
El problema del Instituto Mexicano del Seguro Social no está en el consultorio ni viste bata. Está en quienes administran el presupuesto, compran medicamentos y deben garantizar personal, equipo e insumos suficientes.
Los datos muestran cuándo comenzó el deterioro. En 2018, el Instituto dejó sin surtir 1.47 millones de recetas. En 2019, primer año del Gobierno Federal de Morena y antes de la pandemia, la cifra aumentó a 5.04 millones. Entre 2019 y 2024 se acumularon 65.2 millones de recetas no surtidas.
La pandemia explica el momento más crítico, pero no el inicio. En 2024 quedaron sin surtir 4.53 millones de recetas, equivalentes a 11.58 millones de piezas. Fue una mejoría frente a 2021, pero todavía significó tres veces el nivel de 2018.
En Chihuahua, el desabasto no es una estadística lejana. En julio de 2026, derechohabientes de la Unidad de Medicina Familiar número 62 en Ciudad Juárez denunciaron estantes semivacíos y falta incluso de paracetamol. Mientras el Gobierno Federal presume abasto, los pacientes siguen saliendo con la receta, pero sin la medicina.
El problema comienza antes de la farmacia. Los derechohabientes también enfrentan falta de citas, consultas diferidas y largas esperas para recibir atención especializada. En 2024, el tiempo promedio de espera en el Seguro Social fue de 79 minutos, frente a 25 en los servicios privados. Cuando una consulta se retrasa, también se retrasa el diagnóstico y el tratamiento.
El costo termina en las casas. Entre 2018 y 2024, el gasto de bolsillo de las familias en salud aumentó 41.4 por ciento en términos reales y su gasto en medicamentos creció 116 por ciento. El trabajador paga su cuota y, cuando el Instituto falla, vuelve a pagar por atención o medicinas.
Culpar a médicos y enfermeras es una injusticia. En el Hospital General Regional número 66 de Ciudad Juárez, el personal protestó por falta de medicamentos, termómetros e insumos y denunció que debía comprar sus uniformes.
Ellos no administran el presupuesto, no realizan las compras ni distribuyen medicamentos. La responsabilidad corresponde al Gobierno Federal de Morena y a la dirección del Seguro Social. Médicos y enfermeras son quienes sostienen la atención y dan la cara cuando el sistema falla.
El problema no son quienes atienden con lo que tienen. El problema es un Gobierno que presume cuánto compra, pero no explica por qué la cita, la consulta y la medicina siguen sin llegar a tiempo.