que deben permitir externe sus sentimientos, aunque estos no parezcan socialmente aceptados.
  4. Culpa. Durante este período, la persona experimente un sentimiento de remordimiento, quizás por una discusión reciente, al distanciamiento emocional o físico  e incluso simplemente por no haber dicho lo importante que era esa persona en nuestra vidas. Esta fase, conduce con mayor facilidad a la siguiente etapa.
  5. Depresión. Durante el periodo de depresión la persona puede reaccionar de distintas maneras, en ocasiones se presenta a través de la tristeza y llanto, mientras que otras personas se aíslan, dejan de comer o interesarse por ciertas actividades. Aunque esta fase es común e incluso esperada, poco a poco la persona debe de ir saliendo de ella; si no sucede quizás es necesario que consulte a un psicólogo que le ayude a superar esta etapa.
  6. Aceptación. Finalmente llega la aceptación o resolución del duelo. aquí es cuando la persona, entiende que el dolor es inevitable pero sentirse desdichado es opcional; comienza a retomar su vida y aprende a liberarnos de vínculos emocionales que teníamos con la persona que falleció. Al final somos capaces de recordar sin dolor.

Es importe resaltar, que cada persona vive su duelo de manera diferente, hay personas que atraviesan por cada una de las etapas, mientras otras, solo viven algunas de ellas. La muerte es un suceso inevitable al igual que su duelo, sin embargo, hay maneras de evitar que sea muy doloroso.

Recuerda que la vida es un suspiro, no hay manera de saber cuándo ni cómo vamos a morir, o las personas que amamos lo harán. Pero si podemos vivir nuestra vida como si fuera el último día. Haz lo que disfrutas, no desperdicies tu tiempo en arrepentimientos y quejas, ama a las personas que están a tu lado y házselos saber, no te abrumes con cosas del pasado o te estreses por cosas que aún no suceden, vive tu vida con plenitud y deja que los demás también lo hagan.

por Alicia Soto

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