
La Secretaría de Hacienda informó que, con el fin de actualizar los nuevos conceptos de cobro, el sistema de pagos quedará suspendido durante el 1 de enero desde las 12:00 horas hasta las 3:00 pm.
Esta actualización afectará todo el sistema, por lo que no habrá servicio en la página ipagos.chihuahua.gob.mx, ni a través del número de WhatsApp, kioscos o cobros en tiendas de autoservicio.
Todas las oficinas de Recaudación de Renta reanudarán labores el día martes 2 de enero a las 8:00 de la mañana, por lo que las personas que quieran aprovechar los descuentos de enero del programa “Borrón y Cuenta Nueva”, pueden hacerlo en cualquier sucursal o a través de los medios alternos de pago.
La revalidación vehicular 2026 se podrá cubrir hasta el mes febrero, y los costos serán dados a conocer en próximos días, una vez que haya cambiado la Unidad de Medida y Actualización (UMA).
La Secretaría de Hacienda recuerda que, en el mes de enero, las multas por Actos de Ejecución Estatales 2023 y anteriores, los Recargos Estatales 2022 y anteriores, el Adeudo de engomado 2015 y anteriores, y el Adeudo de Derecho de Control Vehicular 2022, 2021, 2020, 2019, 2018, 2017 y 2016, tienen hasta un 70 por ciento de descuento.
En cuanto a las infracciones de tránsito no graves, quedan con un 50 por ciento de descuento; el costo de expedición de licencias de conducir tendrá un 30 por ciento de deducción, y hasta un 50 por ciento de descuento en el pago de derechos e infracciones de transporte, examen toxicológico, revisión física y mecánica de vehículos y revisión anual.

No fue una sorpresa, fue una confirmación, la vía corta a Parral cerró el año no con operativos, ni con detenciones, ni con resultados, sino con familias despojadas de sus vehículos a plena luz del día.
Exactamente lo contrario a lo que se supone debe garantizar el Estado.
Días antes, la Fiscalía General del Estado habría emitido un mensaje dirigido a paisanos y viajeros que regresan de Estados Unidos durante la temporada decembrina: eviten circular por esta carretera, sobre todo de noche.
El aviso, lejos de transmitir seguridad, reconocía implícitamente que la autoridad perdió el control de ese tramo carretero.
Pero la realidad fue todavía más cruda, los robos no ocurrieron de madrugada ni en la oscuridad, ocurrieron al mediodía, cuando el sol estaba en lo alto y el tránsito era constante.
Entonces queda claro que el problema no es el horario, sino la impunidad.
Hoy la lógica oficial parece invertida: en lugar de perseguir a los criminales, se advierte a los ciudadanos que no transiten; en lugar de recuperar el territorio, se normaliza el abandono.
¿El siguiente paso será pedirle a la gente que no viaje ni de día? ¿Cerrar carreteras para que los delincuentes operen con mayor comodidad?
Lo más grave es que no se trata de grupos invisibles, en la región es un secreto a voces quiénes operan, cómo lo hacen y por dónde se mueven.
A ciencia cierta y a vista de todos las autoridades saben quiénes son, pero la respuesta sigue siendo el silencio, la omisión y el comunicado tibio.
Mientras tanto, la carretera corta a Parral ya no es solo una vía de comunicación, es un símbolo del Estado rebasado, donde el miedo dicta las reglas y el ciudadano carga con la responsabilidad de cuidarse solo.
Aquí no falla la advertencia. Falla el Estado.

No fue una sorpresa, fue una confirmación, la vía corta a Parral cerró el año no con operativos, ni con detenciones, ni con resultados, sino con familias despojadas de sus vehículos a plena luz del día.
Exactamente lo contrario a lo que se supone debe garantizar el Estado.
Días antes, la Fiscalía General del Estado habría emitido un mensaje dirigido a paisanos y viajeros que regresan de Estados Unidos durante la temporada decembrina: eviten circular por esta carretera, sobre todo de noche.
El aviso, lejos de transmitir seguridad, reconocía implícitamente que la autoridad perdió el control de ese tramo carretero.
Pero la realidad fue todavía más cruda, los robos no ocurrieron de madrugada ni en la oscuridad, ocurrieron al mediodía, cuando el sol estaba en lo alto y el tránsito era constante.
Entonces queda claro que el problema no es el horario, sino la impunidad.
Hoy la lógica oficial parece invertida: en lugar de perseguir a los criminales, se advierte a los ciudadanos que no transiten; en lugar de recuperar el territorio, se normaliza el abandono.
¿El siguiente paso será pedirle a la gente que no viaje ni de día? ¿Cerrar carreteras para que los delincuentes operen con mayor comodidad?
Lo más grave es que no se trata de grupos invisibles, en la región es un secreto a voces quiénes operan, cómo lo hacen y por dónde se mueven.
A ciencia cierta y a vista de todos las autoridades saben quiénes son, pero la respuesta sigue siendo el silencio, la omisión y el comunicado tibio.
Mientras tanto, la carretera corta a Parral ya no es solo una vía de comunicación, es un símbolo del Estado rebasado, donde el miedo dicta las reglas y el ciudadano carga con la responsabilidad de cuidarse solo.
Aquí no falla la advertencia. Falla el Estado.
