Radiotelevisión pública, una promesa olvidada

Jorge Camacho Peñalosa

@Camacho_Jorge

 

No se sabe muy bien por qué, pero las promesas de campaña se olvidan una vez que se llega al poder. Tampoco se sabe muy bien por qué no llega al poder quien se postuló como candidato y ganó las elecciones. De tal suerte que si dos personas diferentes habitan una imagen semejante, lo natural es que también haya dos discursos distintos en correspondencia con cada una de las personas. El hecho de que ambas se parezcan a Javier Corral no quiere decir que sean Javier Corral. Uno es el de la campaña; otro, el Gobernador. Quizás se trate de un Javier Corral bicéfalo o, de plano, que sean dos sujetos diferentes hospedados en el mismo cuerpo, sin más en común que el fisico y, en particular, el bigote. A escala, nos encontramos ante un misterio que exige del ciudadano un acto de fe, semejante al de la Santísima Trinidad. Éste, con todo, es más pedagógico puesto que cada una de las tres personas están muy bien definidas: el Padre hace de Padre; el Hijo, de Hijo; y el Espíritu Santo, de Espíritu Santo. Lo cual, a decir verdad, requiere fe, pero menos de la que pide Javier Corral. Cuando Javier Corral hace de Javier Corral, en realidad no se sabe de quién está haciendo: si de uno o de otro (aquí nos encontramos con un serio problema puesto que Corral llama a los dos Javier Corral), albergados siendo distintos en el mismo espacio idéntico.

            El preámbulo está destinado a alumbrar los motivos por los que un Javier Corral se comprometió en campaña a darle a Chihuahua una Radio y Televisión pública y otro Javier Corral, ahora en la gobernatura, silencia la promesa con tozudez salvo esporádicas salvedades; la misma terquedad con que denunciaba la ley Televisa antes de llegar al puesto, apareciendo en  alrededor de trescientas notas y artículos en contra de ésta. Declaraba Corral el 10 de julio de 2014 en Proceso: “Hace ocho años presentamos una acción de inconstitucionalidad a partir de 21 conceptos en los que señalábamos la invalidez (de la Ley Televisa) y hoy tenemos 34 conceptos, ahora “Hay más carnita”, dijo el panista al señalar que la Ley Telecom y sus leyes secundarias, aprobadas ayer, son un “retroceso político y legal” y una “patada a la constitución””. Durante ese año fue especialmente beligerante Corral contra esta ley. Sin embargo, el Gobernador firmó un pacto comercial con Televisa por 14 millones, en marzo de 2017. Para Corral, “esa carnita” a principios de este año era el monto que le adeudaba a la televisora. Inopinadamente regresó Corral en marzo de 2018 para afirmar lo que ya había dicho en campaña, que Chihuahua no contaba con un sistema de radio y de televisión estatal por lo que había que sacarlo adelante. Este mismo mes, se informó que el Gobierno del Estado gastará en 2018 cerca de 85 millones de pesos en la creación del Canal Estatal y que sería inaugurado en julio, inmediatamente después de las elecciones. Hasta este momento, es Corral quien parece darle patadas a la Constitución.

            De momento, un Corral guarda silencio sobre la radiotelevisión estatal que, si atendemos a las palabras del otro Corral, ya debería haberse inaugurado. Un Corral parece apresado en sus deudas morales y económicas con Televisa, aun cuando de vez en vez sale otro Corral para enmendarle la plana. No parece que la mejor manera de crear la propia radiotelevisión chihuahuense sea financiar al mismo tiempo a empresas audiovisuales privadas. Más bien, todo indica que el cacareado proyecto es papel mojado. Está por saber si lo era cuando Corral hacía campaña y quizás mentía a conciencia. Resulta evidente que uno y otro Corral confunden en ocasiones sus personas y, así, a los ciudadanos. No se sabe si es una estrategia política o el padecimiento de una grave dolencia. Sea lo que fuese, parece seguro que no se creará la radiotelevisión estatal. Mientras un Corral sigue repitiendo la necesidad de dotarse de estas plataformas, otro Corral no mueve un músculo para hacerse con ellas. Uno permanece en campaña, el otro gobierna. Al final del día, ambos se enfundan en la misma pijama. El ciudadano cree que el misterio de la Santísima Trinidad, amén de requerirle menos fe, es más accesible.

Jorge Camacho Peñalosa

@Camacho_Jorge

 

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