Instaurar el Reinado Social de Cristo o Ruina Pública

En estos tiempos recios y de confusión moral, donde la grey católica yace adormecida entre los cantos de sirena del liberalismo —sea de diestra o de siniestra, izquierda o derecha, revolucionarios o innovadores—, conviene alzar la voz con gravedad y celo apostólico: o se reconoce el señorío social de Cristo o se consuma la ruina del orden público. No hay senda intermedia que no desemboque en la corrupción de las costumbres y la disolución de la justicia.

Ya antaño fue advertido con sabiduría Pontificia que Cristo no es tan sólo Rey de las conciencias privadas, sino también de las naciones, de sus leyes y de sus magistrados; negarle tal imperio en la vida pública ha traído por fruto lo que hoy padecemos: inseguridad rampante, debilitamiento institucional, desprecio por la vida humana, ideologías demoníacas del wokismo y un erario saqueado por manos impías. ¿No es esto evidencia suficiente de que se ha desterrado a Dios del gobierno de los hombres?

El cristiano contemporáneo, por omisión o por tibieza, ha permitido que ideologías contrarias al orden natural y Divino ocupen los espacios de decisión. Con frecuencia se excusa bajo una falsa prudencia, diciendo que la religión no debe “mezclarse” con la política, como si el Creador hubiese renunciado a su dominio sobre el poder civil. Tal error no es inocente: es fruto de décadas de adoctrinamiento que han logrado que el creyente tema ejercer su deber ciudadano conforme a la verdad.

Más grave aún es la carencia de formación. Muchos fieles ignoran los principios más elementales de la Doctrina Social de la Iglesia y del recto entendimiento del poder civil. Así, votan, opinan y actúan guiados por pasiones o intereses inmediatos, sin advertir que contribuyen a sostener estructuras que lesionan el bien común. No basta la devoción en el templo si en la plaza pública se obra contra la ley de Dios.

Urge, pues, una restauración del entendimiento. Es menester que arzobispos, obispos y sacerdotes, con caridad firme, instruyan a los fieles en estas materias, no como quien propone una opción entre muchas, sino como quien transmite una obligación moral grave. El silencio pastoral en este ámbito ha favorecido la expansión de errores que hoy dominan la vida política.

Mas no todo ha de quedar en la enseñanza; es preciso pasar a la acción ordenada. La historia patria ofrece ejemplos luminosos de seglares que, con valentía, buscaron edificar estructuras políticas conformes a la fe, recordemos al Beato Anacleto González Flores. Ese proyecto, truncado por la persecución y la violencia, clama por ser retomado con prudencia y determinación. Formar cuadros, estudiar, organizarse y participar: he aquí las tareas inmediatas.

No se trata de imponer por la fuerza, sino de persuadir con la verdad y de legislar conforme a la ley natural, que no es patrimonio exclusivo de creyentes, sino fundamento universal de justicia. El bien común exige leyes que protejan la vida, fortalezcan la familia natural y tradicional, aseguren la equidad y ordenen la economía al servicio de la persona.

Si los católicos continúan ausentes o divididos, otros seguirán legislando contra Dios y contra el hombre. Si, en cambio, asumen su vocación pública con rectitud de intención y sólida formación, aún es posible restaurar el orden perdido. Porque donde Cristo reina, florece la justicia; y donde es desterrado, sólo queda la sombra del desorden.

Por, Sergio Bolio. 

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Mírame bien, porque ya estoy más cerca de lo que crees

Después del primer encontronazo entre los aspirantes a la candidatura por la alcaldía de Chihuahua, César Jáuregui y Santiago de la Peña, la tensión no se quedó en declaraciones y está brincó directo a las redes sociales…

 

Fue el propio De la Peña quien avivó la conversación al retomar “que no se ponga nervioso, le garantizo un rebase limpio…y por la derecha” realizada el día de ayer, pero más allá de repetir el mensaje, lo interesante vino con la forma…

 

Acompañó la publicación con una imagen de un espejo lateral izquierdo en plena carrera vehicular, con el mensaje “Santiago está más cerca de lo que parece”, rematada con un “así las cosas en Chihuahua capital”, publicación directa y nada inocente…

 

En este caso, el mensaje parece más que evidente de desventaja que intenta posicionar Jáuregui que está siendo respondida con una contraofensiva visual y discursiva.

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