Cinco cosas que probablemente no sabías del veneno

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Por : Redacción R
21-Nov-2013 15:40 - Todos sabemos de qué estamos hablando cuando hablamos de veneno... ¿o no? Veamos, es uno de los factores que vuelve temibles a muchas especies de animales, es el agente esencial de la guerra química, algunos tipos nos pueden matar con gran rapidez y otros provocarnos dolores inimaginables, pero ¿sabías que, por ejemplo, hay venenos que pueden resultar beneficiosos? ¿Que venenoso y ponzoñoso son cosas diferentes? ¿Que los antídotos mayoritariamente se producen a partir del propio veneno? Pues acompáñame para profundizar un poco más en estas cuestiones y aprender algunos datos interesantes sobre el veneno.

Envenenado: probablemente has ingerido cianuro... hoy

El cianuro es uno de los venenos más conocidos, ¿no? Es el más presente en nuestro imaginario y como sabrás, es un compuesto químico altamente tóxico y letal, pero además, es también de los más comunes y abundantes que existen. De hecho, tanto es así que probablemente hoy mismo has ingerido un poco de cianuro, ya que se trata de una sustancia química que se libera a partir de determinados compuestos naturales presentes en numerosos alimentos, plantas y frutas.

Frijoles, almendras, mandioca y semillas de frutas como albaricoques, duraznos y manzanas, entre otros, son de los más comunes. Aún peor: 6 de los 10 alimentos más comunes del mundo producen cianuro o un compuesto de este veneno mortal, ellos son: el arroz, trigo, caña de azúcar, soya, yuca y maíz. Todos estos alimentos, bajo las condiciones adecuadas, se metabolizan en alguna forma de cianuro, pero por supuesto, no tienes de que temer, pues ocurre en cantidades ínfimas que no implican peligro. Claro, no deja de ser muy interesante...


Los venenos en la ficción tenían mucho de real

El veneno es casi que protagonista en numerosas ficciones a lo largo de la historia, desde cuentos de hadas a clásicos de la literatura o novelas modernas. Ahora bien, en todas esas fantasías, los venenos se tratan con mucho realismo. Por ejemplo, teniendo en cuenta el punto anterior, podemos imaginar que en la clásica historia infantil (o no tanto) de Blancanieves, una manzana realmente podría incapacitar a una persona.

Existen ciertos compuestos químicos venenosos y toxinas que no solo se pueden extraer de la naturaleza, sino aislar y depositar en un nuevo medio, como puede ser el veneno de peces asiáticos de la familia del Tetraodontidae (como el pez globo que puede paralizar un ser humano entre 4 y 20 horas de corrido) en una manzana, ¿por qué no? En el Macbeth de Shakespeare, por poner otro ejemplo, las brujas mencionan recetas de pócimas venenosas que incluyen “ojos de tritón”, “lengua de perro” o “dientes de lobo”, entre otras cosas, pero estas son en realidad los nombres comunes que antiguamente se le daba a plantas con compuestos químicos altamente venenosos, como los del tejo, la belladona o hasta la cicuta que mató a Sócrates. Ni hablar del arsénico, elemento químico altamente venenoso, con el que se mata Ema en el clásico Madame Bovary de Flaubert.


Veneno y ponzoña son cosas diferentes que suelen confundirse

Aunque muchas veces se emplean ambos términos con la misma intención, como por ejemplo cuando se habla de animales venenosos y animales ponzoñosos, esto no es correcto. Si vamos al diccionario de la RAE, nos podemos complicar un poco, ya que se define el veneno como la sustancia que, incorporada a un ser vivo en pequeñas cantidades, es capaz de producir graves alteraciones funcionales, e incluso la muerte. Por otro lado, el diccionario también define ponzoña como la sustancia que tiene en sí cualidades nocivas para la salud, o destructivas de la vida.

Entonces, ¿cuál es la diferencia? A pesar de que, en general, los términos se usan indistintamente, la diferencia está en el método de entrega de esa sustancia (no en la sustancia en sí), definiendo cuando un animal es venenoso y cuando es ponzoñoso. Una criatura venenosa es aquella que produce la sustancia tóxica, pero que no posee la estructura orgánica que le permita transmitir la misma, por ejemplo a una persona. Por otra parte, una criatura ponzoñosa es aquella que sí cuenta con la estructura para liberar, inyectar o inocular esa sustancia tóxica, como puede ser un aguijón (escorpiones, insectos), dientes modificados (serpientes, otros reptiles), cerdas (orugas) u obviamente, una ponzoña, entre otras cosas.


El veneno en la guerra química es más antiguo de lo que crees

Pocos meses atrás, el uso de armas químicas y agentes letales en Medio Oriente, como el gas sarín, alarmó al mundo entero. Sin embargo, no es noticia el hecho de que la guerra es algo que ha acompañado al ser humano...desde siempre, y la guerra química no es una excepción. El Hombre ha empleado el veneno como un arma para la guerra desde la antigüedad, tanto como 3000 años atrás. Por ejemplo los griegos, que humedecían sus flechas, lanzas y hasta sus espadas con venenos, compuestos químicos tóxicos que sacaban de algunos animales y hasta sustancias elaboradas a partir de agua, aceite y plantas con toxinas mortales.

Otro ejemplo aún más interesante es el de los romanos, que como te conté cuando vimos los descubrimientos arqueológicos más perturbadores de la historia, cavaban túneles en puntos estratégicos cuales trampas para sus enemigos. Cuando las líneas enemigas se refugiaban en esos túneles, desde el otro lado, los romanos quemaban diferentes compuestos petroquímicos y extractos de elementos químicos tóxicos como el azufre para envenenar a sus enemigos, que caían envenenados al respirar el aire mortal de estos túneles. Es sabido también que llenaban vasijas con escorpiones y serpientes ponzoñosas para luego arrojarlos durante la batalla.


Nuestro organismo puede volverse inmune a ciertos venenos

Si bien el veneno es entonces una sustancia mortal, resulta letal sólo en determinadas cantidades, pero en cantidades mínimas y muy reducidas, por el contrario, hacen reaccionar nuestro sistema inmune, creando una defensa contra el peligro de la misma sustancia. Así de asombroso es nuestro organismo y la ciencia lo ha aprovechado muy bien, utilizando el veneno de muchos animales para crear antídotos.

Quienes trabajan con serpientes peligrosas lo saben muy bien y curiosamente, a menudo se inyectan pequeñísimas cantidades del veneno de esas serpientes precisamente para generar mayor defensa, resistencia y tolerancia al veneno. De cierto modo, el cuerpo lentamente comienza a volverse inmune al veneno y así evitan riesgos mayores.



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