
“La seguridad sin libertad es esclavitud, la libertad sin seguridad es anarquia¨- Edmund Burke.
Por: César de la Garza Licón
Estamos en tiempos donde sorprenderse ya es un asunto complicado. Aún no llega el momento oficial, pero los diferentes partidos políticos, a través de sus aspirantes a puestos de elección popular, ya buscan desesperadamente cómo aparecer en la pantalla. Su objetivo, estar en todos los medios posibles, ser publicados en cualquier espacio de comunicación; el fin supremo es hacer presencia haciendo ruido.
Para cualquier aspirante a una candidatura es vital el espacio que genera un medio de comunicación, llámese televisión, radio, periódico o, ahora con más fuerza, los portales digitales y las redes sociales. El uso de las redes facilita que el aspirante presente su propuesta o plataforma, pero creo firmemente que hay de declaraciones a declaraciones. No es lo mismo escuchar a una aspirante reprochando ausencia de la gobernadora durante las últimas dos semanas, que atender a la ocurrencia de ceder el Edificio Centinela al Infonavit.
Pongámonos serios. La Torre Centinela es el centro de mando de seguridad más ambicioso en México. Está equipado con más de 10 mil cámaras, drones y sistemas de reconocimiento facial avanzados, destinados a vigilar todo el estado de Chihuahua en tiempo real y con tecnología de primer mundo. Su ubicación estratégica en Ciudad Juárez le permite vigilar carreteras, cruces fronterizos y ciudades clave, además de facilitar el intercambio de información de inteligencia entre corporaciones mexicanas y estadounidenses.
No es el único centro de mando en el país; contamos con ejemplos como el C5i en Hidalgo y el C5 de la Ciudad de México. Sin embargo, la diferencia crucial de estas dos últimas estructuras con el Edificio Centinela es que este último apunta al combate del crimen organizado transnacional, mientras que los C4 y C5 tradicionales se centran en la seguridad ciudadana local. El proyecto Centinela es único en su tipo porque reúne la colaboración de agencias de los Estados Unidos como el FBI, la DEA y la CBP.
¿Cómo es posible proponer con ligereza vender esta torre de la seguridad al Infonavit para convertirla en vivienda social? ¡Por Dios! Se critica su costo y se alega que tiene fallas operativas.
Tengamos seriedad: este edificio cuenta con una función perfectamente justificada y viene a abonar a la paz y tranquilidad que otros estados —como Sinaloa— lamentablemente no logran obtener debido a sus graves crisis de violencia. Si quieres tener resultados diferentes en seguridad, tienes que hacer las cosas de forma diferente.
No se vale mentirle a la ciudadanía solo por participar en la contienda o por ganar una nota de prensa. Con una propuesta así perderíamos muchísimo dinero público, pero perderíamos aún más en materia de inteligencia y seguridad para nuestro estado. La seguridad es el pilar que permite atraer la inversión extranjera, nos da la confianza para invertir en nuestros propios negocios e invita a las familias a recorrer con tranquilidad las avenidas comerciales.
Si los candidatos buscan un espacio “libre” en los medios de comunicación, que sean innovadores y ocupen esos micrófonos con propuestas reales, no populistas o con declaraciones absurdas que no abonan en nada.
Si hay dudas legítimas sobre el costo de la torre, promuevan que se investigue a fondo. Pero no propongan tirar a la basura años de inversión en la Torre Centinela. Es una realidad que se requieren casas habitación, pero la vivienda social no debe habilitarse desmantelando las estrategias del gobierno diseñadas para combatir a los malos.