
Por, Lucía Elia Salmón Reyes
lucysalmn@yahoo.com
Licenciada en Psicología-Universidad de Estudios Avanzados Campus Chihuahua (UNEA)
En este escrito me gustaría abordar un tema de profunda relevancia en nuestra cotidianidad, especialmente para quienes interactuamos de manera constante en las redes sociales, cómo construir la confianza en la era digital y, aún más desafiante, cómo reconstruirla cuando ese delgado hilo se rompe. En estos tiempos, un simple "me encanta" o un like, pueden generar un ruido ensordecedor en las relaciones de pareja debido a la relevancia que se les otorga desde nuestras propias percepciones.
Recordemos que cada ser humano observa el mundo a través de sus propios "lentes", el cristal por el cual interpretamos las situaciones varía, ya que, está moldeado por el contexto de vida, los valores y las creencias de cada individuo. De ahí surge el peso y el significado que le damos a las diferentes formas en que las personas buscan o reciben validación a través de una pantalla y unos emojis. El problema no radica en las plataformas ni en los íconos virtuales en sí, sino en las personas, en cómo se gestiona la relación, y en la importancia que cada uno le otorga a esa vida digital.
Hoy enfrentamos desafíos inéditos en las dinámicas de pareja, ya que, es posible dialogar con múltiples personas simultáneamente, y recibir validaciones externas que tocan fibras muy profundas del ego humano, por ejemplo, el peligro surge cuando falta la madurez emocional para distinguir la realidad de la ilusión, dándole un valor desproporcionado a interacciones fugaces, así, una confianza construida durante años, puede fracturarse en cuestión de segundos. En un intento desesperado por controlar la situación, algunas parejas recurren a la revisión constante de los celulares o al intercambio de contraseñas.
Sin embargo, estas prácticas, lejos de ser una solución, suelen desencadenar un cuadro de ansiedad constante, y un desgaste emocional mutuo, vulnerando la privacidad sin resolver la raíz de la desconfianza. Los verdaderos detonantes de la ruptura de la confianza, son el secretismo y el uso excesivo de las redes por encima de la atención hacia la pareja, e incluso, la familia. Para edificar una base sólida, es indispensable el diálogo abierto, que permita establecer los términos bajo los cuales, ambos protegerán su relación del impacto digital. Hablar sobre límites claros, fomentar el respeto mutuo y llegar a acuerdos compartidos, se convierten en las mejores herramientas para sostener una relación sana, y una confianza duradera, capaz de sortear los altibajos normales de la convivencia.
Otro gran factor de quiebre ocurre cuando comenzamos a comparar nuestra realidad con lo que observamos en internet, esto nos empuja a la idealización de vidas aparentemente perfectas: sonrisas impecables, cuerpos irreales, ostentación económica y viajes paradisíacos que, a menudo, son solo una fachada. La codicia y la comparación constante con este escaparate digital, pueden provocar el colapso de matrimonios y relaciones que se creían inquebrantables, todo por la decisión de perseguir un espejismo. Cuando la confianza se rompe, restablecerla exige tiempo, paciencia y un trabajo arduo por ambas partes.
Si, tras evaluar la pérdida, se decide luchar por la relación, se inicia un proceso que demanda absoluta coherencia entre lo que se dice y lo que se hace; esta congruencia, es la que finalmente definirá si se logra el éxito en la reconstrucción del vínculo o si, por el contrario, no hay nada más que rescatar y lo más sano es que cada uno prosiga por un camino distinto. Este difícil trayecto puede y debe ser acompañado por la Terapia Psicológica y, en el caso de enfrentar el duelo por una separación o divorcio definitivo, por la Tanatología. Así mismo, no se puede dejar de lado la parte de la Fe, que para muchas personas sigue siendo un pilar fundamental y una herramienta invaluable de consuelo y fortaleza.
Termino esta reflexión recordando que el amor, el respeto, el perdón y el otorgar nuevas oportunidades son, al final del día, decisiones conscientes que tomaremos diariamente.
"Una conexión humana auténtica, un refugio de crecimiento orgánico frente al torbellino de la validación digital fragmentada."
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Lic. Lucía Salmón Reyes.