
M. Arq. Mario C. Contreras Figueroa, Bitácora Urbana
Ciudad Juárez llegará a 2036 con dos futuros posibles. Ambos parten de la misma realidad: un municipio que en 2020 tenía 1,512,450 habitantes, una economía industrial vinculada con Estados Unidos y una vida cotidiana estrechamente relacionada con El Paso y el sur de Nuevo México. La diferencia estará en las políticas sostenidas durante la próxima década.
En el primer escenario, Juárez habrá seguido extendiendo su superficie, alejando vivienda y empleo, aumentando la dependencia del automóvil y resolviendo los problemas cuando ya son urgentes. En el segundo, habrá consolidado una política de movilidad, desarrollo urbano, agua, economía regional y gobernanza binacional.
El Plan de Desarrollo Urbano Sostenible publicado en 2024 plantea contrarrestar el modelo de ciudad “distante, dispersa y desconectada” mediante consolidación urbana, accesibilidad y control de la expansión. El debate consiste en decidir si Juárez seguirá administrando rezagos o comenzará a modificar sus causas.
Si las tendencias continúan, en 2036 habrá más población, más vehículos y mayores distancias entre vivienda, trabajo, educación y servicios. El suelo periférico puede parecer barato, pero obliga a extender agua, drenaje, alumbrado, seguridad y transporte. Para las familias, ese ahorro inicial se convierte en gasto permanente de tiempo y movilidad.
El informe Así Estamos Juárez reportó que en 2022 circulaban 556,718 automóviles particulares frente a 3,884 autobuses de uso público. Mientras el parque vehicular crecía, la oferta de autobuses disminuía ligeramente. Esa tendencia explica por qué el transporte colectivo sigue utilizándose más por necesidad que por conveniencia.
Sin una expansión consistente del BRT, con rutas troncales, alimentadoras y transporte de personal coordinados, los recorridos seguirán siendo largos e inciertos. La encuesta ciudadana de 2024 mostró una mejor valoración del sistema semimasivo que de las ruteras tradicionales, pero confirmó que calles y transporte continúan entre los servicios que más afectan la experiencia urbana. Aquí hay que hacer notar que, en el proyecto original del BRT Juárez, todavía faltan varias etapas de construir.
Los cruces fronterizos seguirán siendo otro punto crítico. Una espera prolongada altera entregas industriales, horarios laborales, comercio, turismo, consultas médicas y relaciones familiares. Los datos de la Bureau of Transportation Statistics confirman la relevancia de El Paso-Ysleta para la carga por camión y de El Paso del Norte como nodo ferroviario, en horarios restringidos.
A esta realidad se suma una reconfiguración ya decidida. La alternativa seleccionada por la General Services Administration (GSA) para modernizar el Puente de las Américas elimina permanentemente las operaciones comerciales de carga. Aunque inicialmente se manejó 2027 como inicio de la transición, el calendario oficial actualizado prevé comenzar la construcción en 2028 y concluirla en 2031. La fecha exacta del cierre operativo dependerá de la ejecución, pero la redistribución hacia Zaragoza-Ysleta, Guadalupe-Tornillo y San Jerónimo- Santa Teresa deberá prepararse con anticipación.
El cambio puede reducir tránsito pesado y contaminación en El Chamizal, pero también trasladar filas, emisiones y riesgos hacia otros sectores. No debe tratarse como un asunto aislado del puente. Implica ampliar accesos, ordenar patios y centros logísticos, modernizar aduanas, fortalecer la inspección anticipada y mejorar las conexiones carreteras y ferroviarias de los cruces que recibirán la carga.
Juárez mantendrá su peso manufacturero, pero el reto será avanzar del ensamblaje hacia ingeniería avanzada, automatización, semiconductores, dispositivos médicos, electromovilidad y desarrollo de proveedores. Data México identifica entre sus exportaciones relevantes equipos de procesamiento de datos, cables eléctricos e instrumentos médicos. Esa estructura ofrece una base para generar mayor valor local si universidades, empresas y centros tecnológicos trabajan con una agenda común.
El segundo futuro parte de una idea inevitable: Juárez y El Paso pertenecen a países distintos, pero funcionan como una región. Comparten aire, agua, familias, cadenas productivas, emergencias y tiempos fronterizos. El Comité Consultivo Conjunto para la Calidad del Aire de Paso del Norte demuestra que la cooperación binacional ya cuenta con mecanismos técnicos que pueden ampliarse hacia movilidad, logística, agua y crecimiento territorial.
En 2036, los cruces tendrían que operar como un solo sistema. Vehículos particulares, peatones, transporte público y carga contarían con procesos diferenciados e información en tiempo real. La carga utilizaría reservaciones, inspecciones anticipadas y programas ampliados de usuarios confiables. San Jerónimo- Santa Teresa y Guadalupe- Tornillo complementarían a Zaragoza- Ysleta, evitando que toda la presión logística recaiga en un solo corredor.
El objetivo no sería una frontera sin controles, sino una frontera más segura y previsible. Seguridad y eficiencia no son opuestas: una operación organizada permite inspecciones más inteligentes y reduce el costo económico de las filas.
La transformación urbana comenzaría por contener la expansión dispersa. La vivienda nueva debería localizarse cerca de corredores BRT, zonas de empleo y servicios. Los desarrollos alejados tendrían que asumir el costo real de extender infraestructura, mientras se recuperan viviendas abandonadas, lotes baldíos y sectores consolidados.
Juárez tendría varios centros urbanos. Cada sector debería contar con escuelas, comercio, salud, espacios públicos y servicios próximos. La meta no sería que toda la población trabajara cerca de casa, sino que muchas actividades cotidianas pudieran realizarse sin atravesar toda la mancha urbana.
El BRT sería la columna vertebral de la movilidad, pero no funcionaría aislado. Rutas alimentadoras, transporte de personal, banquetas, cruces seguros y redes ciclistas tendrían que formar un solo sistema. Las estaciones necesitarían sombra, iluminación, accesibilidad universal, seguridad, pago integrado y frecuencias verificables.
La seguridad vial debe ocupar un lugar central. En 2024 se documentaron miles de incidentes en las calles de Juárez y se señaló que el plan de integración ciclista con el transporte público seguía sin materializarse plenamente. La ciudad no puede aspirar a una movilidad moderna si caminar o pedalear continúa siendo una actividad de alto riesgo.
El agua será otro límite decisivo. CONAGUA clasifica al acuífero Valle de Juárez en una zona de disponibilidad muy restringida y reconoce a la JMAS como su principal usuario para abastecimiento urbano. Esto obliga a vincular crecimiento, industria y vivienda con eficiencia en redes, reúso de agua tratada, captación pluvial y protección de acuíferos.
También será necesario recuperar arroyos, acequias y zonas de infiltración como infraestructura ambiental. El agua pluvial no debe tratarse únicamente como un problema de inundaciones, sino como parte de la identidad histórica y de la solución territorial de una ciudad desértica.
La transformación requerirá continuidad: contener la expansión, consolidar corredores BRT, preparar la redistribución de carga fronteriza, gestionar conjuntamente aire y agua, fortalecer proveedores locales, vincular universidades e industria y evaluar resultados mediante indicadores verificables.
Juárez no puede dejar de ser frontera. Su futuro depende de aprovechar esa condición sin permitir que la actividad económica conviva indefinidamente con largos traslados, calles inseguras y servicios desiguales.
En 2036, Juárez podría seguir creciendo más rápido de lo que logra organizarse. O podría convertirse en una metrópolis fronteriza donde la industria, la logística y la integración binacional se traduzcan en tiempo recuperado, movilidad digna, espacio público y mejor calidad de vida.
La diferencia no estará en un proyecto aislado. Estará en sostener durante diez años una misma dirección. Porque la planeación urbana es a la ciudad lo que el aire a Juárez: casi no se percibe cuando existe, pero su ausencia termina afectándolo todo.
Referencias técnicas y de contraste: INEGI, Censo de Población y Vivienda 2020; Secretaría de Economía, Data México, perfil de Juárez; IMIP, Plan de Desarrollo Urbano Sostenible del Centro de Población de Ciudad Juárez, publicado en 2024; Plan Estratégico de Juárez, Así Estamos Juárez 2024 y 2025; U.S. Bureau of Transportation Statistics; U.S. General Services Administration, Record of Decision y calendario actualizado del proyecto de modernización del Bridge of the Americas; U.S. EPA, Programa Frontera 2025 y Comité Consultivo Conjunto para la Calidad del Aire de Paso del Norte; Conagua, disponibilidad del acuífero Valle de Juárez. Como contraste periodístico se revisaron notas de El Heraldo de Juárez, Circuito Frontera, Norte Digital y NetNoticias sobre movilidad, transporte, agua, seguridad vial y redistribución de carga. Los escenarios a 2036 son prospectivos y no constituyen proyecciones oficiales.