Homosexualidad, una perspectiva básica

Por: Alicia Soto

Correo: alysotoc@gmail.com

Facebook: @alysotopsicologa

ÇEl pasado de 9 de enero del presente, la corte Interamericana de Derechos Humanos (CorteIDH) dictó un fallo histórico, que para algunos es aplaudido, mientras que otros lo consideran un error fatal: En costa Rica, se determinó que los matrimonios entre personas del mismo sexo sean reconocidos.

Si bien, esta decisión no obliga a los países donde el matrimonio homosexual es ilegal que cambie sus leyes de inmediato, sí permite que ahora las parejas homosexuales cuenten con un sustento legal para exigir que se cumplan sus derechos en una instancia legal internacional.  (BBC mundo, 2018)

Siento un poco de recelo, al escribir sobre este tema, debido a las emociones disímiles que desata; por un lado el orgullo, la empatía, la comprensión y por el otro la ira, la vergüenza y la tristeza. Estoy consciente que es un tema controversial y por tal motivo, trataré de abordarlo de la manera más ecuánime posible.

El tema de la homosexualidad es muy basto, por tanto, será muy difícil abordar todos los temas importantes en un solo artículo, sin embargo, trataré de satisfacer las dudas básicas al respecto.

Primeramente, es importante diferenciar tres conceptos básicos, que comúnmente son confundidos: el sexo, el género y la orientación sexual. El sexo, se refiere a la condición biológica que diferencia a hombres de mujeres, primordialmente a los órganos reproductores. Por otro lado, el género se refiere a los conceptos sociales de las funciones, comportamientos, actividades y atributos que cada sociedad considera apropiados para los hombres y las mujeres (OMS) y finalmente la orientación o preferencia sexual, hace referencia a la atracción emocional, romántica, sexual o afectiva hacia otra persona.

Por tanto, estas tres nociones no son exclusivas una de la otra, en otras palabras, pueden existir diferentes combinaciones de estas concepciones (dejando de lado, condiciones especiales, tales como las parafilias, la transexualidad, hermafroditismo, etc.) por ejemplo:

1. Un hombre (sexo), masculino (género), heterosexual (O. sexual).

2. Un hombre (sexo), masculino (género), homosexual (O. sexual).

3. Un hombre (sexo), femenino (género), homosexual (O. sexual).

4. Un hombre (sexo), femenino (género), heterosexual (O. sexual).

5. Una mujer (sexo), masculina (género), heterosexual (O. sexual).

6. Una mujer (sexo), masculina (género), homosexual (O. sexual).

7. Una mujer (sexo), femenina (género), homosexual (O. sexual).

8. Una mujer (sexo), femenina (género), heterosexual (O. sexual).

Ahora bien, existe una pregunta que constantemente me hacen ¿El  homosexual nace o se hace? Después de muchas investigaciones, aún no se ha podido llegar a una determinación indeleble, la mayoría de los sexólogos, consideran que la homosexualidad tiene un componente orgánico  (Olmedo S., 2012), por un lado los que ponen énfasis en factores genéticos (Kallman, 1952), los que destacan el papel de las hormonas como elementos predisponentes de la futura orientación sexual (Kolodny, Masters, Hendryx y Toro 1971; Dorner, 1976) y aquellos que pretenden demostrar la existencia de diferencias estructurales en el cerebro de homosexuales y heterosexuales (Swaab y Hofman, 1990, Le Vay, 1992).

Sin embargo, no podemos descartar que existan otros factores que contribuyen directamente con la orientación sexual. En mi caso particular, he tenido la oportunidad de trabajar, con personas homosexuales de los cuales muchos me afirman que desde pequeños sintieron que eran “diferentes” y mientras  que otros pacientes, cambiaron su preferencia sexual, después de haber experimentado un cambio estresante en su contexto ambiental, por ejemplo: ser víctimas de violación.

Es por estas discrepancias, que es difícil determinar cuál es el origen de la homosexualidad y por lo cuál existe mucha controversia social.

Otro punto, que debe ser tomado en consideración, es que la mayoría de las personas piensan en la homosexualidad, exclusivamente como una conducta sexual, pocas personas prestan atención a los sentimientos, emociones, celos, relaciones duraderas, etc., lo que trato de decir, es que hay más similitudes entre las relaciones homosexuales y heterosexuales que diferencias. Lo que las hace diferente es el contexto social en el que se desenvuelven, por ejemplo: en una comunidad pequeña, con valores tradiciones, roles de género muy bien definidos y cristiana, seguramente la homosexualidad es mal vista; mientras que otras comunidades como en el caso de la cultura Samoa, hay un concepto muy diferente sobre el género y la sexualidad. En esta cultura existe un tercer sexo llamado Fa'afafine, son hombres femeninos, criados intencionalmente por su familia de esta manera, los cuales tienes roles diferentes a los de los hombres o mujeres.   

Por tanto, la aceptación o rechazo de la homosexualidad, siempre estará aunada a las raíces sociales, a la educación académica y familiar, a la religión y las reformas políticas, a las que pertenezca la persona.

Finalmente, la homosexualidad no se puede considerar “normal”, porque no entra dentro de la normatividad de una sociedad (por lo menos la nuestra), sin embargo, pertenecer a dicha normalidad, tampoco es garantía de felicidad y bienestar. Solo aquellas personas que son fieles a sí mismas, pueden alcanzar la plenitud total.  

Por: Alicia Soto

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