
Reuters.- Un sospechoso implicado en el tiroteo del jueves en la sinagoga Templo de Israel de West Bloomfield, Michigan, fue abatido a tiros, informó un agente de las fuerzas del orden, que agregó que no había niños heridos.
La Policía Estatal de Michigan había reportado más temprano el tiroteo.
No se dieron a conocer más detalles de inmediato, pero las imágenes aéreas de la sinagoga mostraban columnas de humo saliendo del techo del edificio. Un gran número de vehículos de la policía y los bomberos se congregaron en el lugar.
Según su página web, Temple Israel gestiona un centro de educación infantil que ofrece cuidado y educación a niños de hasta seis semanas de edad.
La prensa local reportó que los niños de la guardería, algunos de los cuales habían escapado a casas cercanas, estaban siendo trasladados en autobuses desde la sinagoga para reunirse con sus padres.

El director del FBI, Kash Patel, escribió en X que "el personal del FBI se encuentra en el lugar junto con sus socios en Michigan y está respondiendo a la aparente situación de atropello con vehículo y tirador activo en la sinagoga Temple Israel, en West Bloomfield Township, Michigan".
Las organizaciones judías de todo Estados Unidos han estado operando bajo medidas de seguridad reforzadas desde que las fuerzas estadounidenses e israelíes lanzaron ataques aéreos contra Irán el 28 de febrero, lo que desencadenó una guerra cada vez más intensa en Medio Oriente.
"Llevamos dos semanas hablando de la posibilidad, lamentablemente, de que esto ocurriera. Así que no ha faltado preparación", dijo a la CNN el sheriff del condado de Oakland, Michael Bouchard. "Además, todas las instalaciones judías de la zona van a tener mucha presencia adicional a su alrededor hasta que resolvamos esto".
El Templo de Israel se fundó en 1941 y ha crecido hasta contar con más de 12 mil miembros, según su página web.
Con información de Latinus.

Trascendió que tras el trágico suceso del pasado domingo en donde dos agentes estadounidenses fallecieron, pobladores de Polanco señalaron que las periciales de dicho accidente no se llevaron a cabo y qué únicamente subieron los cuerpos rápidamente por la pendiente del barranco antes que llegaran las demás autoridades.
Esto dejó aún más cuestionamientos, pues el director y los agentes, a quien ya señalaron medios estadounidenses como personal de la CIA, viajaban en una unidad NO blindada y en una zona de alto riesgo después de un importante operativo en el que se desmanteló uno de los más grandes laboratorios de drogas sintéticas incluso a nivel nacional, afectando claramente los intereses de grupos criminales con presencia fuerte en dicha zona.
Por si fuera poco, se señala a el director Oseguera Cervantes como un testigo protegido y se reitera que los elementos no eran capacitadores, sino que colaboraban con las autoridades chihuahuenses en operativos de Ojinaga y otras zonas, en donde incluso portaban armas de la FGE.
La camioneta Ford F-150 estalló debido a que llevaban bidones con gasolina, por lo que los cuerpos quedaron parcialmente calcinados, además se comentó que luego de esto se comenzó a buscar exhaustivamente equipo de los norteamericanos, sin precisar de qué se trataba.

A través de la columna Estrictamente Personal de Raymundo Riva Palacio, se señala que el fatal accidente carretero en donde murieron dos agentes estatales y dos de la embajada de Estados Unidos en Chihuahua, ha escalado hasta convertirse en un potencial conflicto diplomático y una crisis de seguridad nacional.
El accidente ocurrido en la zona que conecta los municipios de Guachochi y Morelos, dejó al descubierto la operación de agentes estadounidenses en territorio mexicano sin el conocimiento del Gobierno Federal.
El Fiscal César Jáuregui sostuvo que los fallecidos eran instructores que capacitaban a las fuerzas estatales en el uso de drones y tácticas de vigilancia, sin embargo, la capacitación en tecnología de drones no recae en la DEA, sino en el Ejército o la CIA.

Trascendió que tras el trágico suceso del pasado domingo en donde dos agentes estadounidenses fallecieron, pobladores de Polanco señalaron que las periciales de dicho accidente no se llevaron a cabo y qué únicamente subieron los cuerpos rápidamente por la pendiente del barranco antes que llegaran las demás autoridades.
Esto dejó aún más cuestionamientos, pues el director y los agentes, a quien ya señalaron medios estadounidenses como personal de la CIA, viajaban en una unidad NO blindada y en una zona de alto riesgo después de un importante operativo en el que se desmanteló uno de los más grandes laboratorios de drogas sintéticas incluso a nivel nacional, afectando claramente los intereses de grupos criminales con presencia fuerte en dicha zona.
Por si fuera poco, se señala a el director Oseguera Cervantes como un testigo protegido y se reitera que los elementos no eran capacitadores, sino que colaboraban con las autoridades chihuahuenses en operativos de Ojinaga y otras zonas, en donde incluso portaban armas de la FGE.
La camioneta Ford F-150 estalló debido a que llevaban bidones con gasolina, por lo que los cuerpos quedaron parcialmente calcinados, además se comentó que luego de esto se comenzó a buscar exhaustivamente equipo de los norteamericanos, sin precisar de qué se trataba.

A través de la columna Estrictamente Personal de Raymundo Riva Palacio, se señala que el fatal accidente carretero en donde murieron dos agentes estatales y dos de la embajada de Estados Unidos en Chihuahua, ha escalado hasta convertirse en un potencial conflicto diplomático y una crisis de seguridad nacional.
El accidente ocurrido en la zona que conecta los municipios de Guachochi y Morelos, dejó al descubierto la operación de agentes estadounidenses en territorio mexicano sin el conocimiento del Gobierno Federal.
El Fiscal César Jáuregui sostuvo que los fallecidos eran instructores que capacitaban a las fuerzas estatales en el uso de drones y tácticas de vigilancia, sin embargo, la capacitación en tecnología de drones no recae en la DEA, sino en el Ejército o la CIA.
