
Tras la presentación de la reforma electoral de la presidenta Claudia Sheinbaum, el ex presidente del Instituto Federal Electoral, Luis Carlos Ugalde, compartió su análisis de la propuesta, destacando que tiene una relevancia baja, a menos que se desmantele el INE, y que faltan algunos temas relevantes, como el tema del narcotráfico en las elecciones.
El texto dice lo siguiente:
Ayer solo se presentó texto de reforma constitucional. Faltan reformas legales. Sin ellas no se puede hacer un análisis completo. Por ejemplo, cambios a la estructura y al servicio de carrera del INE, los detalles de la asignación de plurinominales o qué pasará con el PREP.
Aunque se desecharon varios temas regresivos, lo cual es positivo, prevalecen algunos. Entre ellos la eliminación de 32 senadores plurinominales o que los partidos y el gobierno promuevan las consultas populares, incluida la revocación de mandato. Desmantelar el carácter permanente de la estructura territorial del INE vendría en las reformas legales y podría ser el gran riesgo de esta reforma.
La reducción del financiamiento de los partidos es una medicina inocua o equivocada para un problema real: la enorme corrupción que se ha gestado en el financiamiento ilegal de campañas políticas. Se trata de dinero por debajo de la mesa de contratistas, desvío de recursos públicos y dinero del crimen organizado. El dinero oficial que da el INE a los partidos es menor frente a ese gasto real. Las medidas de fiscalización que se proponen resultan insuficientes para atacar este problema.
Que se reduzcan tiempos oficiales a los partidos será bien recibido por la “spotización” de las campañas que genera hartazgo. Pero esos tiempos se los queda el gobierno. Entonces ahora podría haber “spotización” de promoción de logros del gobierno a favor del partido oficial, sea cual sea.
Las nuevas modalidades de elección de plurinominales en Diputados aparentemente no cambiarían la proporcionalidad, aunque falta ver detalles en la legislación secundaria, lo cual sería una buena noticia. Sin embargo, surge un problema: ahora la mitad de los plurinominales serían “elegidos por la gente” y tendrían que hacer campañas muy grandes. Los plurinominales se eligen a nivel de circunscripción, cada una con alrededor de 25 millones de electores y unos 60 distritos. En promedio habría alrededor de 100 candidatos plurinominales por partido en las cinco circunscripciones. La intención sería abaratar las elecciones, pero en realidad se encarecerían las campañas.
La gran omisión es cómo enfrentar la penetración del crimen organizado en las campañas. Ese es el mayor riesgo para la supervivencia de la democracia electoral y no está en la mesa de discusión.
La propuesta señala que para el 15 de mayo debería concluir la aprobación de esta reforma federal, así como las reformas a las leyes locales. Es decir, aprobación del Congreso federal y de al menos 17 congresos locales, y luego que cada congreso local haga reformas a sus normas, todo antes del 15 de mayo. Eso parece imposible a menos que se vulnere el debido proceso legislativo.
-su relevancia es baja; el daño al sistema electoral sería medio, aunque podría ser muy alto si se desmantela la estructura del INE; y la probabilidad de éxito es baja, aunque después podría venir un Plan B.