El diputado Guillermo Ramírez, presidente del H. Congreso del Estado, emitió una declaración en la que estableció una postura clara y firme desde la perspectiva del derecho internacional frente a la situación que enfrenta Nicolás Maduro.
El legislador subrayó que este tema no debe abordarse desde la ideología ni como un conflicto de soberanía entre naciones, sino como un asunto de responsabilidad penal individual ante la ley.
“Yo hablo como mexicano y como ciudadano, desde el derecho internacional y no desde la ideología.
Lo que ocurre con Nicolás Maduro no es un debate de soberanía ni de intervención entre Estados; es un asunto de responsabilidad penal individual”, expresó Ramírez, al destacar que los principios jurídicos internacionales están diseñados para sancionar conductas, no para encubrir abusos de poder.
El presidente del Congreso señaló que Maduro no accedió al poder mediante un proceso democrático legítimo y que su permanencia responde a un régimen autoritario sin sustento ni de origen ni de ejercicio. Añadió que cuando un gobierno concentra el poder, controla o expropia medios de comunicación, limita la libertad de prensa y vulnera de forma sistemática los derechos fundamentales de su población, pierde cualquier base democrática.
Ramírez explicó que el derecho internacional prohíbe la agresión entre Estados, pero no impide que una persona sea investigada y juzgada por delitos graves de alcance transnacional. “No se juzga a Venezuela como país; se analiza la conducta de un individuo que enfrenta desde hace años acusaciones formales, investigaciones penales, alertas internacionales y señalamientos por crimen organizado y narcotráfico”, puntualizó.
Finalmente, el legislador afirmó que el derecho internacional existe para proteger a las víctimas, garantizar el acceso a la justicia y preservar el orden jurídico global, no para blindar a gobiernos autoritarios ni perpetuar la impunidad. “Como mexicano, estoy del lado de la legalidad, la democracia y los derechos humanos. La historia es clara: los regímenes autoritarios, tarde o temprano, caen”, concluyó.

Lo que está ocurriendo al interior de los grupos de aspirantes a cargos de elección popular deja ver un nivel de desconfianza que difícilmente puede justificarse pues la vigilancia entre ellos ya no es rumor, es práctica, pues trascendió que, una de las supuestas operadoras de Marco Bonilla, identificada como Mirna Rivas Martínez, estaría detrás de este seguimiento a otros perfiles que también buscan posicionarse dando un “marcaje” que habla más de inseguridad política que de estrategia…
El caso más reciente fue durante un evento enfocado en temas de seguridad a petición de los mismos vecinos de una colonia al sur de Chihuahua, y que fue encabezado por Gil Loya al que llegaron personas que sin vínculo aparente con la comunidad, pero con una instrucción clara escuchar y reportar, que sin embargo, no pasaron desapercibidas e inmediatamente fueron identificadas por los mismos vecinos que no lo expresaron en el momento pero si levantaron las sospechas de lo que hicieron en el lugar…
Lo que quizá no esperaban era que los propios vecinos detectaran su presencia, o por un acto de confrontación, sino por simple lógica y es que cuando alguien no pertenece al entorno, se nota y más aún cuando su interés no es participar, sino observar…
Las asistentes no fueron retiradas, pero su intención quedó expuesta conforme avanzaba el encuentro ya que mientras los ciudadanos hablaban de necesidades reales en materia de seguridad, ellas confirmaban que el objetivo no era sumarse, sino tomar nota e informar a detalle de los temas delicados que se abordaron…
Pero al constatar que este no era un evento político a medio evento se retiraron, no porque el tema dejara de ser importante, sino porque ya habían obtenido lo que buscaban, y ahí está el fondo del asunto pues mientras los ciudadanos piden soluciones, algunos actores políticos parecen más enfocados en vigilarse entre sí que en escuchar genuinamente como si fueran en búsqueda de ideas para promesas de campaña, esas que rara vez se cumplen…

Lo que está ocurriendo al interior de los grupos de aspirantes a cargos de elección popular deja ver un nivel de desconfianza que difícilmente puede justificarse pues la vigilancia entre ellos ya no es rumor, es práctica, pues trascendió que, una de las supuestas operadoras de Marco Bonilla, identificada como Mirna Rivas Martínez, estaría detrás de este seguimiento a otros perfiles que también buscan posicionarse dando un “marcaje” que habla más de inseguridad política que de estrategia…
El caso más reciente fue durante un evento enfocado en temas de seguridad a petición de los mismos vecinos de una colonia al sur de Chihuahua, y que fue encabezado por Gil Loya al que llegaron personas que sin vínculo aparente con la comunidad, pero con una instrucción clara escuchar y reportar, que sin embargo, no pasaron desapercibidas e inmediatamente fueron identificadas por los mismos vecinos que no lo expresaron en el momento pero si levantaron las sospechas de lo que hicieron en el lugar…
Lo que quizá no esperaban era que los propios vecinos detectaran su presencia, o por un acto de confrontación, sino por simple lógica y es que cuando alguien no pertenece al entorno, se nota y más aún cuando su interés no es participar, sino observar…
Las asistentes no fueron retiradas, pero su intención quedó expuesta conforme avanzaba el encuentro ya que mientras los ciudadanos hablaban de necesidades reales en materia de seguridad, ellas confirmaban que el objetivo no era sumarse, sino tomar nota e informar a detalle de los temas delicados que se abordaron…
Pero al constatar que este no era un evento político a medio evento se retiraron, no porque el tema dejara de ser importante, sino porque ya habían obtenido lo que buscaban, y ahí está el fondo del asunto pues mientras los ciudadanos piden soluciones, algunos actores políticos parecen más enfocados en vigilarse entre sí que en escuchar genuinamente como si fueran en búsqueda de ideas para promesas de campaña, esas que rara vez se cumplen…
