
Por: Dalila Flores Gutiérrez
La Secretaría de Educación Pública da a conocer año con año el calendario correspondiente al ciclo escolar próximo, con el objetivo de especificar los días efectivos de clase para los alumnos de educación básica cubriendo como mínimo 185 días y máximo doscientos días.
Es la Ley General de Educación la que determina que la SEP de forma exclusiva establecerá el calendario escolar aplicable en toda la República Mexicana y que determinará, además de los días efectivos de clase, las fechas de vacaciones de diciembre, de semana santa y el receso educativo durante el verano.
Hablar de receso educativo en verano, implica que los maestros en servicio del nivel de educación básica (preescolar, primaria y secundaria) dejan de asistir a las escuelas, pero se mantienen disponibles y atentos al llamado de sus autoridades en caso de requerirse atender cualquier asunto de emergencia.
En este ciclo escolar, según lo determinaron las autoridades educativas del Estado de Chihuahua, el receso educativo de verano iniciará este próximo lunes 6 de junio, y regresarán a las escuelas en el mes de agosto los trabajadores de educación para asistir a cursos y a la fase intensiva del Consejo Técnico Escolar.
El trabajo que se realiza dentro de las escuelas en el país, es desgastante física, mental y emocionalmente, debido a que durante las horas laboradas se mantiene un estado de alerta por la alta responsabilidad que se tiene frente a los padres de familia y la sociedad en general por tener a cargo un numeroso grupo de niños, niñas y adolescentes.
Además, estar frente a un grupo durante horas, implica poner en acción conocimientos de didáctica, áreas específicas (matemática, español, etc.), psicología, reconocer necesidades de los alumnos no solo pedagógicas, sino además necesidades emocionales que en muchas ocasiones deben solventarse para generar un ambiente sano y de confianza dentro del aula. Es así, como el docente realiza diariamente una serie de actividades simultaneas que complejizan su labor.
Según un estudio realizado en 2025, el maestro enfrenta día con día, además de la ejecución propia de las sesiones de aprendizaje, tareas de planificación pedagógica, elaboración de material educativo, coordinación con colegas y superiores, comunicación con los padres, cuidado y mantenimiento de la escuela, e incluso actividades sociales y de integración.[1]
El agotamiento generado por este trabajo docente durante meses, tiene nombre y se llama burnout. Este es un síndrome causado por el estrés en el trabajo con implicaciones emocionales, físicas y psicológicas que, de no ser tratado de forma adecuada, puede tener consecuencias graves en la salud.
Según diversas investigaciones psicológicas, el burnout que viven los docentes y otros trabajadores dentro del sistema educativo, se ha convertido en uno de los problemas de salud que en los últimos años ha provocado la renuncia de un número creciente de profesionales de la educación.[2]
Por tanto, un receso educativo para los maestros cobra sentido y una gran relevancia para el buen funcionamiento de las instituciones educativas en el país.
Es un requerimiento fundamental para asegurar un cuerpo docente, sano mental y emocionalmente que sea capaz de laborar de forma acertada y eficaz con un estado anímico fuerte.
El receso de verano no es un lujo, es una necesidad para la recuperación física, mental y emocional de los maestros que cada año escolar son la fuerza vital del sistema educativo.
COLOR: Lavanda
Este color de tonalidad morada, se relaciona con la relajación, la disminución del estrés, el equilibrio emocional y la paz interior, todo ello necesario alcanzar en este periodo de receso escolar.
[1] Carlos Manuel Escobar Galindo et al. Riesgos psicosociales y calidad de vida en docentes de educación especial: evidencia de Perú e implicaciones para América Latina.
[2] Baldeón, M. et al. Síndrome de Burnout: Una revisión sistemática en Hispanoamérica. Revista LATAM. DOI: https://doi.org/10.56712/latam.v4i1.378