Sobre los nubarrones de tormenta en el Sistema de Ahorro para el Retiro (SAR)

Jacinto Gómez Pasillas

Anticipaba la semana pasada, la preocupante realidad del Sistema del Ahorro para el Retiro, por cuanto a la prevista insuficiencia en el monto de las pensiones que recibirán los trabajadores registrados al concluir su vida laboral (este proceso de aplicación del derecho a la pensión de retiro iniciará en 2024).

Es un problema social muy serio (por decir lo menos) que el trabajador que pase a retiro solo reciba una pensión (con base en lo ahorrado) baja que no le alcance ni para una mínima subsistencia decorosa.  Este problema ya más inminente que potencial es sabido desde el principio por los sucesivos gobierno (4) y no hicieron nada por crear alternativas de solución antes de que detone.  Toca al Gobierno Federal  entrante enfrentar este entre otros graves problemas que “hereda” de sus antecesores (le dejan la víbora chillando). Algunos de los futuros financieros responsables de esta área de la Administración Pública, han manifestado que están muy conscientes del “problema” y que calculan enfrentarlo a mediados del sexenio que está por iniciar. Que bueno que asuman el compromiso de una responsabilidad que evadieron los anteriores gobernantes, solo discrepo del lapso para iniciar acciones al respecto.  Como sea que se ataque, esta grave situación no se va a poder resolver más que a largo plazo, pero entre más se tarde el nuevo gobierno en iniciar la aplicación de acciones para su solución, más complicada será lograrla.  Este asunto tendría que agregarse a las prioridades de atención del nuevo régimen porque además requerirá de la búsqueda de consensos entre todos los actores económicos, privados, del sector oficial y de los propios trabajadores de la economía formal (incluso de la informal) para encontrar y concretar las opciones (en plural) de solución que necesariamente y de forma gradual tendrán que aplicarse cuanto antes posible.

En esta primera entrega (de dos) sobre el tema, quiero (con permiso de todos los lectores) rescatar (por considerar vigentes las apreciaciones) el artículo que escribí en febrero de 2016 con el título de:

“REFORMA DEFINITIVA” DEL SISTEMA DE PENSIONES EN MÉXICO (SISTEMA DE AHORRO PARA EL RETIRO).

Creado en 1997 (hace 18 años) como el nuevo “Sistema de Pensiones basado en cuentas Individuales para el Ahorro” del trabajador formal a fin de integrar su fondo personal de pensión para el momento de retirarse del trabajo por edad y antigüedad en el servicio laboral; sustituyó al tradicional “Sistema de Pensiones por Reparto” agotado por el creciente desbalance e insuficiencia de los fondos acumulados por los trabajadores en activo para pagar las pensiones del creciente número de trabajadores pensionados, y constituyó (según el gobierno) la “Reforma a Fondo y Definitiva” de la ley del Seguro Social Mexicano, para resolver este grave problema de nuestro país.

Esta reforma del Sistema Mexicano de Pensiones se basó en el modelo Chileno diseñado antes por un brillante Financiero Economista José Manuel Piñera Echenique, hermano del que después fue un presidente ultraconservador de ese país (agrego que por 2ª vez  es el actual Presidente de Chile: Sebastián Piñera Echenique), y que fue tomado como “referente ejemplar” por los Organismos Financieros Internacionales para promover el modelo de pensiones para Latinoamérica ahora vigente en toda la región.

Se argumentó entonces,(por los funcionarios de gobierno) además de los detallados estudios y corridas financieras, que de no hacerse esta reforma del Sistema de Pensiones, se crearía una crisis de insuficiencia de recursos para el IMSS que lo  quebraría y no habría recursos del estado que la resolvieran; y que en cambio la creación del Sistema de Ahorro por Cuentas Individuales y de las nuevas Instituciones (privadas) administradoras de este nuevo sistema (las denominadas AFORES) resolverían el problema en definitiva y permitirían al IMSS dedicarse como tarea fundamental a la seguridad social familiar (en particular el servicio médico). Durante estos 17 años el Sistema de Ahorro para el Retiro (S.A.R) permitió al estado una solución al desastre financiero inminente, que el tiempo ha demostrado que ni fue definitiva (pues el IMSS sigue afrontando crisis de déficit, ahora en servicios médicos) y lo único que garantizó es una nueva amenaza de crisis ahora social, pues al estar cerca los años en que inicie el “retiro” de trabajadores con el nuevo modelo de pensiones basado en su fondo individual acumulado, estos se encontrarán con que lo harán con pensiones miserables en su gran mayoría, que en el mejor de los casos solo les garantizarán un ingreso de 25 a 30% de su último salario.

Es claro que las causas de esta realidad inminente son las “bajas aportaciones” de cada trabajador, de sus patrones y del estado, pero también las aun altas comisiones de las AFORES “por el manejo y administración” de las cuentas y la rigidez de la reglamentación de las inversiones de los fondos acumulados, entre otros factores.  No es mucho consuelo que la crisis de los Sistemas Pensionarios no sea solo de México, sino mundial.

El nivel deseable para que una pensión sea decorosa y permita una vida mínimamente digna se calcula en por lo menos del 65 al 75% del último salario devengado por el trabajador al retirarse, pero en lo general no va a ser así.

Se argumenta entre otras causas de este serio problema; la creciente velocidad del envejecimiento de la población, el aumento de la expectativa de sobrevivencia de los pensionados, las insuficientes aportaciones de los trabajadores limitadas al mínimo permitido, la creciente movilidad laboral e inestabilidad del trabajo, y otras más, todas previsibles y obviadas desde que se hicieron los estudios y proyecciones que dieron base a la Reforma Pensionaria.

¿Es factible regresar al sistema antiguo de “reparto” para fondear las pensiones? Es claro que no.

Pero ¿Es factible resolver el problema solo con “la incentivación del ahorro voluntario” y el incremento de las aportaciones obligatorias de los trabajadores? Lamentablemente también es claro que no.

En el presente no es viable subir del 6.5% al 15 o 17% (como recomiendan “los expertos”) del salario la aportación del trabajador a su fondo de ahorro, ni tampoco un aumento significativo del “Ahorro Voluntario”. Por las difíciles condiciones económicas tendría que pensarse en paralelo en otras medidas significativas como por ejemplo estímulos fiscales al trabajador y aportes significativos del gobierno y los sectores patronales;  no ir solo por la solución fácil de incrementar cada vez más la edad mínima para pensionarse y en consecuencia el tiempo mínimo de aportaciones (en años) para que el tiempo de sobrevivencia del pensionado en relación al promedio de vida estimado, sea mínimo.

Menciono algunos datos de publicaciones especializadas que dan idea de la importancia del Sistema de Ahorro para el Retiro, para la economía del país, pero también de posibilidades de solución al gran problema:

 

  1. Las administradoras de fondos del S.A.R en nuestro país tienen topes del 20% de los activos para inversión en el extranjero; mientras en Chile son de 80%; en Perú de 50% y en Colombia, de 40 a 70%.
  2. Actualmente, las comisiones que las AFORES cobran a los trabajadores por gastos de administración y manejo de cuentas, aunque han sido disminuidas por la autoridad, siguen siendo altas para el volumen que manejan y son en promedio del 1% al 1.11% (eso dicen). Su reducción es factible y se calcula que por ejemplo si fuera al 0.6%, daría un incremento a las pensiones de hasta un 8 a 10% a lo estimado ahora.
  3. El número de cuentas individuales actual anda por los 53 millones,
    y el número de mexicanos en la informalidad, sin prestaciones, pensiones ni menos cuenta individual de ahorro, se calcula como mínimo en ¡29 millones!.
  4. El capital acumulado en los fondos del S.A.R es superior a 2.5 billones de pesos, (a 2016) que deben estar generando intereses con rendimientos significativos.

Es evidente, que al margen de la problemática apuntada, se necesita formar una “cultura del ahorro” en los mexicanos; solo que hay por lo menos 2 “peros” importantes: la insuficiencia del salario para cubrir las necesidades familiares de la mayoría de los trabajadores: y, la falta del “hábito del ahorro” y la actitud de prevención del futuro por las personas. (Concluye el artículo transcrito)

Considero útil actualizar algunos datos fundamentales sobre la sustitución del SAR y comentar sobre alguna especulación malintencionada de fuentes interesadas sobre el capital acumulado en las AFORES (Administradoras de Fondos para el retiro de los Trabajadores), así como destacar algunas declaraciones de funcionarios del próximo gobierno y de funcionarios de CONSAR (Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro) y analistas de la Seguridad Social en México.

La situación del SAR es parte importante del complejo problema de la Seguridad Social en México, que afecta de manera directa o indirecta a todos los mexicanos.  Por ello me extenderé (aunque sea someramente) en el tema en mi siguiente colaboración.

Jacinto Gómez Pasillas

17 de Octubre de 2018

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