
A ti ciudadano.
A lo largo del mundo, diferentes culturas y pueblos poseen un crisol de costumbres y eventos históricos que han conformado nuestro presente. No obstante, nada de ello sería posible sin las seis antiguas civilizaciones madre. En diferentes regiones del orbe, éstas generaron la base para la existencia de naciones posteriores. Una de aquellas culturas madre fueron los olmecas, quienes fueron el germen civilizatorio de los pueblos mesoamericanos que los siguieron, como teotihuacanos, mayas y mexicas.
En términos generales, las civilizaciones madre fueron las primeras culturas que de forma original, establecieron patrones que otros pueblos posteriores siguieron. Las antiguas naciones que son consideradas dentro de esta categoría son los sumerios, el antiguo Egipto, la cultura de Mohenjo-Daro, la antigua China, la cultura chavín y la cultura olmeca. Estos pueblos crearon innovaciones únicas que se mantuvieron en la posteridad como la agricultura, la escritura, las leyes, los calendarios y las ciudades.
Así mismo, estas culturas se corresponden con las llamadas «cunas de la civilización». Dicha denominación nombra a las regiones históricas donde surgieron estos pueblos de manera independiente. Es así que Mesopotamia (sumerios), el delta del río Nilo (Egipto), el Valle del Indo (Mohenjo-Daro), el valle entre los ríos Huang He y Yangtsé (China), Mesoamérica (olmecas) y los Andes (chavín) fueron los puntos donde estas civilizaciones se desarrollaron.
La cultura olmeca es considerada a hoy en día una de las civilizaciones madre del mundo. Y es que a partir de ella surgieron los patrones característicos de toda la región histórica de Mesoamérica. El pueblo olmeca fue capaz de modificar su entorno geográfico y establecer allí un espacio humano, es decir, una arquitectura y un paisaje. Dicha distribución artificial del espacio estuvo cargada de un significado religioso y cósmico. Por ello crearon una forma de urbanidad, es decir, de construir y vivir una ciudad.
A partir del nacimiento de la ciudad, la cual seguía la idea de la montaña sagrada (altépetl en nahuátl), los olmecas crearon en sus poblaciones los patrones civilizatorios que en periodos posteriores seguirían los pueblos que habitaron Mesoamérica. Las características que establecieron fueron:
•Los templos piramidales y la arquitectura ceremonial.
•Los juegos de pelota.
•Expresiones artístico-religiosas monumentales y pétreas.
•Una religión y una cosmovisión centradas en los elementos cíclicos de la naturaleza como la tierra, el Sol, la lluvia.
•La agricultura y el cultivo del maíz.
•Un calendario solar de 365 días y un calendario ritual de 260 días.
•Una escritura jeroglífica.
•Una sociedad jerarquizada por estamentos que cumplían roles simbólicos y materiales.
•Comercio a largas distancias.
Saber que los olmecas fueron una de las civilizaciones originarias del mundo y la cultura madre de Mesoamérica es muy importante. Más allá de conocer un dato interesante, esto desmiente aquellas voces que dicen que en la región mesoamericana, de la cual formó parte México, no existió civilización hasta la llegada de los conquistadores y colonizadores de Europa.
En realidad nuestro país así como nuestros vecinos, Guatemala, Belice, Nicaragua, El Salvador, Honduras y Costa Rica, fueron el asiento de las culturas prehispánicas que conformaron una civilización entera, única y distinta a otras. Por si fuera poco, diversos de aquellos elementos ancestrales perviven en nuestro presente, otorgándole una identidad cultural e histórica única a la República Mexicana.
Y así es como México es una potencia cultural! Los olmecas, junto a las antiguas culturas china, india, egipcia, mesopotámica y la cultura chavín, es una de las 6 civilizaciones madre del mundo.
Por, Víctor Hugo Estala Banda.