
El reciente reparto de cerca de 2,000 roscas de Reyes por parte de Andrea Chávez Treviño ha generado debate en redes sociales y entre ciudadanos de Ciudad Juárez, luego de que se difundiera el costo aproximado de los productos entregados y su comparación con el salario mínimo en la ciudad.
De acuerdo con precios comerciales, una rosca gourmet tiene un costo aproximado de 419 pesos. Al multiplicarse por las casi 2,000 unidades repartidas, el gasto total asciende a alrededor de 838,000 pesos.
La cifra contrasta con el salario mínimo vigente en Ciudad Juárez, que es de 440 pesos diarios. En términos prácticos, una sola rosca equivale casi a un día completo de trabajo de una persona que percibe el salario mínimo. El monto total del reparto representa más de cinco años de salario mínimo continuo.
La comparación ha provocado críticas por lo que algunos consideran un acto de promoción personal desconectado de la realidad económica de miles de trabajadores en la frontera. En redes sociales, usuarios cuestionaron el uso de recursos en “detalles” cuyo valor supera el ingreso diario de muchas familias, señalando que el gasto parece destinado principalmente a generar contenido para redes sociales.
El caso ha reavivado la discusión sobre la austeridad, el uso de recursos en actos públicos y la brecha entre la clase política y la ciudadanía, particularmente en una ciudad donde una parte importante de la población enfrenta condiciones laborales precarias.
Mientras tanto, el episodio deja una pregunta abierta en la opinión pública: ¿qué mensaje se envía cuando un gesto simbólico cuesta lo mismo que el trabajo diario de quienes se busca representar?