
Patricio Deandar Solís
Semana movida para el sistema de procuración de justicia. El huachicol fiscal alcanzó al exgobernador de Baja California, Ernesto Ruffo Appel. Aquel que parecía la figura moral invencible del blanquiazul. Un político que bajo todo cálculo público ganó la gubernatura de su Estado haciendo valer el voto de los ciudadanos. Cobró la deuda que se tenía con Pancho Barrio aquí en Chihuahua. ¿Dónde deja parado al panismo?
Esta semana también salieron de la FGR dos piezas importantes en menos de 48 horas. Ulises Lara, fiscal de Investigación de Asuntos Relevantes y Óscar Langlet, titular de la Fiscalía Especial en Investigación de Delitos Cometidos por Servidores Públicos y contra la Administración de la Justicia. ¿Qué está pasando ahí adentro?
Hoy Baja California se encuentra dentro del ojo público. Solo es una pizca de las próximas detenciones importantes que están por venir los próximos días. El lunes próximo se le dicta sentencia al Mayo Zambada, y a partir de ahí no van a parar los operativos. Se percibe al estado Mexicano y a sus instituciones de justicia como débiles, pero ahí la llevan. No encarcelan a Rocha y su séquito de malandros porque no le conviene a la alta cúpula morenista, pero en todo lo demás, andan chambeando. Sinaloa tuvo una reducción de la violencia en un 44%.
Hace unos meses en esta misma columna hablé acerca de una “cloaca” que tarde o temprano se iba a destapar. Me referí a todo tipo de personalidades, públicas y privadas. Todos los días salen las autoridades a elogiar sus logros. Vaya que ha habido resultados. La reducción de los homicidios en un 48% no es por arte de magia. A partir de que entraron a la FGR nuevos cuadros, se ha visto una mejora importante.
Todas estas lecturas nos hablan de la implosión de un sistema político que se encuentra en las últimas. Estamos en frente de la antítesis, a punto de llegar a la síntesis. El estado en el que se encuentra la política es insostenible, antinatural. Lo que nos dejan todos estos sucesos de fondo, es la germinación de algo mejor. Pero, ¿qué podríamos esperar para mejorar el sistema de justicia en general? Me decía un profesor que el problema no es la falta de delitos tipificados en la ley, sino la constante transgresión de la impunidad por parte de quienes los cometen, y la omisión y permiso de quienes deberían castigarlos.
Me di el tiempo de ver una entrevista que le hizo la Barra Mexicana de Abogados al abogado penalista José Luis Nassar Daw. Un abogado bien galardonado que se ha ganado el respeto de muchos en la esfera del Derecho penal. En esta se habló acerca de la función de las autoridades al momento de investigar y perseguir al delincuente. Él habla de un índice de impunidad del 96%, solo un 4% es llevado a juicio. De ese 4%, hay un 20% de que se dicte sentencia.
Cuando se llevó a cabo la reforma penal en 2008 no solo era de justicia, sino también de seguridad pública. Sucede que no se le puso atención a esa área y hoy se tiene una policía descoordinada, con poco presupuesto. Y hoy las primeras 48 horas de un delito en su mayoría se pierden por la burocratización de la investigación.
Hace falta implementar políticas públicas de seguridad bien financiadas. Y así, tener una policía capacitada, dijo el abogado. No niega la mejora que tienen las instituciones, como lo es en el área de Inteligencia, pero todo lo absorbe el crimen organizado. Eso se puede percibir a simple vista, no se pone la atención en delitos poco mediáticos, pero deben hacerlo. Hace falta más presupuesto para que se mejore la investigación de todos los delitos. Y en algún momento dado, se tenga instituciones en las cuales confiar.
Ya se están viendo resultados con el crimen organizado, ahora falta lana para todo lo demás. Es importante no pasar a segundo plano este tipo de instituciones. Son una inversión que protegen al ciudadano y a la economía para recibir empresas extranjeras.