¿Ser empresario?

En México el 12% son emprendedores, eso representa a casi 12 millones y medio de personas que han decidido ser sus propios jefes, ese porcentaje de personas emprendedoras representa a nivel mundial el 74% del dinero que circula en el mundo, el 12% es de inversionistas y el resto de profesionales en el deporte, artes, inventores, personas talentosas que son un garbanzo de libra.

El mayor reto de un emprendedor es el fracaso, existe un porcentaje sumamente alto de fracaso por falta de conocimiento previo a lanzarlos al mercado, por otro lado la seguridad que implica el ser empleado es tan amplia, que difícilmente salimos de nuestra área de confort, ajustamos nuestro presupuesto al salario que percibimos y acumulamos deuda por satisfactores que en realidad no necesitamos pero nos brinda estatus social, es decir vivimos endeudados por gusto y elección.

El autoempleado, sigue la misma suerte, ha decidido emprender, sin embargo; por falta de planeación y un modelo solido, trabaja para su empresa, abre y cierra el negocio, no sale de vacaciones, no tiene tiempo libre para el o su familia pues nadie, puede atender el negocio, o si dispone del apoyo de colaboradores, piensa que nadie puede realizar el trabajo de la empresa mejor que el y termina finalmente por caer en la frustración y autoesclavismo moderno de tu propia empresa.

El Dueño de negocio, se distingue del autoempleado porque ha implementado sistemas que le permiten generar ingresos de forma sistemática, con, sin y a pesar de su presencia en el negocio, acude a su empresa por gusto, no por obligación, sabe delegar y finalmente posee un sistema que estructura la empresa y le permite a esta trabajar de forma estratégica y escalonada a la perfección como un reloj suizo.

El Inversionista es quien posee el capital necesario para refaccionar a los dueños de negocio y emprendedores, es quien no necesita innovación o creatividad, para eso esta el dueño de negocio, que tiene la idea pero no la liquidez para llevarlas a cabo, finalmente el inversionista elige donde invertir y cuando salir a continuar su camino como visionario diversificador, posee mayor tiempo para el y su familia, viaja y conoce el mundo, su entorno es más rico y por ello, su visión empresarial es más amplia.

Estas 4 clases de personas, son ampliamente comentadas por Robert Kiyosaki en sus libros de emprendimiento y flujo del dinero, y realiza un estudio muy interesante sobre el cuadrante del dinero y como debemos pasar de empleados y autoempleados a ser dueños de negocio y en el mejor de los panoramas convertirnos en inversionistas.

Suena más fácil, de lo que en realidad es, sin embargo; con conocimiento previo de nuestra idea de negocio, validación y conocimiento del mercado podemos hacer de nuestro emprendimiento o negocio prácticamente lo que sea.

Quien conoce a su mercado, adapta su producto para satisfacer las necesidades de sus clientes, esta destinado al éxito, entonces ¿porque tenemos miedo a emprender?

Por nuestros paradigmas, el sistema educativo nos enseña a ser empleados, a estudiar y obtener un empleo seguro, seguridad y comodidad es lo que nos motiva a seguir el camino tradicional de las personas y la verdad de las cosas es que como emprendedores la tasa de fracaso es muy grande, hemos comentado que el 75% de los emprendimientos fracasan en sus primeros 2 años, y lo hacemos porque no estructuramos un negocio de forma eficiente.

Actualmente existen múltiples plataformas e instituciones de apoyo al emprendimiento y a empresarios en formación, la asesoría especializada de consultores son de gran importancia ya que el conocimiento de expertos en áreas concretas de la vida de un negocio nos guía sobre que camino a seguir y evalúan los detalles para alcanzar los objetivos trazados.

 

Ser empresario o emprendedor no es nada fácil, pesa la opinión publica y familiar, la competencia que en muchas ocasiones es desleal, pesa la falta de apoyos, la corrupción, la ausencia de ética, la falta de conexiones entre muchas otras capacidades que como empresarios nos juegan en contra.

 

Sin embargo, dentro de lo oscuro del cielo del emprendedor, existen claras zonas de oportunidad, donde podemos ver las debilidades como oportunidades y no como posibilidades de fracaso para nuestro negocio.

Pasar de empleado y autoempleado a dueño de negocio o inversionista, requiere intención, pero sobre todo: conocimiento, conocimiento previo para hacer de nuestra idea de negocio una empresa diferenciadora, que brinde realmente respuestas a nuestros clientes, deberemos validar nuestra idea para conocer los posibles riesgos y evaluar previamente si estamos convencidos de sufrir esos riesgos.

Antes de tomar cursos de ventas, de uso de redes sociales, de finanzas, o cualquier otra actividad de administración o mercadotecnia empresarial, yo sugiero incubar nuestro negocio, un negocio no muere sin ser lanzado al mercado prematuramente, muere una vez que es lanzado sin preparación alguna.

Decide rápidamente, acciona y sobre todo; conoce tu mercado, experimenta con el, conoce a tu competencia, que respuestas dan, que sensaciones o experiencias brindan, donde puedes mejorar, no te preocupes de compartir tu idea con las personas adecuadas, las ideas se pueden robar, el talento jamás.

 

Lic. Herbert Nicolás Quezada

Director Networking Club

 

Facebook: Herbert emprendedor

Twitter: @herbertquezada

Email: Herbert.nicolas@networkingclub.com.mx

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