
NUEVA YORK (AP) — La mujer en el centro del caso de violación de Harvey Weinstein, que ha sido juzgado repetidamente, declaró, por tercera vez, el martes que el exmagnate de Hollywood la atrapó en una habitación de hotel en Nueva York y la agredió, ignorando sus súplicas de que no hiciera nada sexual.
Jessica Mann les dijo a los jurados, sollozando: "Dije 'no' una y otra vez, e intenté irme. Él simplemente me trató como si me poseyera".
Mann, de 40 años, es estilista y actriz. Rinde su declaración seis años después de que relató por primera vez ante un jurado su versión de una relación consensuada, aunque complicada, que derivó en una violación.
Weinstein, el productor de cine ganador del Oscar que se convirtió en un símbolo del movimiento #MeToo contra la mala conducta sexual, observó con semblante fijo, a veces bebiendo agua, mientras Mann detallaba lo que, según ella, él le hizo en una habitación de hotel en Manhattan en 2013.
Weinstein, ahora un recluso de 73 años, niega haber agredido sexualmente a alguien y apela sus condenas por delitos sexuales derivadas de acusaciones de otras mujeres en casos en ambas costas de Estados Unidos. Sus abogados aún no han tenido la oportunidad de interrogar a Mann en este nuevo juicio, pero han sostenido que todo lo que ocurrió entre ambos fue consensuado.
Fue declarado culpable en 2020 por violar a Mann, logró que se anulara esa condena y luego un jurado no alcanzó un veredicto en un nuevo juicio el año pasado.
Los jurados observaron atentamente, varios con bolígrafos listos para tomar notas, mientras Mann ofrecía un segundo día de testimonio que a veces la llevó a las lágrimas, como ocurrió en los dos juicios anteriores. En algunos momentos del martes, le preguntaron si quería un receso, pero ella lo rechazó.
Mann conoció a Weinstein en una fiesta en el área de Los Ángeles a principios de 2013, cuando había hecho algunos trabajos como actriz, pero esperaba una gran oportunidad.
Según su testimonio, él mostró interés en su carrera y luego la buscó para encuentros que alternaban entre consejos profesionales, invitaciones a eventos glamorosos de la industria e insinuaciones que incomodaban a Mann, pero que ella no rechazó. En un momento, de acuerdo con su relato, tuvo una "crisis" emocional que puso fin a un episodio en el que estaban Weinstein y otra mujer.
Pese a esa angustia, Mann decidió tener una relación sexual consensuada con el productor, que entonces estaba casado. Explicó el martes que le habían enseñado que "esto es simplemente normal en los hombres, que sean así, y yo pensé que quizá al estar en una relación con él me sentiría mejor".
A veces, dijo, Weinstein era encantador y la hacía sentirse valorada; otras veces, ella se sentía humillada por sus conversaciones sobre prácticas sexuales. Y "si se le decía que no o algo así, era como si saliera este lado monstruoso" de un hombre exigente que alardeaba de su influencia en Hollywood.
Poco después de que comenzó su relación, Weinstein sorprendió a Mann al presentarse antes de un desayuno planeado con ella y otras personas en Nueva York, adonde ella había ido aprovechando el viaje de trabajo de una amiga, contó. Weinstein tomó una habitación en el hotel de Mann, aunque ella protestó en la recepción que no necesitaban una, según ella y un exempleado del hotel que declaró anteriormente en el juicio.
Mann dijo que, después de que Weinstein le espetó que no lo avergonzara, lo acompañó a la habitación con la esperanza de arreglar las cosas en privado. Pero, recordó, "no me estaba escuchando; solo me estaba diciendo que me desnudara". Contó que suplicó: "Por favor, no. No quiero", e intentó dos veces abrir la puerta, pero Weinstein, más alto y corpulento, la cerró de golpe, le agarró las muñecas y se las mantuvo cruzadas frente al rostro.
"Eso fue realmente aterrador, así que recuerdo como que... simplemente me apagué y me rendí, porque había estado luchando y discutiendo. Así que obedecí", declaró, tras lo cual se desnudó y acostó en la cama.
Tras ir al baño, Weinstein regresó y la violó, afirmó.
Después, dijo, bajó con él a desayunar con sus amigos, sintiéndose en shock, pero sin mostrarlo externamente.
Mann no le contó a nadie, en ese momento, sobre la presunta violación. Aceptó la invitación de Weinstein para extender su viaje, asistir a una proyección de una película y tomar el té con él y su hija.
"Solo quería que todos actuaran como si todo fuera normal", manifestó.
Con información de: Proceso.