Cambio de gobierno, cambio de régimen

Jacinto Gómez Pasillas

El pasado primero de diciembre, se dio el relevo constitucional del Poder Ejecutivo de México, cuyo significado rebasa el simple cambio en la Presidencia de la República. Queda claro que es un cambio de gobierno, pero es también y sobre todo un cambio de régimen político que significa un replanteamiento a fondo no solo en las políticas y prácticas de gobierno, sino del modelo de estado y de los referentes y objetivos del mismo en la conducción del Estado y su relación con la Sociedad.

Significa también un cambio del marco ético que supera los enfoques tradicionales que delineaban los sucesivos gobiernos mexicanos para regir su conducta y desempeño de sus funciones, que tan bien reflejó al inicio de la época que ahora concluye, la promesa de “Renovación Moral” del Presidente Miguel de Madrid que quedó solo en una buena intención que enmascaró el verdadero carácter de los sucesivos gobiernos  “neoliberales” de México que sin demérito de sus aspectos positivos derivó en una creciente agudización de la desigualdad social, la inequidad en el acceso a los “ beneficios” del progreso, la brutal desproporción en el ingreso de los mexicanos y la concentración de la riqueza en una élite económica, que provocó la pobreza de los segmentos mayoritarios de la población, la cual fue derivando de moderada a extrema; agregándose a este fenómeno el de “ pauperización” (empobrecimiento)y deterioro del nivel de vida de las “ clases medias” cuyo crecimiento demográfico, se presumía como uno de los “ grandes logros” de los gobiernos neoliberales.

La corrupción convertida al paso de los años en elemento principal de las acciones de gobierno y de la práctica de funcionarios públicos que contaminó a los sectores de la población económicamente activa; más la ineficacia de los gobiernos, aunado a la marginación social y prácticas excluyentes en la distribución de la riqueza generada; que contribuyó a nulificar los objetivos de búsqueda de la “ justicia social” o “ bien común” que eran los objetivos últimos de los gobiernos anteriores y provocaron el famoso “ rencor social” y repudio ciudadano generalizado que finalmente detonó de manera pacífica en el proceso electoral de 2018.

Por estas y muchas otras razones se explica y se entiende que el Presidente López Obrador inicie su gobierno declarando el fin de una época de ¡36 años! de gobiernos neoliberales y presente un modelo de gobierno que acabe con los vicios y prácticas negativas e inmorales del régimen anterior proyectando una nueva relación de sociedad y gobierno, basada en el ejercicio de la Democracia Participativa; con un gobierno austero, republicano, eficaz, honesto y sustentado en solidos principios morales que constituyan  el marco ético de la práctica gubernamental para servir a todos los mexicanos, empezando por los más pobres y marginados.

Creo que así hay que entender los grandes planteamientos de su programa de gobierno.

 Hay que repasar algunas de las muchas expresiones del nuevo Presidente de la República, que reflejan su forma de pensar y sus propuestas de gobierno. Las enumeró sin un orden estricto:

- “La privatización en México ha sido sinónimo de corrupción”

- "Esta nueva etapa (de gobierno) la vamos a realizar sin perseguir a nadie"

- "Queremos regenerar la vida pública de México"

- "Habrá un auténtico estado de derecho"

- "Habrá confianza y se respetará la autonomía del Banco de México"

- " El ciudadano mexicano está en estado de indefensión"

- "El poder sólo adquiere sentido sí se pone al servicio de los demás"

- “Me comprometo y soy hombre de palabra, a que las inversiones de accionistas nacionales y extranjeras estarán seguras y se crearán condiciones para obtener buenos rendimientos"

- "Haremos todo lo que podamos para abolir el régimen neoliberal"

- "La crisis de México se originó… por el predominio de la más inmunda corrupción pública y privada"

- "El pueblo es el único al que debo sumisión y obediencia”

- "… nada ha dañado más a México que la deshonestidad de los gobernantes y la pequeña minoría que han lucrado con el influyentísimo"

- "A partir de ahora se llevará a cabo una transformación pacífica y ordenada, pero al mismo tiempo profunda y radical, porque se acabará con la corrupción e impunidadque impiden el renacimiento de México.”

- “La política económica neoliberal ha sido una calamidad para la vida pública”

El Presidente López Obrador dio el 1° de diciembre dos discursos fundamentales para presentar las bases de su plan y programas de gobierno, el discurso ante el Congreso de la Unión en su toma de protesta; y el discurso en el Zócalo ante la gente, para presentar sus100 compromisos como Presidente de la República (para su sexenio) en los que delinea las bases de las acciones de su gobierno.

El discurso ante el Congreso de la Unión fue un mensaje claro, franco y enérgico (podría considerarse claridoso y duro), de señalamiento pero no de confrontación. Refleja seguridad en su fuerza moral, claridad en sus objetivos y propósito de gobierno y conciencia de los riesgos a asumir y las resistencias y presiones que enfrentará. Recordemos aquí lo que en diferentes ocasiones ha manifestado: " para gobernar hay que decidir  optando entre inconvenientes”.

Muestra una voluntad firme de ejercer sus facultades, cumplir sus compromisos con la sociedad y defender sus propuestas y acciones como gobernante.

Manifiesta respeto  a los poderes de la Unión y pronuncia un buen " Discurso de Estado".

El Discurso ante "el pueblo” en el Zócalo, refrenda lo dicho ante el Congreso y precisa las bases y puntos que serán el eje de las acciones de su gobierno,  a través  de los “cien compromisos”, y demanda el apoyo de la ciudadanía para sacar adelante su gobierno al decir: “no me dejen solo porque sin ustedes no valgo nada o casi nada” y “sin ustedes, los conservadores me avasallarían fácilmente. Yo les pido apoyo porque reitero el compromiso de no fallarles…” y agrega “Los invito a que ayudemos todos, a convertir en realidad estos compromisos y que cada año, aquí en el Zócalo, los repasemos uno por uno y podemos saber si ya se han cumplido o siguen pendientes”.

Vale destacar algunos de esos compromisos:

  • Atención a indígenas (pueblos originarios)
  • Otorgar becas para los estudiantes.
  • Dar fin a la Reforma Educativa.
  • Aumentar la pensión  a los adultos  Mayores.
  • Contratación de Jóvenes.
  • Crear una Canasta Básica a precios bajos (a través de Liconsa y Diconsa).
  • No gasolinazos.
  • No crear más impuestos.
  • Respetar la autonomía del Banco de México.
  • Abrir la Residencia de los Pinos al pueblo como museo.
  •  Dar fin al Estado Mayor Presidencial.
  • Vender el avión Presidencial.
  • Dar fin  a las Pensiones de los ExPresidentes.
  • Construir el Tren Maya.
  • Desarrollar el Istmo (de Tehuantepec).
  • Crear la Zona Libre en la Frontera Norte (y Chetumal, Quintana Roo).
  • Producir más petróleo y gas (a través de la modernización de Refinerías y construcción de una nueva).
  • Aumentos al salario mínimo sobre la inflación.
  • Crear la Guardia Nacional.
  • Respetar la Libertad de Expresión.
  • Redactar una “Constitucional Moral”.
  • Preservar nuestra Memoria Histórica.

Todos los puntos son importantes, pero los dos últimos tienen particular interés cualitativo que en posterior ocasión comentaré.

En suma, el inicio del ejercicio gubernamental del Presidente Constitucional se da de manera muy positiva y confirma las expectativas que despertó como candidato y luego como Presidente electo, además de la gran legitimidad de origen con que arranca su gobierno. Y sobre una coyuntura  quizá única  para que se dé lo que ha denominado la 4ª transformación de México, que con ese nombre o como cada quién quiera llamarla, significa cambios a fondo que abran la puerta al México del siglo XXI como una sociedad igualitaria y de progreso y desarrollo nacional con equidad e inclusión que logre abatir las grandes fallas del Estado y el Sistema Político y Económico Mexicano.

Es un reto enorme, que requiere el concierto de voluntades de todos (coincidentes y discrepantes) y que el nuevo gobierno actúe en beneficio de todos los mexicanos. Que logre construir una legitimidad de ejercicio en todo el trayecto del Sexenio, es algo que sin duda debe constituir una esperanza social compartida y colectiva.  Confiemos en que así será.

En siguiente colaboración, abordemos los juicios y prejuicios generados por los diferentes analistas del acontecer nacional.

Jacinto Gómez Pasillas

 

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