Niños malcriados, padres ciber-ausentes

Por: Alicia Soto

Correo: alysotoc@gmail.com

Facebook: @alysotopsicologa

La familia, es la base de toda civilización en vía de desarrollo, por lo que su importancia es más trascendental de lo que muchos consideran. Sin embargo, la estructura familiar, hoy en día, se ve amenazada por el uso desmedido de la tecnología. Si bien, como en algunos otros de mis artículos he citado, no podemos satanizar la tecnología, ya que proporciona muchas ventajas en una sociedad globalizada; si podemos conocer las consecuencias, de no tener un límite en su uso.

Hace algunos días, tuve la oportunidad de llevar mi niña a pasear al parque. En el área de juegos había dos familias más. Los padres de familia estaban sentados en bancas alrededor de los juegos, mientras los niños jugaban. Lo que más llamo mi atención, es cada adulto tenía su celular en la mano y están sumergidos en lo que parecía algo fascinante; al mismo tiempo que los niños gritaban, lloraban, empujaban o trataban de obtener la atención de algunos de sus padres. Esta escena se vuelve cada vez más común, los niños son más escandalosos, dramáticos, berrinchudos, etc. y esto sucede porque no obtienen la atención de sus padres en el momento adecuado.

Los niños que crecen con padres adictos a la tecnología, son niños más inseguros y  con baja autoestima, pensando que no son suficientes para sus hijos; son niños malcriados, que tienen que portarse mal para obtener un poco de atención de sus padre, son niños propensos a involucrarse en actividades delictivas, ya que piensan que sus padres no se darán cuenta, son niños asilados y temerosos del contacto social, ya que no desarrollaron adecuadamente los vínculos sociales iniciales.

En cambio, cuando un padre deja a un lado su celular, laptop o video juego por atender a sus hijos, los niños crecerán con seguridad y confianza en sí mismos, serán niños independientes, pero conocerán y respetaran sus límites, crecerán con inteligencia emocional y su desarrollo social será el adecuado adecuado.

Hay cosas que no vuelven atrás y entre ellas está el tiempo. Nuestros hijos crecerán y ya no escucharemos sus risas, sus juegos, sus ocurrencias. Crecerán para imitarnos y entonces serán ellos los que se aparten cibernéticamente, serán ellos los que estén sumergidos en la red, actualizando estados y perfiles, compartiendo memes y chistes, cortejando por mensajes y conviviendo en el ciberespacio. Y cuando eso suceda, seremos nosotros los que aclamaremos por su atención, así como ellos lo hicieron alguna vez por la nuestra.

La próxima vez que vaya a tomar tu celular, cuando estés compartiendo tiempo con tus hijos o familia, tomate un minuto para pensar si el meme, el chisme o la foto, que vas a ver es más valioso que el sueño que te cuenta tu hijo, la anécdota del abuelo, la ocurrencias del sobrino o la cita fallida de tu hermana. En la mayoría de las ocasiones te darás cuenta, que pierdes más al sumergirte a la red, que lo que ganas.

Por: Alicia Soto

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