Tragedia Cimbra a Chihuahua “Las Siete Cabecitas” (1939)  (Parte uno)

Crónicas de mis Recuerdos
Oscar A, Viramontes Olivas
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violioscar@gmail.com

Por: Oscar A. Viramontes Olivas

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Han transcurrido más de ocho décadas de una de las tragedias que más impactaron a la sociedad chihuahuense, ocurrida en 1939, donde un grupo de personas pertenecientes a la YMCA (Asociación Cristiana de Jóvenes), morirían en un lamentable accidente en las llamadas “Curvas del Perico”, localizadas en el tramo de la carretera libre de Chihuahua a Ciudad Juárez; lugar que ha sido escenario de un sinnúmero de accidentes a lo largo de la historia. es así que, en este primer capítulo, se revive este acontecimiento en varias partes, rescatado del polvo y del olvido, este suceso que todavía sigue siendo un ícono en la vida de la YMCA, y de las generaciones anteriores; en cambio, para las actuales, representa tan sólo curiosidad, al observar el monumento que se construyó en memoria de los caídos en este tan lastimoso evento en el fatídico kilómetro 21, de la carretera a Ciudad Juárez, por ello, repasaremos las posibles impresiones que tuvieron los niños antes y durante el accidente, tratando de hacer una recreación de este suceso que sin duda, ha sido, es, y será parte de nuestra memoria historia de la ciudad de Chihuahua.

“Yo Teodoro Faulkner desde un lugar en el cielo, quiero relatar una historia verídica que me sucedió a mí, y un grupo de amigos en una noche fresca del primero de agosto de 1939; un hecho que, quiero que siempre lo recuerden y lo mediten”. Eran los últimos días del mes de julio de 1939, me encontraba feliz, porque pronto saldría con mis amigos a dar un paseo de verano, pues mis vacaciones todavía estaban vigentes, y me había olvidado de la escuela por un momento. Mis padres, estaban radiantes de que estuviera contento, ya casi todo había sido preparado, no había marcha atrás, mis amigos estarían conmigo compartiendo en breve los momentos más inolvidables de mi vida, tal vez aquellos que nunca olvidaría. Por la tarde, iría a la casa de mi amiguito Jorge, con el cual, compartía muchas aventuras de niño y ambos, platicaríamos sobre nuestro ansiado viaje que la Guay, nos organizaría para el próximo 2 de agosto hacia las Cumbres de Majalca, allá, donde sí se respira aire limpio, lejos de la ciudad de Chihuahua en el mero centro de la naturaleza. 

“Ya en casa de mi amigo Jorge, empezamos a promover ideas sobre las emocionantes aventuras que surgirían entre el campo y las montañas; su padre Salim, se mostraba satisfecho por la alegría de su hijo Jorge. El señor Salim, me quería mucho, pues desde muy corta edad mí padre y él, habían hecho amistad en la YMCA, y automáticamente, nosotros entablaríamos una verdadera devoción a nuestra amistad; pasó el tiempo, y ya era hora de retirarme, mi padre Teodoro, estaba a la puerta de los Glacoman, así era como se apellidaba mi amigo Jorge. Ya de vuelta a casa a eso de las 21:00 horas, mis padres me pidieron que me fuera a dormir, miré al cielo, y en pocos minutos se me nubló la vista, el cansancio me dominaba, y de pronto ya no supe nada de mí. Empecé a soñar, y me encontraba en un lugar desconocido; observé a lo lejos a mis amigos, ahí estaba José, Horacio, Venancio, Luis, Armando y sin faltar, mí apreciable Jorge. De repente uno de ellos me gritó: ¡Teodoro, Teodoro!, ven con nosotros, mira que ya nos vamos, súbete porque estaremos en Majalca muy pronto. Corrí como desesperado para no perder el camión; el chofer, arrancó, y todos nos veíamos contentos, pero de pronto empecé a ver a mis amiguitos con un semblante triste, y llenos de temor, pues en el camino, pudimos ver a lo lejos la imagen de una mujer de negro que detenía el camión en medio de la carretera. Subió al vehículo, y nos tomó a cada uno de nosotros, no queríamos, pues el terror nos invadió y nos pusimos a gritar desesperadamente: “¡No nos lleves, no nos lleves, ten piedad de nosotros, no nos lleves!” mientras sentíamos que el autobús se precipitaba lentamente a un abismo… De repente, con un sobresalto, brinqué de la cama, despertando de esa horrorosa pesadilla; lloré muy alterado, les grité a mis padres, y ellos corrieron a abrazarme. 

“Sentí miedo y escalofríos que me recorrían todo el cuerpo; pensé que era un presagió, pero mi madre me consoló, diciendo que era tan solo una simple pesadilla y que todo estaba bien… Nuevamente, me recosté y me quedé dormido. Al día siguiente, pensando y recordando sobre la pesadilla que había tenido en la madrugada, me sentía inquieto, pero poco a poco, llegó la calma. Tomé el periódico del día, y en lo primero que me fije fue que era día 29 de julio, fecha muy próxima al esperado viaje de vacaciones. Sin embargo, tenía un mal presentimiento acerca de lo que podría pasar en el camino. Ya de tarde, como a las 4:30 pm, le pedí a mi padre que me dejara ir con mi amigo Jorge, él accedió y como alma que lleva el diablo, llegué a las puertas de la casa de los Giacoman; el papá de Jorge, estaba afuera platicando con unas personas y al verme, se sonrió y me dijo: “Pásale hijo, ahí está Jorge dentro de casa”. Entré, y mi amigo estaba leyendo un libro cuyo título era: “El Último Viaje”. Nos sorprendimos al vernos, y lo primero que le conté fue lo que había soñado. Fue un momento terrible, pues cada detalle que le compartía era como para quedarse “atónitos”. Después de una hora de relatar y comentar lo de la pesadilla, sólo miramos a lo alto, y pedimos a Dios que todo saliera bien. 

“Pasaron los minutos, las horas y el gran día había llegado. Me levanté temprano y mis padres ya estaban preparándome la maleta y el almuerzo. Al llegar a la cocina, mi madre me abrazó, dándome su bendición, era como si ya nunca nos fuéramos a volver a ver, como si algo estuviera por ocurrir. Pero lo tomé con calma y empecé a desayunar. Al terminar, me arreglé y abordé, junto con mis maletas el carro de mis padres, eran las 12:00 del día, y todos teníamos que concentrarnos en la Guay. Transcurrió el tiempo, y pronto se dieron las 16:00 horas del 1 de agosto. El profesor Kiko Balderrama, organizador del evento, nos llamaba con su silbato para concentrarnos cerca del autobús. El profe nos dio algunas indicaciones, y además habló con nuestros padres para darle los pormenores de cómo iba a ser nuestra excursión. Después de todo esto, miré al dueño del camión, el Sr. Ramón Murga, quien me sonrió amablemente. Siempre la directiva de la YMCA había recurrido a los servicios de Murga para cubrir los diversos viajes, pues lo consideraban persona muy responsable y cuidadosa en cuanto a los aspectos técnicos. Él mismo conduciría el camión hasta “Cumbres del Majalca”.

“Finalmente, el profe Balderrama nos invitaba a abordar el camión; eran las 18:00 horas y todos empezamos a subir nuestras pertenencias, mis amigos y yo, nos concentramos en la parte central, entre los que estaban el buen Pepe; mi gran amigo Jorge, Horacio, el más vivaracho de todos; Venancio, el más serio; Luis, el, cuenta chistes y Armando, el experto en historias de terror, y por supuesto yo, que me gustaba ser amigable con la gente. Ya todos arriba, y con algunas lágrimas en el rostro, al igual que nuestros papás quienes mostraban semblantes tristes al despedirse de nosotros. El Sr. Murga, arrancaba su camión y emprendíamos la marcha, mí reloj marcaba las 6:45 de la tarde y todos empezamos a gritar y a cantar. En aquel entonces, la ciudad era pequeña y la distancia a nuestro destino era demasiada larga. Sí, tuvimos mucho tiempo para hacer relajo. Éramos como una verdadera familia, contentos y llenos de ganas de estar en contacto con la naturaleza. El profesor Balderrama, también le entraba al relajo y al “cotorreo”, junto a otros papás, y por supuesto, con el “chofis” que aguantaba todo el “bullicio” que estábamos haciendo…Está crónica continuará.

“Tragedia Cimbra a Chihuahua Las Siete Cabecitas (1939)”, forma parte de los Archivos Perdidos de las Crónicas Urbanas de Chihuahua”, Tomo I, al XIII puede llamar al cel. 614 148 85 03 y con gusto se lo llevamos a domicilio o bien adquiéralo en la librería Kosmos, localizada en Josué Neri Santos No. 111.

Fuentes: Archivo del Heraldo de Chihuahua, 1939 y 1948; Periódico Tribuna, 1939 y 1940; Archivo de la YMCA, Chihuahua; entrevistas con:  Alberto Contreras; Benjamín Tena Antillón; Juan Manuel Morones. Fotos: Crónicas Urbanas y Archivo YMCA, Chihuahua

 

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Continúa la promoción de Jáuregui en las colonias 

En colonias de la ciudad de Chihuahua continúan brigadas promoviendo la imagen de César Jáuregui como aspirante a la alcaldía.

Los folletos que se distribuyen corresponden a un medio de comunicación, el cual realizó una entrevista al ex fiscal del Estado.

Entre el contenido de la información distribuida aparece la imagen de Cesar Jáuregui y frases como "Por Chihuahua siempre listo", "seré presidente municipal que escuche y resuelva" y la famosa fiesta de cumpleaños.

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