
Hay preguntas que llegan como un susurro y otras que llegan como un pequeño golpe que acomoda el alma. Esta es una de ellas: ¿Sabes cuándo fallamos? No fallamos por equivocarnos, ni por no poder con todo. Fallamos cuando nos olvidamos de lo esencial, cuando dejamos de mirar hacia adentro, cuando la vida se nos va sirviendo hacia afuera y olvidamos a quienes nos sostienen desde el principio.
Fallamos cuando valoramos más a los de fuera que a los que viven bajo nuestro mismo techo; cuando hacemos esfuerzos extraordinarios por agradar a personas que solo cruzan nuestra vida unos instantes, mientras ignoramos las pequeñas necesidades de quienes comparten nuestros días, nuestras risas y nuestros silencios. Fallamos cuando dedicamos homenajes enteros a amigos o conocidos, pero olvidamos honrar diariamente a nuestra familia, a esas personas que trabajan, cocinan, escuchan, cuidan y esperan, incluso cuando no lo pedimos.
Fallamos cuando guardamos la copa bonita para las visitas y dejamos la taza quebrada para los nuestros, como si la belleza y la dedicación estuvieran reservadas para los demás, y no para quienes conforman nuestro hogar. Fallamos cuando agradar al mundo se nos hace ligero, pero hacer un favor a nuestra madre o nuestro padre se siente como un peso; cuando la paciencia es infinita afuera, pero escasa en casa; cuando la ayuda fluye hacia todos, menos hacia quienes nos enseñaron las primeras palabras, los primeros pasos y el primer amor.
Fallamos cuando en las ruedas de amigos o en las redes sociales mostramos nuestra mejor versión, pero a nuestra familia le entregamos lo que sobra: el cansancio, la prisa, el fastidio. Como si ellos no merecieran también nuestra luz, nuestra atención, nuestros “¿cómo estás?” y nuestros abrazos sin horario.
La vida nos distrae, las obligaciones nos aprietan, la rutina nos endurece, pero siempre estamos a tiempo de volver. Siempre podemos mirar a los ojos de quienes más nos aman y decir: “Aquí estoy. Te veo. Te valoro.” No necesitamos grandes gestos: basta con escuchar sin prisa, cenar juntos sin pantallas, preguntar cómo estuvo su día, dejar la taza bonita para un martes cualquiera, decir “te quiero” sin motivo. La familia —la que nos crió, la que elegimos, la que formamos— es la raíz, y cuando las raíces están cuidadas, todo lo demás florece.
A veces fallamos, sí… pero también podemos reparar, retomar y reconectar. Porque donde existe amor, existe siempre una segunda oportunidad.
¿Qué pequeño gesto puedes hacer hoy para honrar a tu familia y volver a lo esencial?
Con cariño, Erika Rosas

A menos de 6 meses de que la ministra Lenia Batres asuma la presidencia de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, sigue cometiendo errores durante sesiones, en esta ocasión al emitir un voto en contra de un proyecto diferente al que se discutía.
Esto ocurrió el pasado 25 de marzo cuando se discutía un punto sobre el artículo 114, fracción II, del Código Penal del Estado de Colima, el cual confundió con una revocación de la suspensión a favor a una empresa turística, esto por el uso de imágenes del patrimonio cultural de pueblos mayas.
Por cierto, al manifestar su voto y justificarlo, el presidente Hugo Aguilar le mencionó que se trataba de otro punto y solo se echó a reír, lo que fue captado por el canal oficial de la Suprema Corte.
No es la primera vez que la ministra protagoniza un accidente de este tipo, por lo que deja mucho que desear su próxima toma de protesta como presidenta, pues al ser la segunda más votada en las pasadas elecciones judiciales, será la siguiente en el puesto más importante de la corte.

Una publicación del perfil “Viviendo UACH” evidenció el deterioro de instalaciones en la Universidad Autónoma de Chihuahua, especialmente en el campus 1. Entre las quejas destacan las malas condiciones de la alberca, con techos con hongo, paredes sucias, falta de azulejos y fallas constantes en sanitarios y lavamanos.
Usuarios también señalaron inconformidad por el aumento en cuotas para actividades acuáticas y terapias, pese a que aseguran que el servicio es deficiente, con agua fría o sucia de manera recurrente. Además, cuestionan que las instalaciones sean rentadas a particulares.
En este perfil se suele difundir denuncias sobre la universidad, lo que afirma que las quejas son constantes, pero no se han visto mejoras ni respuesta por parte de las autoridades.

Lo que está ocurriendo al interior de los grupos de aspirantes a cargos de elección popular deja ver un nivel de desconfianza que difícilmente puede justificarse pues la vigilancia entre ellos ya no es rumor, es práctica, pues trascendió que, una de las supuestas operadoras de Marco Bonilla, identificada como Mirna Rivas Martínez, estaría detrás de este seguimiento a otros perfiles que también buscan posicionarse dando un “marcaje” que habla más de inseguridad política que de estrategia…
El caso más reciente fue durante un evento enfocado en temas de seguridad a petición de los mismos vecinos de una colonia al sur de Chihuahua, y que fue encabezado por Gil Loya al que llegaron personas que sin vínculo aparente con la comunidad, pero con una instrucción clara escuchar y reportar, que sin embargo, no pasaron desapercibidas e inmediatamente fueron identificadas por los mismos vecinos que no lo expresaron en el momento pero si levantaron las sospechas de lo que hicieron en el lugar…
Lo que quizá no esperaban era que los propios vecinos detectaran su presencia, o por un acto de confrontación, sino por simple lógica y es que cuando alguien no pertenece al entorno, se nota y más aún cuando su interés no es participar, sino observar…
Las asistentes no fueron retiradas, pero su intención quedó expuesta conforme avanzaba el encuentro ya que mientras los ciudadanos hablaban de necesidades reales en materia de seguridad, ellas confirmaban que el objetivo no era sumarse, sino tomar nota e informar a detalle de los temas delicados que se abordaron…
Pero al constatar que este no era un evento político a medio evento se retiraron, no porque el tema dejara de ser importante, sino porque ya habían obtenido lo que buscaban, y ahí está el fondo del asunto pues mientras los ciudadanos piden soluciones, algunos actores políticos parecen más enfocados en vigilarse entre sí que en escuchar genuinamente como si fueran en búsqueda de ideas para promesas de campaña, esas que rara vez se cumplen…

A menos de 6 meses de que la ministra Lenia Batres asuma la presidencia de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, sigue cometiendo errores durante sesiones, en esta ocasión al emitir un voto en contra de un proyecto diferente al que se discutía.
Esto ocurrió el pasado 25 de marzo cuando se discutía un punto sobre el artículo 114, fracción II, del Código Penal del Estado de Colima, el cual confundió con una revocación de la suspensión a favor a una empresa turística, esto por el uso de imágenes del patrimonio cultural de pueblos mayas.
Por cierto, al manifestar su voto y justificarlo, el presidente Hugo Aguilar le mencionó que se trataba de otro punto y solo se echó a reír, lo que fue captado por el canal oficial de la Suprema Corte.
No es la primera vez que la ministra protagoniza un accidente de este tipo, por lo que deja mucho que desear su próxima toma de protesta como presidenta, pues al ser la segunda más votada en las pasadas elecciones judiciales, será la siguiente en el puesto más importante de la corte.

Una publicación del perfil “Viviendo UACH” evidenció el deterioro de instalaciones en la Universidad Autónoma de Chihuahua, especialmente en el campus 1. Entre las quejas destacan las malas condiciones de la alberca, con techos con hongo, paredes sucias, falta de azulejos y fallas constantes en sanitarios y lavamanos.
Usuarios también señalaron inconformidad por el aumento en cuotas para actividades acuáticas y terapias, pese a que aseguran que el servicio es deficiente, con agua fría o sucia de manera recurrente. Además, cuestionan que las instalaciones sean rentadas a particulares.
En este perfil se suele difundir denuncias sobre la universidad, lo que afirma que las quejas son constantes, pero no se han visto mejoras ni respuesta por parte de las autoridades.

Lo que está ocurriendo al interior de los grupos de aspirantes a cargos de elección popular deja ver un nivel de desconfianza que difícilmente puede justificarse pues la vigilancia entre ellos ya no es rumor, es práctica, pues trascendió que, una de las supuestas operadoras de Marco Bonilla, identificada como Mirna Rivas Martínez, estaría detrás de este seguimiento a otros perfiles que también buscan posicionarse dando un “marcaje” que habla más de inseguridad política que de estrategia…
El caso más reciente fue durante un evento enfocado en temas de seguridad a petición de los mismos vecinos de una colonia al sur de Chihuahua, y que fue encabezado por Gil Loya al que llegaron personas que sin vínculo aparente con la comunidad, pero con una instrucción clara escuchar y reportar, que sin embargo, no pasaron desapercibidas e inmediatamente fueron identificadas por los mismos vecinos que no lo expresaron en el momento pero si levantaron las sospechas de lo que hicieron en el lugar…
Lo que quizá no esperaban era que los propios vecinos detectaran su presencia, o por un acto de confrontación, sino por simple lógica y es que cuando alguien no pertenece al entorno, se nota y más aún cuando su interés no es participar, sino observar…
Las asistentes no fueron retiradas, pero su intención quedó expuesta conforme avanzaba el encuentro ya que mientras los ciudadanos hablaban de necesidades reales en materia de seguridad, ellas confirmaban que el objetivo no era sumarse, sino tomar nota e informar a detalle de los temas delicados que se abordaron…
Pero al constatar que este no era un evento político a medio evento se retiraron, no porque el tema dejara de ser importante, sino porque ya habían obtenido lo que buscaban, y ahí está el fondo del asunto pues mientras los ciudadanos piden soluciones, algunos actores políticos parecen más enfocados en vigilarse entre sí que en escuchar genuinamente como si fueran en búsqueda de ideas para promesas de campaña, esas que rara vez se cumplen…
