En búsqueda de la felicidad

Por: Alicia Soto

Correo: alysotoc@gmail.com

Facebook: @alysotopsicologa

Desde el día en que tenemos conciencia, se nos ha inculcado la búsqueda de la felicidad como objetivo primordial en la vida; lamentablemente, se vuelve una búsqueda perpetua para muchas personas, que en lugar de causar placer, satisfacción y alegría, induce frustración, amargura y desgasto. Esto se debe, a que tenemos un concepto erróneo de la felicidad, que en muchas ocasiones las condiciones socioculturales nos imponen a través de los programas televisivos y/o las costumbres o paradigmas sociales.

Con la creciente de la tecnología, no es de sorprenderse que la televisión sea una de las principales actividades de entretenimiento en nuestro país, y por lo tanto un modelo de comportamiento. Sin embargo, la televisión abierta nos proporciona programas con ideas equivocas de cómo “alcanzar la felicidad”, nos sugieren que durante la vida se tiene que sufrir para poder ser merecedor un “final feliz”, que si quieres finalmente estar con el amor de tu vida, tienen que pasar forzosamente por una serie de pruebas, que incluyen engaños, mentiras, terceros en discordia, para poder vivir felices para siempre. Además, regularmente sugieren que nuestra felicidad depende de alguien más.  En resumen, nos enseñan que si en la vida no hay drama, difícilmente se alcanzan las metas.

Por otro lado, se encuentran las costumbres, es decir, lo que es socialmente es esperado y/o aceptado. En cada comunidad, familia, cultura, hay ciertas condiciones que se esperan: estudiar, conseguir un trabajo “seguro”, casarse, tener hijos, comprar una casa, etc. que para muchas personas esto es un sinónimo de felicidad, sin embargo, cuando uno de esto requisitos sociales no se ha cumplido, en determinado lapso, las personas comienzan a generar estrés y frustración, lo que causa una sensación de rechazo social y una disminución de autoestima.

El problema radica en que,  tanto los programas televisivos como las costumbres sociales, proponen que la felicidad es la respuesta a una serie de condiciones, es decir, “Seré feliz cuando…”, “Seré feliz si…”,”Seré feliz cuando él o ella…” y bajo esta premisa es muy difícil llegar a sentirte completamente pleno, porque siempre habrá algo más que te haga falta. Por el contrario, si vez tu propia felicidad como una decisión, no importa en qué condiciones se encuentre tu vida, siempre encontraras un momento para sonreír y estar agradecido. Cada vida es valiosa solo por el hecho de poder vivir, por la capacidad de poder reír y llorar, de apreciar la lluvia y el sol, por cada uno de nuestros sentidos y capacidades, por cada una nuestras debilidades y fortalezas, por cada una de nuestras diferencias, porque eso es lo que nos hace únicos e irrepetibles. Decide ser feliz hoy, por todo lo que tienes e incluso por lo que no tienes, porque eso te da un motivo para seguir creciendo.

Por: Alicia Soto

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