Las diputadas y diputados federales del PAN reconocieron y respaldaron la controversia constitucional interpuesta por el gobierno del estado de Chihuahua relacionada con los libros de texto gratuitos.
"Felicitamos a la mandataria estatal María Eugenia Campos Galván y a su equipo por estas acciones a favor de la niñez y la juventud de Chihuahua y de México", indicaron en un comunicado.
Reiteraron su desacuerdo con los Libros de Texto Gratuitos y solicitaron a la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), en ejercicio del principio de división de poderes, conduzca las acciones pertinentes para "detener el desastre educativo al que el oficialismo pretende conducirnos".
Las legisladoras y legisladores aplaudieron las acciones emprendidas por el gobierno del estado de Chihuahua para detener la distribución de los libros de texto gratuitos para el periodo escolar 2023-2024.
En este sentido, respaldaron la controversia constitucional promovida por la gobernadora Campos Galván contra las bases de la elaboración de estos materiales a cargo de la Secretaría de Educación Pública (SEP) y celebraron la suspensión de la distribución de los libros de texto en los planteles de educación básica de dicha entidad.
De igual manera, felicitaron al equipo encabezado por la mandataria estatal por emprender estas acciones que demuestran su compromiso a favor de la niñez y la juventud de Chihuahua y de México.
"No daremos ni un paso atrás en nuestra incansable lucha a favor de la niñez y juventud mexicana y reiteramos nuestro compromiso incansable por defender a México del autoritarismo, el retroceso y la incompetencia de la administración actual", concluyeron.

No fue una sorpresa, fue una confirmación, la vía corta a Parral cerró el año no con operativos, ni con detenciones, ni con resultados, sino con familias despojadas de sus vehículos a plena luz del día.
Exactamente lo contrario a lo que se supone debe garantizar el Estado.
Días antes, la Fiscalía General del Estado habría emitido un mensaje dirigido a paisanos y viajeros que regresan de Estados Unidos durante la temporada decembrina: eviten circular por esta carretera, sobre todo de noche.
El aviso, lejos de transmitir seguridad, reconocía implícitamente que la autoridad perdió el control de ese tramo carretero.
Pero la realidad fue todavía más cruda, los robos no ocurrieron de madrugada ni en la oscuridad, ocurrieron al mediodía, cuando el sol estaba en lo alto y el tránsito era constante.
Entonces queda claro que el problema no es el horario, sino la impunidad.
Hoy la lógica oficial parece invertida: en lugar de perseguir a los criminales, se advierte a los ciudadanos que no transiten; en lugar de recuperar el territorio, se normaliza el abandono.
¿El siguiente paso será pedirle a la gente que no viaje ni de día? ¿Cerrar carreteras para que los delincuentes operen con mayor comodidad?
Lo más grave es que no se trata de grupos invisibles, en la región es un secreto a voces quiénes operan, cómo lo hacen y por dónde se mueven.
A ciencia cierta y a vista de todos las autoridades saben quiénes son, pero la respuesta sigue siendo el silencio, la omisión y el comunicado tibio.
Mientras tanto, la carretera corta a Parral ya no es solo una vía de comunicación, es un símbolo del Estado rebasado, donde el miedo dicta las reglas y el ciudadano carga con la responsabilidad de cuidarse solo.
Aquí no falla la advertencia. Falla el Estado.

No fue una sorpresa, fue una confirmación, la vía corta a Parral cerró el año no con operativos, ni con detenciones, ni con resultados, sino con familias despojadas de sus vehículos a plena luz del día.
Exactamente lo contrario a lo que se supone debe garantizar el Estado.
Días antes, la Fiscalía General del Estado habría emitido un mensaje dirigido a paisanos y viajeros que regresan de Estados Unidos durante la temporada decembrina: eviten circular por esta carretera, sobre todo de noche.
El aviso, lejos de transmitir seguridad, reconocía implícitamente que la autoridad perdió el control de ese tramo carretero.
Pero la realidad fue todavía más cruda, los robos no ocurrieron de madrugada ni en la oscuridad, ocurrieron al mediodía, cuando el sol estaba en lo alto y el tránsito era constante.
Entonces queda claro que el problema no es el horario, sino la impunidad.
Hoy la lógica oficial parece invertida: en lugar de perseguir a los criminales, se advierte a los ciudadanos que no transiten; en lugar de recuperar el territorio, se normaliza el abandono.
¿El siguiente paso será pedirle a la gente que no viaje ni de día? ¿Cerrar carreteras para que los delincuentes operen con mayor comodidad?
Lo más grave es que no se trata de grupos invisibles, en la región es un secreto a voces quiénes operan, cómo lo hacen y por dónde se mueven.
A ciencia cierta y a vista de todos las autoridades saben quiénes son, pero la respuesta sigue siendo el silencio, la omisión y el comunicado tibio.
Mientras tanto, la carretera corta a Parral ya no es solo una vía de comunicación, es un símbolo del Estado rebasado, donde el miedo dicta las reglas y el ciudadano carga con la responsabilidad de cuidarse solo.
Aquí no falla la advertencia. Falla el Estado.
