No bastan las palabras

Jorge Camacho Peñaloza

@Camacho_Jorge

No bastan las palabras, ni las buenas intenciones, ni los gestos a modo. No es suficiente afirmar, declarar, pronunciarse. No alcanza con pensar que se tiene razón, verdad, autoridad. Todo esto está muy bien pero es nada. El político que gana unas lecciones debe cumplir sus promesas de campaña. Ahora que es una cantinela en boca de muchos, no es cierto que una cosa sea la campaña y, otra, el gobierno. Se reciben los votos para cumplir los compromisos adquiridos con los ciudadanos. La campaña no es una simulación que no resiste ni siquiera la ceremonia de investidura del cargo. Las farsas se representan en donde corresponde: en las carpas del teatro al aire libre. Una campaña, aun cuando ahora todo indique lo contrario, no es una farsa. Es algo muy serio, sustentado en las expectativas de los ciudadanos respecto a su futuro, no respecto al futuro del propio candidato a partir de esa campaña.

Chihuahua es rehén en estos momentos de un Gobierno extraviado y confundido. Con todo, la incompetencia del Gobierno demostrada día con día no es privativa de éste. Hay que poner sobre la mesa del debate los acuerdos de la Alianza por Chihuahua que el tiempo demostró aciaga para el PAN de Ricardo Anaya. En el caso de Chihuahua, empresarios, académicos y políticos apoyaron con entusiasmo la candidatura de Javier Corral. ¿Dónde están ahora esos sectores de la sociedad para exigir de su Gobernador el cumplimiento de las promesas de campaña? ¿Fue únicamente un acuerdo esporádico para asegurar prebendas? ¿Verdaderamente se trató de una alianza en beneficio de los chihuahuenses? A ellos hay que sumar a personalidades de importancia política en el ámbito nacional, algunas integradas a día de hoy en MORENA, que se adhirieron a la Alianza por Chihuahua. 

La Alianza por Chihuahua fue un movimiento antes que una candidatura partidista; el revuelo de un vendaval que le dio la vuelta al Estado; el estallido de una inconformidad social cobijada bajo la candidatura de Corral en contra de los malos gobiernos y la mala administración. De alguna manera, Corral no era el candidato del PAN, sino el de Chihuahua, impulsado en parte por la incapacidad de los candidatos de los otros partidos. Coincidieron en esas elecciones el rechazo a los partidos políticos, toda vez que Acción Nacional se revistió de una Alianza en la que sobresalía su candidato antes que los colores del partido; el desencanto con las políticas de los gobiernos recientes; y, sobre todo, un optimismo frente a lo que se presentaba como una propuesta irrechazable: el protagonismo de los ciudadanos. A escala, ese movimiento recuerda a lo que sucedió con MORENA dos años después en los comicios a la Presidencia de la República. Cansancio, saturación, hartazgo, decepción, rechazo, optimismo. Sentimientos contradictorios que promovieron la irritación como estado de ánimo desde el que emitir el voto. Equívocamente, Ricardo Anaya adoptó la misma estrategia en el ámbito nacional al crear el Frente por México, junto con el PRD y Movimiento Ciudadano, sin entender que el momento era otro, también el clima político y social del país. A esta ocurrencia se sumaron una serie de asesores que aprovecharon la ocasión para reivindicarse como protagonistas, toda vez que el afecto popular ni siquiera les había permitido postularse como independientes. Lo que en Chihuahua fue un acierto, se mostró una chapuza en lo nacional.

Un error, en realidad, condicionado por la actuación de Corral ya como Gobernador. El inmovilismo, la inacción, la carencia de programa se tradujo en la persecución de los titulares del Gobierno anterior. Corral, tras dos años, parecía que no tenía nada que ofrecer. Sin duda, el ejemplo no pasó inadvertido para muchos votantes en las pasadas elecciones. Corral demostró que cuando se abandonan los principios en favor de los votos se acaban perdiendo los principios y los votos. Ricardo Anaya y su Frente por México experimentaron la consecuencia.

La situación entre Ricardo Anaya y Javier Corral es equiparable, con la diferencia incomparable de que el primero no ganó nada y el segundo es Gobernador. Sin embargo, la perplejidad en que está ensimismado Anaya es semejante en estos momentos a la de Corral. Ni Corral ni Anaya son la solución para el PAN nacional. Si Corral no rectifica tampoco será opción para Chihuahua.

Jorge Camacho Peñaloza

@Camacho_Jorge???????

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