
Por: Regidora Isela Martínez Díaz
Coordinadora de la Fracción Edilicia del PAN en el H. Ayuntamiento de Chihuahua
Presidenta de la Comisión de Participación Ciudadana y Sociedad Civil Organizada
Pocas necesidades son tan evidentes para quienes vivimos en Chihuahua como la urgencia de ampliar y modernizar la infraestructura vial de nuestra ciudad. Mientras la población ronda el millón de habitantes, diariamente circulan cerca de 750 mil vehículos, una cifra que refleja el enorme crecimiento del parque vehicular y la presión que hoy soportan nuestras principales avenidas.
Durante años, la falta de nuevas vialidades ha provocado que miles de familias pierdan tiempo, combustible y calidad de vida atrapadas en el tráfico. Es por ello que la movilidad dejó de ser un asunto de comodidad para convertirse en un factor determinante para la competitividad, el desarrollo económico y la calidad de vida de las y los chihuahuenses.
La construcción de la vialidad Luis H. Álvarez, conocida como Poniente 5, representa una de las obras de infraestructura más importantes para el futuro de Chihuahua. No se trata de un proyecto improvisado ni de una ocurrencia de última hora; su trazo forma parte del Plan de Desarrollo Urbano desde hace años. Sin embargo, el elevado costo de la obra y la complejidad derivada de la propiedad de los terrenos por donde cruza son factores que habían impedido su cristalización.
Hoy esa realidad ha cambiado. La necesidad de construir esta vialidad es inaplazable, pues para miles de habitantes del norte y poniente de la ciudad el Periférico de la Juventud se ha convertido prácticamente en la única alternativa de conexión, generando congestionamientos cada vez más severos y afectando la calidad de vida de quienes lo utilizan todos los días.
Por ello resulta relevante que la gobernadora María Eugenia Campos Galván y el alcalde Marco Bonilla Mendoza hayan decidido impulsar una primera etapa del proyecto mediante una inversión aproximada de 300 millones de pesos para construir alrededor de tres kilómetros. Se trata del primer paso de una obra que puede transformar la movilidad de Chihuahua durante las próximas décadas.
Para hacerlo posible, el Gobierno Municipal requiere contratar un crédito cercano a los 150 millones de pesos y Chihuahua capital cuenta con finanzas sanas, una sólida capacidad de pago y una buena calificación crediticia, por lo que un financiamiento bien administrado y destinado a infraestructura estratégica puede convertirse en una herramienta responsable para acelerar el desarrollo de la ciudad.
No obstante, el proyecto permanece detenido porque la autorización corresponde al Congreso del Estado. Es precisamente ahí donde la discusión ha dejado de centrarse en las necesidades de movilidad de los chihuahuenses para trasladarse al terreno de la confrontación política.
Desde la perspectiva de quienes respaldan esta obra, el grupo parlamentario de Morena ha retrasado el análisis de la solicitud con el argumento de evitar que la próxima administración reciba nueva deuda pública, además de una constante negativa a abrir un espacio para que el alcalde exponga directamente los alcances y beneficios del proyecto.
Toda oposición tiene el derecho y la obligación de cuestionar, revisar y exigir transparencia en el uso de los recursos públicos; eso fortalece la democracia. Sin embargo, existe una diferencia importante entre fiscalizar una obra y bloquear su discusión. Los ciudadanos merecen un debate técnico, abierto y responsable, donde prevalezcan los argumentos y el interés público por encima de las diferencias partidistas.
La infraestructura no tiene colores políticos. Las vialidades no distinguen por quién votó quien las utiliza, y quienes enfrentan diariamente el tráfico solo esperan soluciones que les permitan llegar más rápido y con mayor seguridad a sus destinos.
Es muy probable que la construcción de la Poniente 5 forme parte de la agenda y de las promesas de quienes competirán por la alcaldía de Chihuahua el próximo año. Precisamente por ello, iniciar la obra desde ahora no solo sería un acto de empatía con las miles de personas que padecen todos los días las consecuencias de una movilidad insuficiente y que no pueden darse el lujo de esperar a que pasen los tiempos político-electorales.
Iniciar esta obra también sería una muestra de responsabilidad, congruencia y visión de Estado de quienes hoy tienen la representación de esta sociedad y la obligación de responder a una demanda legítima: construir las alternativas de movilidad que Chihuahua necesita.