
La muerte de Dafne Zapata Quintos, de 13 años, durante su estancia en la Academia Militarizada Marina Doenitz en Ciudad Madero, Tamaulipas, derivó en la propuesta de Ley Dafne, con la que Alejandra Quintos, su madre, busca que se establezcan controles, protocolos de seguridad y mecanismos de supervisión para escuelas militarizadas, campamentos de verano y otras instituciones tanto públicas como privadas, que reciben a niñas, niños y adolescentes.
“Ahorita estoy cuadrándola; ahorita los quiero presos (a los responsables de la muerte de mi hija) y paso dos, que el Poder Legislativo, la Cámara de Senadores y todos se pongan a analizar el caso”, dijo Alejandra Quintos este martes en breve entrevista con medios.
Algunos diputados tamaulipecos ya han levantado la mano para promover las modificaciones legislativas. Uno de ellos, el diputado morenista Alberto Moctezuma Castillo, contempla impulsar modificaciones a las leyes estatales de Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes, así como de Protección Civil, Salud y también al Código Penal, reportó Noticias de Tampico.
“Desde el Congreso buscamos revisar el marco legal para ver si es necesario fortalecer la regulación de este tipo de academias, que operen con supervisión (…) el caso nos duele y nos obliga a actuar con responsabilidad. Desde el Congreso del Estado estamos trabajando en la Ley Dafne, una propuesta de reforma integral para fortalecer la protección de nuestras niñas, niños y adolescentes”, dijo el legislador.
La iniciativa, detalló Moctezuma Castillo, contempla revisar y fortalecer el marco legal para impedir que operen instituciones sin certificaciones, supervisión y lineamientos oficiales. Además, se pretende garantizar que las academias militarizadas que no acrediten el cumplimiento de las disposiciones legales, sean suspendidas hasta regularizar su situación.
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Aunque la educación militar en México está regulada mediante la Ley de Educación Militar del Ejército y Fuerza Aérea Mexicanos y su reglamento, sus disposiciones se refieren únicamente a las instituciones a cargo de la Secretaría de la Defensa Nacional.
Las escuelas militarizadas privadas, en cambio, están reguladas por la Secretaría de Educación Pública (SEP) y las autoridades educativas locales, lo cual genera un limbo legal para la implementación de planes de estudio con disposiciones de orden y disciplina de tipo castrense.
Dafne Zapata Quintos, originaria de El Mante, ingresó el pasado 13 de julio al campamento de verano en la Academia Militarizada Marina Doenitz, en el municipio de Ciudad Madero, Tamaulipas. Cuatro días después, su madre recibió una llamada del plantel en la que le informaron que la menor se había desvanecido en el área de baños y ya no presentaba signos vitales.
Durante una transmisión en redes sociales que hizo afuera de la academia, a donde llegó luego de recibir la llamada, Alejandra Quintos señaló inconsistencias en las versiones que el personal le dio de los hechos. En un primer momento, sostuvo, los directivos de la escuela le informaron que su hija presentaba tos y deshidratación; sin embargo, minutos más tarde recibió una segunda llamada donde le notificaron el fallecimiento.
“La entregué viva, sana. Entró aquí a un curso de verano, a un campamento militarizado… Nada más me dicen que se desvaneció en el baño, de la nada, y me hablan a los diez minutos para decirme que ya no tiene signos vitales”, relató la madre.
Aunque de inicio la muerte de Dafne se investigó como homicidio, la Fiscalía General de Justicia del Estado de Tamaulipas (FGJT) reclasificó el delito, por lo que la investigación avanza bajo la hipótesis de feminicidio, confirmó Jesús Eduardo Govea Orozco, fiscal general en la entidad.
En un mensaje publicado en redes sociales, el funcionario defendió que el caso no se encuentra estancado y que los elementos recabados han sido fundamentales para el avance del proceso; sin embargo, para la madre de Dafne esto resulta insuficiente.
“Yo no veo a nadie detenido. Sé que hay leyes y todo, pero yo no veo un preso. Mi hija no está aquí, hay muchos niños que han sufrido abusos horribles”, señaló.
Tras salir de una reunión que sostuvo en la Fiscalía Especializada en la Investigación de Delitos contra Niñas, Niños y Adolescentes y Mujeres (FENNAM), Quintos dijo darle un voto de confianza a las autoridades; sin embargo, expresó su preocupación de que los presuntos responsables e implicados en la muerte de su hija se puedan dar a la fuga, dada la tardanza en el avance de las indagatorias.
“No hay detenidos. Queremos justicia, queremos prisión preventiva, algo… ellos me dicen ‘no, con nuestros protocolos no se van del país’, pero a mí me pueden decir misa”, sostuvo la mujer.
“Claro, si hasta ‘El Chapo’ hizo túneles, que estos no se vayan hasta volando, ¿quién me garantiza a mí?”, respondió a la pregunta de si tiene miedo de que los presuntos implicados se den a la fuga.
Luego de que se diera a conocer la muerte de Dafne Zapata Quintos en la Academia Militarizada Marina Doenitz, los testimonios de novatadas, torturas y malos tratos dentro de las instalaciones comenzaron a salir a la luz.
“Yo tuve un compañero, se llama Raymundo; él tiene déficit de atención y autismo y lo amarraban en una perrera, (también) a muchos compañeros los amarraban y los colgaban de patas”, contó Diego, un exalumno de la academia, en un video publicado por el medio periodístico digital Elefante Blanco.
“(A las mujeres) nos aislaban bastante (…) no había respeto. Si llegábamos a sufrir acoso por parte de compañeros hacían caso omiso, no hacían nada”, agregó Esperanza, otra exalumna del plantel.
A la par de los testimonios que exalumnos han compartido, en las redes sociales se han difundido algunos videos en los que se observa cómo los alumnos de esta academia eran golpeados, humillados y sobajados por las autoridades del plantel y compañeros mayores.
“Ahí no les enseñan, los maltratan. Hay bastantes personas que nos han dicho el maltrato que hacen ahí para los niños (…) No hagan caso omiso porque ahora necesitamos (ayudar) a todos los niños que están ahí. Alcemos la voz… todas las mamás ármense de valor y enfrenten las consecuencias, porque si ya perdí a mi nieta tengo que luchar, tal vez, por los demás niños”, dijo Juana Laura Martínez, abuela de Dafne.
Alejandra Quintos, madre de la adolescente, llamó a exalumnas y exalumnos que hayan sufrido sufrieron maltrato en esta academia a que levanten la voz o se acerquen a ella para robustecer las denuncias e investigaciones.
En México, tanto en instituciones de educación privadas como públicas, la práctica de las llamadas “novatadas” ha cobrado la vida de varios estudiantes.
El 12 de julio de 2024, por ejemplo, en el Estado de México se reportó la muerte de Bryan Isidro, estudiante de 23 años, quien perdió la vida a causa de las lesiones que sufrió cuando cuatro de sus compañeros lo golpearon con un palo.
Los hechos se dieron en la Escuela Normal Rural “Lázaro Cárdenas del Río”, al sur de la entidad, y aunque otros normalistas salieron de la escuela para auxiliar a Brayan y llevarlo al Hospital General de Tenancingo, al llegar a la clínica ya había fallecido.
Animal Político informó que Alfonso Jiménez Quiroz, abogado de la institución, dijo que no se pudo tratar de una “novatada” debido a que el ciclo escolar estaba por terminar y que el estudiante fallecido cursaba ya su segundo año de licenciatura.
En febrero, también del 2024, la muerte en Baja California de siete cadetes en una presunta novatada cimbró al Ejército Mexicano. En una práctica de rutina fueron obligados a entrar al mar agitado y con olas de cuatro metros. Siete no soportaron y murieron ahogados.
De acuerdo con el relato publicado por El País, al concluir el entrenamiento, el director del Centro de Adiestramiento ‘El Ciprés’, David López —quien estaba a cargo de los reclutas— les ordenó entrar al agua para limpiarse los uniformes y botas, que estaban llenos de arena. Una vez dentro, les ordenó permanecer como parte de una “prueba”.
Los jóvenes cumplieron la orden de su superior y tras una alerta de oleaje de más de cuatro metros de altura, once de ellos fueron arrastrados por el mar. Los salvavidas del cuerpo de Bomberos lograron rescatar solo a cuatro esa misma tarde.
El año pasado, en abril, E. L. Torbellín, un adolescente de 13 años, falleció en un campamento de la Academia Militarizada Ollin Cuauhtémoc en la Ciudad de México. Madres y padres de alumnos y familiares del adolescente denunciaron abusos y maltratos por parte de los profesores encargados de la academia militarizada.
Con información de Animal Político.mx