
Por, Ruth Sánchez
Tengo derecho a matar a la persona que no quiero en mi vida porque tengo derecho a elegir,
Tengo derecho a eliminar de esta vida a la persona que interviene en mi libre desarrollo de la personalidad, esa que siempre se queda con los asensos que quiero.
Tengo derecho a matar legalmente porque al cabo que la gente mata, y pues el algo que si va a pasar de todas maneras de forma clandestina, pues que mejor que se haga con todo lo que se necesita para no correr riesgos.
¿Suena absurdo verdad?
Entonces ¿por qué no suena tan absurdo decir que tengo derecho a elegir si la persona a la que quiero asesinar es mi bebé en mi vientre
¿Cuál es la diferencia con mi bebé recién nacido que no me deja dormir por las noches? O ¿irme de fiesta con mis amigas?
¿Por qué es socialmente tenemos que justificar el terminar con mi embarazo porque el bebé interfiere con mi libre desarrollo de la personalidad? ¿por qué no estaba en mis planes?
¿Cómo es permitido justificar el que se cometa un mal legalmente solo porque ya se comete ilegalmente?
¿Por qué esto no nos suena absurdo? Sobre todo, cuando es un inocente el que paga el precio de sangre.
¿En que momento empezamos a deshumanizarnos? ¿En qué momento comenzamos a legalizar y querer permitir el mal?
No podemos legalizar algo que esta mal.
Con esto, no quiero decir que no se tiene que atender las situaciones que llevan a una mujer a tomar estas decisiones, al contrario, la solución no es generar un mal sobre otro mal, la solución es prevenir ese mal, y no se previene enseñando a los menores de edad a tener relaciones sexuales por “placer”, no se previene promoviendo el ejercicio sexual como si fuéramos animalitos en celo, menos aún promoviéndolo con los menores de edad; necesitamos empezar a concientizar a nuestros niños y adolescentes y por supuesto a los adultos, de la importancia y la relevancia que tiene el uso del patrimonio sexual, y de las consecuencias físicas, mentales y porque no, espirituales, de lo que implica el correcto o incorrecto ejercicio del patrimonio sexual.
Vamos México, eres el águila que devora serpientes.