
El PT ya dijo que van a gobernar varios Estados. Reginaldo Sandoval salió con la gran idea de decir que van a ganar en varios estados en los cuales la izquierda, y mucho menos el PT pintan para ganar.
Un partido bisagra es aquel que con pocos votos, le sirve a otro, para pasar votaciones en el Congreso. Es decir, grupos parlamentarios que no alcanzan la mayoría suficiente, se sirven de los “bisagras”, para lograr la votación. En las democracias parlamentarias sirven también para posicionar al presidente con votos en el Parlamento. Aquí en México se les da ese concepto en el Congreso y en las elecciones. Le dan una diferencia al candidato ganador, esta clase de partidos.
Se requieren 85 senadores y 334 diputados para conseguir una mayoría calificada. Una mayoría imposible de conseguir con un solo partido. La ley no lo permite. La mejor técnica es hacer coalición desde la campaña con otro, y así tener una mayor cantidad de espacios en el Congreso.
El antecedente de estos en nuestro país podrían ser los famosos “satelites”. El PARM o el PPS, le daban al PRI cierta legitimidad. La posibilidad de mostrarle al mundo que en el Congreso no había un solo partido, sino varios. Al final del día la votación de estos partidos no significaba mucho, el PRI votaba lo que le viniera en gana.
El PT y el PVEM, a pesar de mucho esfuerzo y un intento fallido, logran su registro en 1993. Aparecieron otros partidos que nacieron y murieron en el camino, pero estos dos se han mantenido. ¿Cómo es esto? Partidos con tan poca relevancia a nivel electoral, han logrado vivir y sentarse en el poder por años.
Fácil. La permanencia de su registro no reside en su gran capacidad para reunir masas, sino en su capacidad de reunir minorías en las urnas. Genial y brillante idea. No te esfuerzas para ganar, sino para permanecer. Siendo claros también, para perder. Perder y conseguir las pluris suficientes, para vender sus votos al mejor postor.
La ingeniería de estos dos partidos no está diseñada para ganar. El PVEM hace no mucho buscó dar el brinco y convertirse en un partido ganador. Pero solo a nivel local y en ciertos estados, como lo vemos hoy en San Luis Potosí. Con solo dos gobernadores en su historia, Manuel Velasco y Ricardo Gallardo, lograron este poder con el apoyo de otros partidos. Si iban solos en la contenida, hubieran perdido.
El pronunciamiento del coordinador de los diputados del PT parece irónico, hasta chistoso. Si saben que no tienen la estructura, ni los cuadros, ni siquiera las ganas de ir por una gubernatura, ¿para qué pronunciarse por ello? Su identidad casi “biológica” no está hecha para ganar, sino para merodear con sus votos dentro de las cámaras. Con el pensamiento puesto en la próxima alianza más conveniente.
Lo único que se podría encontrar ahí sería el desmarcarse de su poderoso aliado, MORENA. El PVEM ya lo hizo, a la par del trabajo que han venido haciendo en lo local. Un ejemplo de ello son los spots que podemos encontrar en varias ciudades del Estado, los cuales se replican a nivel nacional. El distanciamiento del PT tendría que darse con los años y no de golpe. Primero hay que caminar para después correr.