Los grandes temas de los cuales no hablamos

Por Alejandro Leyva Martínez

@AlejandroLeyvaM

En estos días se ha empezado a sentir cómo la temperatura ambiental en la ciudad empieza a descender, estamos en el inicio del otoño y todavía era frecuente hasta hace pocos días, que en ocasiones tuviéramos que prender el aire acondicionado al ir manejando en nuestros vehículos.

La atención pública se ha centrado en las últimas semanas en los temas coyunturales que van saltando, que sí declaró Andrés Manuel tal o cual cosa, que si sus colaboradores tuvieron una boda fifí, que si donde se va a jugar el séptimo juego del campeonato estatal de béisbol… más lo temas que desafortunadamente son recurrentes como la crisis de inseguridad existente en el Estado, las carreritas organizadas por Javier Corral y demás frivolidades que caracterizan su actuar como gobernante.

Nadie está hablando de los temas que nos van a afectar a futuro; la revocación de la reforma educativa anunciada por el nuevo gobierno entrante es algo que nos debería preocupar a todos los que tenemos hijos. El tema del agua es algo que a nivel local determinará la viabilidad de esta ciudad en los próximas décadas, y sin embargo, nada más termina el verano, y con ello la sobredemanda del vital líquido, y nos olvidamos del abasto de agua hasta que este vuelva hacer crisis el siguiente verano. 

Como sociedad nuestro nivel de atención está determinado en buena medida por lo último que veamos en las noticias, o peor aún, por lo últilmo que se haga viral en redes sociales. Pudiera alguien justificar que eso es un derecho de la ciudadanía de poner su atención en lo que se le da la gana, sea la última película de Hollywood, sea el último chisme de la farándula o sea el resultado de un partido de béisbol.   Sin embargo, si un número suficiente de ciudadanos no tomamos un rol más activo en lo que sucede en nuestro alrededor, las consecuencias de no atender como comunidad los temas que nos afectan a todos pueden tener consecuencias devastadoras en el mediano y largo plazo.

El día de ayer se consignó en varios medios de comunicación que la Junta Municipal de Aguas y Saneamiento de Chihuahua había iniciado un procedimiento jurídico administrativo en contra de Grupo Altozano, respecto a la cancelación del permiso de agua para un desarrollo inmobiliario denominado “Altozano, el Nuevo Chihuahua”, la inversión anunciada para el mismo es de 700 millones de dólares.

Dicho proyecto inmobiliario incluye edificios departamentales, áreas de entretenimiento, comercios, oficinas, restaurantes, entre otros establecimientos. Se tiene además contemplado la instalación de una planta tratadora de agua propia y la siembra de 26 mil árboles.  “Altozano, el Nuevo Chihuahua” tiene una ubicación a un costado del Autódromo La Cantera. Los trabajos de construcción se iniciarion en marzo de este año.

Existen varias voces que dicen que un desarrollo de este tamaño implica sobrecargar la demanda de agua para la ciudad de Chihuahua dado que en dicho proyecto se contempla la construcción de varios lagos artificiales. Lo preocupante del tema es que entre el ciudadano común y corriente no existe la menor idea de lo que se está haciendo al poniente de la ciudad, y de como este desarrollo inmobiliario afectará realmente el abasto de agua para la ciudad. Los gobiernos se caracterizan por ser opacos en las acciones que realizan y se empeñan a anunciar con bombo y platillo las carreras deportivas que organizan y si en un determinado día reciben un “premio” por ser “el mejor lugar para trabajar”, a pesar de que el recibir todos esos premios sea simplemente la contraprestación recibida por el pago millonario que desembolsaron de recursos que provienen de nuestros impuestos.

En el caso de este desarrollo inmobiliario nadie en el Gobierno del Estado ni en la Presidencia Municipal de Chihuahua nos han informado a los ciudadanos lo que realmente implica este proyecto para el abasto de agua, y por ende, para la calidad de vida de todos los habitantes de esta ciudad. 

A pesar de que un servidor me considero un hombre que tengo curiosidad por estar informado de los distintos temas que acontecen en la ciudad, el estado, el país y el mundo, al momento de escribir estas líneas carezco de los elementos para opinar si este proyecto es bueno o no para Chihuahua, si el proyecto cumple o no con la normatividad en materia de desarrollo urbano, leyes ambientales y sobre todo en materia del abasto sustentable de agua potable para una ciudad que se encuentra en medio del desierto y que cuenta con cerca de 800,000 habitantes. Y para que luego no me vayan a acusar de ser chairo, les aclaro desde ahorita que no estoy en contra de la inversión privada ni de que en la ciudad se desarrollen proyectos que busquen capitalizar el crecimiento demográfico existente, atendiendo la mayor demanda de espacios de vivienda y comerciales.  De lo que estoy en contra es de que se pasen por “el arco del triunfo” todo el marco legal que se debe de aplicar en un proyecto de estas dimensiones y sobre todo por el impacto que potencialmente puede tener dicho proyecto para el futuro de la ciudad.

Es tiempo de que todas las instancias de gobierno que están involucradas en este asunto den una explicación detallada del tema. Así como Javier Corral Jurado y María Eugenia Campos Galván aprovecharon los reflectores que en marzo les dió el anunciar este proyecto, con ese mismo ahínco deberían ahora rendirnos cuentas a los ciudadanos respecto de sí este proyecto cumple o no con el marco legal existente.

Roberto Lara Rocha, titular de la JMAS de Chihuahua, como promotor de la cancelación del permiso de agua de este desarrollo inmobiliario, está obligado a proveer a la ciudadanía en general toda la información necesaria para que podamos saber realmente lo que está sucediendo. El interés general de todos los habitantes de esta ciudad demanda transparencia total. Lara Rocha tiene oportunidad de destacarse como modelo de servidor público asumiendo con responsabilidad su encomienda.  Sería terrible que todo esto quedara en un intento de la JMAS Chihuahua por solo poner trabas al desarrollo inmobiliario de la ciudad, o peor aún, en un intento burdo de extorsionar a empresarios.  ¡Sí el proyecto no cumple con los requisitos legales que se cancele!  El único interés que debe ser privilegiado es el de la ciudadanía en general que habitamos esta ciudad. La palabra la tiene Roberto Lara. Esperamos respuesta.

Hay que decir las cosas tal cual y como son.

Por Alejandro Leyva Martínez

@AlejandroLeyvaM

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